Una zarigüeya con sus crías fue rescatada este jueves de una vivienda de Roldán ubicada en calle San Lorenzo 785. La comadreja con varios pichones estaba adentro del domicilio de la vecina que llamó a la Guardia Urbana Roldán (GUR) para que la retiren.
Los efectivos que dependen de la Subsecretaria de Seguridad y Control Urbano lograron recoger a la madre y sus crías del lugar que habían elegido para resguardarse y los llevaron al campo donde fueron liberados en una zona del Camino de los Gauchos, logrando de esta manera que puedan estar en su habitad y lejos de los humanos.
La zarigüeya es uno de los marsupiales más conocidos en el mundo entero. Solo en el continente americano existen casi 100 especies diferentes de este mamífero. Su parecido físico con las ratas genera aversión en algunas personas. Sin embargo, este simpático animal no representa ningún tipo de riesgo como podrían hacerlo los roedores.
Una de sus principales características es la docilidad en su trato con los humanos. Tanto es así que algunas personas osadas las adquieren como mascotas exóticas y presumen de ellas.
Un motivo de muerte de zarigüeyas es a causa de su torpeza al andar, lo cual provoca muchos arrollamientos de automóviles. Así, cientos de zarigüeyas hembras mueren llevando en su bolsa a sus crías, lo que las deja huérfanas y con escasas probabilidades de sobrevivencia.
Su cola está desprovista de pelaje, pero le ayuda a colgarse en las ramas de los árboles. Posee dedos grandes oponibles, al igual que los primates, esta característica la convierte en una gran trepadora. Su tamaño no sobrepasa los 40 centímetros de longitud, sin medir la cola, y pueden llegar a pesar unos cinco kilos. Su esperanza de vida oscila los ocho años.
El comportamiento de este marsupial resulta imprevisible y, aunque se ha demostrado que es inofensivo, puede evidenciar alteraciones nerviosas e hiperactivas. En algunos casos, si no se mantienen en las condiciones adecuadas, pueden tornarse agresivas.
La zarigüeya es reconocida mundialmente por el instinto de auto-conservación. Al sentirse bajo amenaza, el animal desacelera su ritmo cardíaco, cae al suelo en total rigidez corporal y con un rictus bucal que asemeja su muerte. Después, al notar que el peligro ha cesado, se levantan y continúan la marcha con normalidad.
Siendo una especie omnívora, no desperdicia el alimento que encuentra a su paso. Su alimentación incluye hojas, flores, frutas, insectos e incluso algunos mamíferos pequeños, reptiles y aves.
Adicionalmente, el haber sido desplazadas de su hábitat natural hasta los linderos de pueblos y ciudades, las zarigüeyas ingieren también desechos de comida y restos de otros animales. Poseen dientes muy filosos y una mandíbula de fuerza extraordinaria que les permite engullir vorazmente a sus presas.
El periodo de gestación es relativamente corto, pues solo dos semanas bastan para engendrar una camada de hasta 16 crías. Al nacer, las zarigüeyas bebés buscan los pezones de la madre dentro de su bolsa y permanecen allí guarecidas por 50 días aproximadamente. Al abandonar la bolsa materna, se cuelgan a la espalda de la madre hasta que puedan desenvolverse solas.