LA REGIÓN

El "Cholo" Montironi cumple hoy 90 años y no para

El bandoneonista de Granadero Baigorria acredita una larguísima trayectoria -debutó a los 8 años en LT3- que lo llevó por distintos escenarios del país y del mundo

Viernes 04 de Diciembre de 2020

Rodolfo Cholo Montironi, considerado como uno de los mejores bandoneonistas de todos los tiempos, cumple hoy 90 años, y lo pasa en su ciudad natal y en la que siempre vivió, Granadero Baigorria, pese a que su trayectoria como músico lo llevó a realizar a lo largo de su carrera 60 giras por el exterior.

El Cholo nació el 4 de diciembre de 1930 en el Hospital Centenario, de Rosario, pero su familia era de Paganini, luego Granadero Baigorria. Allí vivió y volvió siempre, y fue declarado en 2002 ciudadano ilustre de esa ciudad en reconocimiento a su trayectoria.

Comenzó a tocar desde muy pequeño, y cuando tenía apenas ocho años debutó en el programa La Hora de Todos, por LT3 Radio Cerealista de Rosario. A partir de allí comenzó una carrera que lo llevó por distintos escenarios de la región, el país y el mundo.

En 1940 empezó a tomar clases con el excelente bandoneonista Julio Barbosa, uno de los mejores instrumentistas de Rosario.

En una extensa nota que le hizo La Capital el año pasado, el artista recordaba que desde muy pequeño viajaba a Pichincha todos los días para cotar en la calle a la gorra. “Me hacía tres o cuatro pesos por día mientras mi viejo en la fábrica ganaba un peso. Después me volvía en el tranvía, que todavía no llegaba hasta Paganini, y nunca me pasó nada”.

Comenzó a alternar en orquestas que se presentaban en El Platal, de Salta y Ovidio Lagos en el corazón de Pichincha, hasta el bar El Cairo, en el centro de la ciudad. Allí, siendo un adolescente, empezó a despertar el interés del público.

A principios de la década del 50 ingresó a la orquesta del gran Antonio Ríos, con el que terminaría de macerar su calidad de notable instrumentista. En esa agrupación compartió filas con José Brondel, la otra joya de la nueva generación de bandoneonistas.

En mayo de 1956, el cantor Alfredo Belluschi formó su propio conjunto para presentarse por LT3 y Montironi fue elegido como director y arreglador.

Dos años después, el Cholo se incorporó a la orquesta de José Sala, en la que permaneció hasta 1965, aunque hizo por su cuenta otras presentaciones: integró la orquesta de Jorge Arduh, con actuaciones en Radio El Mundo, y comenzó a formar parte de la orquesta Torres-Agri. En 1963 realizó arreglos para el Quinteto Rosarino de Tango y en julio de ese año ingresó a la orquesta de Domingo Federico. En tanto, durante los carnavales de 1964 en el Club Provincial formó parte de la gran orquesta Francini-Stamponi, de visita en Rosario.

La década del 60, sin embargo, fue dura para los bandoneonistas, que no hallaban lugar en las orquestas oficiales. Pero a Montironi lo seguían llamando cada vez que había un proyecto.

Más tarde el Cholo conformó Discepolín, quinteto con el que se presentó en LT3 y en la Confitería Jezabel. En 1967, viajó al Festival de Tango de La Falda, realizó actuaciones en Canal 5, de Rosario, y se sumó al conjunto con el que Antonio Ríos se presentó en LT2.

Además, por entonces, el Polaco Roberto Goyeneche comenzó a visitar Rosario con frecuencia y pedía, invariablemente, que fuera Montironi quien dirigiese su acompañamiento. Juntos realizaron presentaciones en la ciudad y giras por distintas provincias argentinas. Del mismo modo, el Cholo compartió escenario con otros nombres de alta jerarquía, como Floreal Ruiz, Miguel Montero y José Libertella. De esa época también se recuerdan las presentaciones en el cabaret Morocco, donde con el cantor Carlos Budini compartían escenario con Rita la Salvaje.

El otro gran maestro que tuvo fue Antonio Ríos, que según palabras de Montironi, lo “terminó de cocinar”. Después vinieron músicos de la talla de Aníbal Troilo, a quien el baigorriense recuerda con admiración.

En 1977 el Cholo se lanzó al mundo, con una gira por los Estados unidos acompañando a Alberto Morán. Después viajó a Río de Janeiro, y desembarcó en Buenos Aires con un trío completado por Héctor Stamponi y Héctor Console. Debido al éxito conseguido, surgió la posibilidad de una gira por la península ibérica.

El éxito los llevó a grabar un disco con Sobral en España, editado en 1980. Fue contratado con su bandoneón para distintas grabaciones en Canarias, con Rafael y con Concha Piquer. También participó en la ópera rock Evita, con Paloma San Basilio, Patxi Andion y la Orquesta Nacional de España, de ochenta y dos integrantes.

A partir del 82 sus viajes a Europa se hicieron más permanentes, con la ciudad de París como su centro de actividades.

En Argentina, en tanto, dirigió el conjunto con que el cantor Ricardo Sivina, y grabó en 1988 el LP Adiós Nonino. El plantel se completaba con Francisco Tejedor en piano, Antonio Agri en violín y Omar Murtagh en contrabajo. Seis años después volverían al estudio de grabación, ahora con el complemento de Pablo Agri como segundo violín, José Bragato en cello y Mario Fiocca en viola.

En la década del 90 se acercó a músicos jóvenes y locales, y comenzó una etapa de trabajo con las nuevas generaciones. Actuó con Quinteto Camandulaje y luego formó un trío con Javier Marínez Lo Ré (Camandulaje) y el contrabajista José Gómez (luego Rubén Molino). Allí se lo ha visto en numerosas ocasiones en el bar Berlín, de Rosario, donde también logró convocar a un público joven y poco habituado al tango.

Pero siguió viajando. París, Madrid, Barcelona, Granada y Londres fueron algunos de sus destinos, y en 2001 viajó a Italia.

Por otra parte, el 11 de abril de 2002, el Concejo Municipal de Granadero Baigorria lo declaró Ciudadano Ilustre, “en reconocimiento a su excepcional trayectoria artística en nuestra patria, en diversos países de América y del mundo”. En tanto, el 28 de mayo de 2004, el Concejo Municipal de Rosario lo declaró Artista Distinguido de la Ciudad, y el 23 de septiembre del mismo año la Municipalidad de Rosario sancionó el decreto Nº 24.478 mediante el cual se denominó con el nombre de Rodolfo Cholo Montironi a la esquina Aristóbulo del Valle y Pueyrredón, en pleno barrio Pichincha.

Durante los años siguientes continuó visitando con su bandoneón distintos países, a la vez que intensificó su actividad docente.

Y a principio del 2019, el municipio de Granadero Baigorria mudó la Casa de la Cultura al ex Complejo Bicentenario, de Constancio Vigil y el Rosedal, que fue rebautizado como Casa de la Cultura “Rodolfo Cholo Montironi”, en homenaje al artista baigorriense de mayor trayectoria mundial.

A sus 90 años y sin dejar la actividad, el Cholo Montironi sigue vigente.

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