Un nene hace muñequitos de porcelana, los pinta para camuflarlos y los deja escondidos en distintos lugares de Rosario. Solo espera que el que los encuentra suba una foto al Instagram que lleve escrita la figura: @camaleonesenrosariook. El juego se hizo viral y deja un importante ejemplo de cómo las redes pueden interactuar con el mundo analógico.
Felipe tiene 13 años y armó la cuenta para dejar pistas sobre los sitios donde deja los trofeos. Su idea es que sirva como una especie de búsqueda del tesoro que utilice las redes para interactuar, pero con el espacio público como soporte. Casi como si hubiera escuchado a una madre que le dijo "basta de pantallas" y lograra fusionar nuevamente el juego con la calle.
De lo virtual a lo real
Es que Camaleones en Rosario es una versión en el mundo real de un juego que está de moda entre los chicos: Meccha Chameleon, un multijugador para PC que consiste en esconder a tu personaje camuflándote con pintura en el escenario mientras otros jugadores te buscan. El creador vio a un youtuber de Buenos Aires que imprimía las figuras en 3D y se le ocurrió hacerlo en porcelana, técnica en la que se adentró de manera autodidacta.
"A los 4 años empecé a hacer figuras en porcelana de las cosas que me gustaban, como Plantas vs. Zombies (otro videojuego), las pintaba y las tenía de adorno. También me gusta mucho dibujar", cuenta el chico, que vive en zona norte y este año empezó primer año de secundaria en la escuela Juan Bautista Alberdi.
El Shopping Alto Rosario, una heladería de la zona norte, la plaza López, la plaza Alberdi y la plaza Ovidio Lagos son algunos de los lugares que figuran en el Instagram de Felipe como parte de los escenarios donde yacen los muñequitos prolijamente pintados para mimetizarse con las paredes y el mobiliario.
"Hice la cuenta de Instagram porque quería que hubiera algo más allá de encontrar el muñeco, que pudiéramos interactuar. Cada tanto vamos a verlos para comprobar si ya se los llevaron. A veces los encontramos despanzurrados. La idea es que, si la gente quiere, haga la búsqueda y que todos nos podamos divertir", contó Felipe.
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Arte viral
Magalí Gauna es la tía, quien se contactó con distintos creadores de contenido de Rosario en busca de que su sobrino logre tener más visibilidad en las redes, y así lograr que el juego salte al mundo analógico: arrancó con menos de 20 y en poco más de una semana ya son casi 2300 los seguidores que andan mirando por las calles si hay alguna figura escondida en el paisaje urbano.
"Tengo el auto lleno de camaleones para pegar", cuenta la tía, que habla con La Capital en medio de una recorrida junto al niño dejando muñecos escondidos. Ya llevan pegados unos 20 y recibieron respuesta de dos personas que los encontraron y les enviaron foto. Creen que muchos se hacen con ellos pero no interactúan: la idea es potenciar esa reciprocidad.
La metodología es llevar una bolsita con los camaleones y una caja de fibrones. Una vez que definen el lugar donde esconderlo, le sacan una foto al tamaño exacto y los colores, y el artista lo pinta ahí mismo. Su familia cuenta que es un chico muy curioso y que desde siempre utilizó YouTube para aprender nuevos procedimientos.
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Creatividad
"Con la mamá (su hermana) siempre bancamos sus ocurrencias. Desde muy chiquito se puso a crear con diversos soportes: porcelana, pintura, acrílico y plastilina. Hace cosas con madera, telas o telgopor. Siempre tiene las manos manchadas con témpera, quiere intervenir los lugares y dejar cosas. Queríamos incentivarlo porque creemos que tiene un talento y porque es lindo que haga algo por fuera de las pantallas", reflejó.
Más allá de las redes, la nueva actividad también abre puertas al encuentro cara a cara. "Le escribió una mujer que enseña porcelana y tiene una hija que también hace cosas. Ella le regaló materiales y él le llevó un muñequito de la Selección. Está bueno materializar algo de lo digital, generar un intercambio humano y que él también vea que lo que hace tiene repercusión, que otras personas lo ven y les gusta su idea", dijo Magalí.
La tía cree que "está bueno que se le ocurra algo para compartirlo, para la ciudad, para algo que vaya más allá. Él ya está pensando en un mapa interactivo y en algo más grande, y no desde la lógica de que todo tiene que ser monetizable, solo por el juego".
Como sea, Felipe está feliz de la repercusión que tuvo su ocurrencia. "Me sorprendió mucho, no me lo esperaba para nada. Un día me levanté con 20 seguidores y a la noche ya tenía 2.000. Estoy muy contento y tengo ganas de pegar un montón de camaleones más", contó. Y apuesta hacia el futuro: dice que le gustaría mucho empezar a estudiar Diseño Gráfico cuando termine la escuela.
El Instagram para jugar es https://www.instagram.com/camaleonesrosariook