La ciudad

Vivió en la calle, logró salir y ahora ayuda a los demás

Hace tres años que volvió a trabajar. Además, colabora en una organización, cocina y reparte alimentos. La historia de Lucas Maidana

Domingo 14 de Julio de 2019

Lucas perdió el trabajo y tuvo problemas familiares que lo llevaron a abandonar su casa. Se quedó en la calle, con lo puesto. Voluntarios del Movimiento de Acción Solidario (MAS) lo ayudaron para que cambiara su situación. Hoy trabaja como cocinero en un restaurante, y dedica todo su tiempo libre a colaborar con la agrupación que lo ayudó a salir adelante.

Por primera vez, Lucas Maidana, de 38 años, se animó a contar su historia. Es tímido, pero se decidió a hablar porque quiere que la gente sepa que se puede salir adelante y, sobre todo, que se conozca lo que hacen los voluntarios del MAS y de las organizaciones que reparten alimentos y se acercan a la gente que vive en situación de calle.

Hoy está del otro lado. Los miércoles cocina en La Toma los alimentos que se van a repartir entre las personas que duermen en la calle y, además, sale a repartir esas viandas. "Conozco a muchos", dice sonriente y los nombra: Néstor, Víctor. Son sus amigos de la calle" .

Conflictos

"Empecé con problemas laborales y luego todo derivó en conflictos familiares; un día decidí irme, con lo puesto. Había caído en una depresión", rememora Lucas que también fue presa del alcohol. Así llegó a la calle. "Me iba a dormir a la sala de espera del Heca (Hospital Clemente Alvarez) o a la Terminal, porque ahí está calentito", confiesa.

"Cuando estás en la calle, sos de la calle: comés en la calle, dormís en la calle. Ahí ya no esperás más nada de la vida", confiesa. "Estás sucio, no tenés ropa limpia para cambiarte, y nadie se te acerca, ni te mira", relata quien pasó dos años viviendo en esa situación.

"Aprendés a rebuscártela, de día te acercás a algún comedor, y a la noche llegan los voluntarios que siempre traen algo. Cuando hace frío, tratás de zafar. Pero eso no es lo que más se sufre, lo más duro de la calle es la indiferencia. La gente pone distancia. Cuando una vez intentaste acercarte a alguien y te despreció, ya no lo querés volver a intentar, y te empezás a aislar", dice Lucas con pesar.

"Pero también me pasaron cosas buenas y es que conocí a los chicos del MAS. Algunos de ellos ya no están en el grupo, pero son mis amigos. Ellos supieron cómo abordarme y de a poco me fueron animando a cambiar de vida, me ofrecieron ayuda para que me haga el DNI, y después me enseñaron a hacer un currículum. Yo los esperaba todos los miércoles", asegura Lucas quien de día abría puertas de taxis.

Luciano Viso es uno de los voluntarios del MAS que intervino en la recuperación de Lucas. "Lo vimos en la Terminal de Omnibus, pero él no nos pedía comida, se quedaba aparte y no hablaba, hasta que nos fuimos acercando y así lo conocimos. Enseguida lo invitamos a La Toma para que nos viniera a ayudar, porque sabía cocinar", agrega el joven voluntario.

Desde el MAS contactaron a Lucas con operadores de calle de Promoción Social de la Municipalidad y después de varios meses le consiguieron una pensión por un mes, con la promesa de que hiciera algo para solventarse. Hizo varios cursos de panificación y consiguió un subsidio. Con eso, y la ayuda de más personas, empezó un microemprendimiento. "Durante un año y medio hice prepizzas en cantidad, que luego salía a vender a negocios. ¡Me fue bien! Así logré mi primer trabajo pos situación de calle", cuenta.

A la par empezó a colaborar como voluntario del MAS. "Ayudaba cocinando y, cuando estuve mejor, empecé a salir a las recorridas. Lo sigo haciendo y ya soy uno de los miembros más antiguos. Sé que cuando uno sale a la calle a entregar viandas o abrigo, lo más importante es escuchar al otro, acompañarlo y compartir ese rato", reconoce.

Lucas hoy tiene trabajo, es cocinero en un conocido restaurante de la ciudad y sueña con formar una familia.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario