El Arzobispado de Santa Fe separó de manera provisoria a un cura que brinda tareas de sacerdocio en Coronda, a partir de denuncias presentadas en su contra por supuestos casos de acoso a mujeres mayores cercanas a la parroquia San Jerónimo de aquella ciudad.
El sacerdote de la parroquia San Jerónimo, presbítero Sergio Javier Capoccetti confirmó el tenor de las denuncias que pesan sobre R.G., razón por la que el arzobispo monseñor Sergio Fenoy decidió apartarlo del cargo mientras avanza la investigación en curso.
En tanto Capoccetti explicó: “Nosotros recibimos ese comunicado el jueves; es algo serio. Esto lo venimos sufriendo mucho desde octubre aquí en la parroquia, especialmente yo, porque como sacerdote a estas cosas uno las tiene que llevar a los ámbitos que corresponde”.
“Cuando me llegó el primer comentario, que no fue denuncia, me dijeron tal y cual cosa; me comuniqué con el obispo para ver qué pasos daba. Nunca me pasó esto con un vicario y con estas características. El obispo habló con él”, agregó el sacerdote al portal Veo Coronda.
No obstante, Capoccetti admitió que tiempo después “surgió una denuncia similar a aquel comentario, pero escrita, firmada y se le hizo entonces un procedimiento con una amonestación canónica, al vicario”.
Como consecuencia de esa situación, el presbítero sospechado de acoso tuvo la orden de retiro a su domicilio para trasladarlo a un nuevo destino. Sin embargo, cuando eso ocurrió hubo otras mujeres que se acercaron a la parroquia para aportar más testimonios en ese sentido.
En concreto, las denuncias referidas tendrían ente seis y siete meses a partir de mensajes de whatsapp “fuera de lugar” y “subidos de tono”, dirigidos a una mujer mayor de 35 años, con conexión por estar dentro del círculo social de la parroquia.
Sobre el contenido de los chats, Capoccetti refirió que “ninguna se animó a hacer la firma. La denuncia verbal la hicieron hablando conmigo, se las tuvo en cuenta, cada denuncia la tuve que informar al Arzobispado”.
“Con lo que me habían dicho y mostrado ellas, no era un secreto sacramental, ellas me pedían que no diga quiénes daban el testimonio así que informé con las iniciales de las personas, se tomaron igualmente esas denuncias, que yo las hice como informe, porque yo no iba a guardar el secreto en el sentido de protegerlo a él”, agregó.
Separado del cargo
El pasado 20 de abril, la arquidiócesis presidida por monseñor Fenoy confirmó la separación del presbítero G.R mediante un comunicado.
“El Señor Arzobispo desea comunicar que en el día de ayer ha decidido prohibir el ejercicio de cualquier oficio en esta arquidiócesis al Sr. Pbro. G.R., indicándole como lugar de residencia el domicilio de su familia, mientras se lleva adelante la correspondiente investigación preliminar según lo establecido en el cánon 1717”, señaló el comunicado firmado por el vice canciller presbítero Salvador Zinicola.
De acuerdo a ese código eclesiástico, el artículo 1º establece que “siempre que el Ordinario tenga noticia, al menos verosímil de un delito debe investigar con cautela, personalmente o por medio de una persona idónea, sobre los hechos y sus circunstancias así como sobre la imputabilidad, a no ser que esta investigación parezca del todo superflua”.