La ciudad

Un club de barrio Las Flores pide custodia para no cerrar sus puertas

En quince días, la entidad sufrió varios robos y sus dirigentes fueron amenazados por los familiares de los jugadores.

Martes 05 de Noviembre de 2019

Los paredones del club Deportivo Amistad, de barrio Las Flores, están llenos de murales que hablan de la convivencia en el deporte. Un conjunto de imágenes que parecen casi una antítesis de la realidad que ayer denunció el presidente de la entidad, Diego Fernández, cansado de lidiar con una familia del barrio que protagonizó varios robos y amenazó a las autoridades del club. "Hay un grupo violento al que le molesta nuestro trabajo", sostuvo el dirigente y reclamó "una custodia policial para que el polideportivo pueda seguir cumpliendo su tarea". Ni más ni menos que ofrecer un espacio de recreación y contención para los chicos del barrio.

El Deportivo Amistad tiene su sede a metros de Circunvalación y San Martín, en un terreno lindero a la escuela secundaria del barrio y a metros del flamante Hospital Regional Sur. En esos terrenos, cedidos por la provincia y el municipio, se construyó la cancha de fútbol once y los playones deportivos donde practican a diario unos 300 pibes, desde los cuatro años a las categorías juveniles. En el ambiente del fútbol, al Amistad se lo conoce como "el club del Chelito Delgado", por el apoyo que brinda a la institución el querido jugador canalla, nacido y criado en Las Flores (ver aparte).

No es la primera vez que el Deportivo Amistad ocupa un espacio en la agenda de los medios de comunicación de la ciudad. Hace poco más de un año, en septiembre, un grupo tiroteó una vivienda en plena tarde y a pocos metros del club. La balacera sembró pánico y obligó a suspender los entrenamientos, que sólo se retomaron después de que se construyera un tapial que cubre completamente el predio.

En los últimos quince días, la institución volvió a convertirse en noticia. Las modestas instalaciones fueron vandalizadas y robadas varias veces. La primera fue el 4 de octubre cuando un grupo barreteó el portón, ingresó al bufet del club y se llevó mercaderías y algo de dinero de la caja.

Diez días después, volvieron a violentar el portón y a ingresar al polideportivo. En esa oportunidad se robaron unos 40 metros del alambrado que cubría la cancha de once.

La semana siguiente, regresaron a completar la tarea: la cancha grande se quedó sin protección y, además, robaron material deportivo y algunas pelotas, lo poco que se puede encontrar a mano en un club de barrio.

Según indicó el presidente de Amistad, cada uno de esos incidentes fue denunciado oportunamente, en la policía y en la fiscalía. Pero el hostigamiento no cesó.

La gota que colmó el vaso fue el sábado pasado, cuando después de un partido, mientras los niños se retiraban del club, los familiares de algunos jugadores increparon al presidente del club, lo amenazaron y le rompieron el parabrisas del auto.

"Nos piden que les demos camisetas a los chicos que pasan a las juveniles, el año pasado lo hicimos con un grupo de nenes, pero este año la situación es diferente. Dicen que por eso roban y rompen las instalaciones del club, pero en verdad les molesta la tarea que hacemos", advirtió consternado el presidente del Deportivo Amistad.

"Te vamos a sacar"

Fernández es uno de los fundadores del club que participa de los torneos de la Liga Acar (Asociación de Clubes Agrupados de Rosario). "Los robos y las amenazas vienen de una misma familia que tiene a sus chicos jugando en el club. Todos la conocen en el barrio porque roban y aprietan gente, y van al club a hacer lo mismo", se quejó.

El sábado pasado, las amenazas cayeron en su persona. "Me dijeron que yo no soy del barrio, que me van a sacar con los pies para adelante o para atrás", recordó el dirigente.

Fernández destacó que "mil veces" las autoridades del club pidieron una custodia policial para la entidad. "Tuvimos a la Policía Comunitaria recorriendo la zona durante un tiempo, para la época de las elecciones, pero hace un mes desaparecieron y empezaron a suceder estas cosas", apuntó.

"Yo renuncio, tengo una familia y no puedo seguir arriesgándome; pero el club tiene que seguir en el barrio y los pibes que van a jugar ahí tienen que tener seguridad", concluyó.

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