La Región

Díaz, el pueblo que se niega a olvidar y pide Justicia

Todas las jornadas, sin descanso, los vecinos salen a la calle a reclamar el esclarecimiento del asesinato de Lelio Chilliutti.

Domingo 23 de Junio de 2019

El pueblo de Díaz está unidó por el dolor. El viernes pasado, un abuelo apareció muerto en su casa con un fuerte golpe en la cabeza. Mientras la justicia avanza en la investigación, cada día desde entonces decenas de vecinos se congregan y marchan con aplausos y ollas que retumban en cada rincón. El pedido es claro: "Justicia por Lele". Díaz no está dispuesta a olvidar.

Hoy se cumplen nueve días del homicidio de Lelio Chilliutti, de 82 años. El anciano vivía solo en la esquina de calle San Luis y Lhemans en la pequeña localidad del departamento San Jerónimo. El viernes 14 un hombre que levantaba quinielas, como sucede en los pueblos, lo visitó para ofrecerle la jugada. La puerta estaba abierta y entró. La escena era desgarradora: El abuelo estaba inmerso en un charco de sangre, sin vida. Su casa estaba revuelta y a pocos centímetros del cuerpo había un martillo.

Desde entonces la conmoción se apoderó de cada uno de los habitantes del pueblo que no tardaron en organizarse y salieron a la calle. La primera cita se dio en la comisaría, esperaron que la policía salga a conversar con ellos, en la siguiente jornada fueron por el fiscal, que recibió a cuatro representantes junto al jefe comunal. Más allá de que escucharon a todas las autoridades, nada calmó su desasosiego.

Decidieron hacerse sentir y día tras día desde entonces a las 20 horas decenas de vecinos salieron a la calle, aplaudieron e hicieron sonar ollas, después se sumaron tambores y redoblantes. El número de asistentes se incrementó, quienes por el frío o por los achaques del tiempo no podían caminar, se sumaron a paso lento con bocinas en caravanas de vehículos, o esperaban afuera para alentar a quienes pasaban. Todos gritaron presente. Todos demostraron su indignación.

Las marchas son pacíficas y el reclamo encontró su lugar. Inclusive en los últimos días con el corte momentáneo de ruta 65. Los sábados y domingos, también se encontraron pero a las 17. En cada reunión hubo un minuto de silencio en homenaje a Lele, como le decían al abuelo, y repitieron hasta el cansancio: "Creyeron que nadie iba a decir nada porque Lele no tenía familia, pero acá está todo el pueblo en la calle reclamando por él".

Detención

A horas el homicidio una mujer quedó detenida. El miércoles tuvo su audiencia imputativa donde la responsabilizaron de "encubrimiento agravado".

El jueves a la mañana tuvo la audiencia de alegatos, donde el juez le determinó someterse al cuidado de un guardador, y en paralelo dar cuenta de su arraigo al proceso firmando en la comisaría donde se establezca. El magistrado también decidió que la mujer deberá tener un domicilio en otra localidad, como requirieron oportunamente los vecinos y fue solicitado por el fiscal.

Lo llamativo fue que no cumplió, y a poco de quedar en libertad rompió la restricción, como resultado retornó tras las rejas hasta tanto haya garantías de un cuidador. Situación que alarmó aún más a los pobladores, en diálogo con LaCapital Ramón Simi, uno de ellos, detalló: "Por más que el juez dictamine después que es inocente, con todos los antecedentes y problemas que ha tenido con el pueblo, no la queremos más acá, queremos que se vaya. Y que los asesinos estén presos", dijo el hombre.

Sobre las reiteradas marchas, que no cesaron ni un solo momento, el vecino reconoció: "El fiscal explicó que el proceso es lento y lleva tiempo pero los asesinos siguen en el pueblo y la señora está libre, pero no podemos esperar queremos a los culpables presos y vamos a seguir marchando hasta que se haga justicia". De acuerdo a fuentes oficiales, hay varias líneas de investigación que se llevan adelante y confían que la investigación está avanzando.

Hubo días grises, de sol o de lluvia. Nada cambió. Cada vez fueron más. Díaz está unido por el dolor y el reclamo de justicia. Los habitantes de la localidad tienen miedo, pero también están cansados. Quieren borrar la apatía para convertir al pequeño pueblo en un lugar mejor, y para eso se comprometen con un paso lento, pero firme.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario