Una invasión de abejas en una casa de Funes. Imagen ilustrativa.
Una familia que vive en Roldán, muy cerca de límite con Funes, tuvo que recibir atención médica de urgencia tras sufrir un ataque de abejas en su propia casa. El dato alarmante es que parte de los integrantes del grupo familiar es alérgico a este tipo de insectos, por eso piden ayuda para eliminarlas. Estiman que conviven con una colmena de abejas que anidó en el interior de una de las paredes de su casa y no saben más que hacer para ahuyentarlas. "Es desesperante porque entre las 15 y las 20 nos invaden y son muy agresivas, a punto de que nos tenemos que ir o quedarnos encerrados durante todo el día", aseguraron.
El peor episodio ocurrió el pasado domingo, en la vivienda ubicada en Casilda al 400, a pocas cuadras de la ruta 9, pero el caso tomó estado público en las últimas horas. Por poco no pasó a mayores y pudieron recibir atención profesional en el dispensario municipal "Doctor Esteban Maradona", de Funes.
Las personas damnificadas confirmaron en declaraciones a La Capital que alquilan esa propiedad desde 2023. Al mudarse, notaron huecos en las paredes de la casa y el propietario les dijo que habían tenido un inconveniente con abejas, pero que las habían ahuyentado, según consignaron.
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Invasión de abejas
"Cuando nos mudamos comenzaron a entrar a la casa entre dos,tres e incluso cinco abejas. La cuestión es que ninguno de los apicultores que vino a la casa se animaba a realizar ninguna tarea porque notaban que había demasiadas abejas para huecos tan pequeños, de modo que suponían que se trataba de una colmena grande", comentó Avril Moreira, de 18 años, en declaraciones a este diario.
La joven comentó que el inconveniente con esta población de insectos se solucionó en parte al tapar los agujeros en una pared de altura, pero no fue suficiente para contenerlos a todos.
"Ocurrió que el domingo estaban mi mamá y mi hermanito solos en mi casa. Ambos son alérgicos, incluso uno de nuestros perros. Mientras tanto, desde esos agujeros que estaban desde que nos mudamos comenzaron a entrar en bandada, como nunca antes, y no teníamos dónde irnos", aseguró preocupada por la situación que aún les toca vivir.
En ese lapso de desesperación en el que alcanzaron a guarecerse dentro de un auto, la joven aseguró que comenzaron a llamar de inmediato a los bomberos de Roldán, a la policía y hasta la Secretaría de Medioambiente de Roldán, pero aseguró que nadie les daba una solución.
"Nadie se quiso hacer cargo. Entre ambos se pasaban la pelota y no nos daban una respuesta, mientras nosotros alcanzamos a escapar al auto en medio de las abejas", sostuvo.
Una familia rehén de las abejas
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Como notaron algunas picaduras, ante el cuadro preexistente de alergias concurrieron al dispensario municipal de Funes, donde recibieron atención y les aplicaron antihistamínicos para evitar mayores complicaciones.
Sin embargo, la desazón para esta familia no terminó ahí. El lunes, explicaron, "la casa estaba inhabitable". Y como si eso fuera poco, cuando llegaron los apicultores para tapar grietas en el techo, sufrieron serias picaduras.
"Estaban muy agresivas con este golpe de calor y no se podía estar. Incluso, cuando llegaron los apicultores a la casa, fue peor porque subieron al techo de la casa para tapar una grieta y los comenzaron a picar por todos lados", precisó aún azorada por la situación.
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La joven indicó que la actividad de las abejas comienza a las 15 y perdura hasta las 20. "En toda esa franja horaria las abejas nos toman la casa por completo, literalmente, y ya no sabemos qué más hacer. A la noche se puede estar, pero durante el resto del día es imposible porque ingresan y son muy agresivas", lamentó al comentar que a pesar del veneno y las tapaduras improvisadas con silicona en todos los bordes, las abejas siguen presentes.
También evaluó la joven que se trataría de una colmena que formó su comunidad dentro de la pared y dijo que la familia no cuenta con herramientas ni medios precisos para combatirlas.
"Al no estar acá y padecer lo que nosotros vivimos día a día, la gente no toma dimensión y se piensa que se trata de una panal y nada más, pero ojalá así fuera. Muchos no entienden que son más de 200 abejas y cualquiera podría morir de tantas picaduras, pese a no ser alérgico a las mismas. Es realmente muy grave", sostuvo.
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