–Dar un ejemplo para los demás. Para que vean que si uno se pone una meta se puede llegar lejos. Y la cosa es no rendirse, sino seguir para adelante. Nada más. Quiero demostrar que el skate puede abrir otras puertas.
La respuesta de Ulises sintetiza mucho. Es apenas un tramo de un encuentro que tuvo con La Capital en la escuela de skate Big Jump, que funciona en el club Sorrento Open (José Hernández al 800), donde hace siete meses retomó los entrenamientos de un deporte que lo apasiona desde que tiene seis años.
Su madre, Soledad, fallecida hace cinco años, fue quien lo motivó a subirse a la tabla, con el única pretensión de verlo feliz. Lo llevaba todas las semanas a la bajada Puccio para que practicara. Pero, a pesar de su prematura partida, el legado quedó marcado en el corazón de Ulises, lo alimenta y empuja.
Con con una mirada tierna que brilla, como cualquier nene de 16 años que persigue sus sueños, se sobrepone con frescura a su historia, y a un contexto que se presentó complejo. Cuando tenía siete años un caballo le pateó la cabeza y su vida corrió riesgo. Y, cuando faltó su madre, junto a sus hermanos Dylan, Lucas y Milagros se fue a vivir con el papá a una casa en zona sur.
Pero el progenitor, también oriundo Parque Casas, no estaba en condiciones para ocuparse de los niños. En un descuido, uno de los hermanos de Ulises resultó con quemaduras por un accidente doméstico. Fue un episodio gravitante.
Un seguimiento de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia determinó que lo mejor para los chicos era derivarlos a institución transitoria, donde estuvieron algo más de dos años. Carmen Rojas, una íntima amiga de Soledad que nunca dejó de preocuparse por Ulises y sus hermanos, manifestó la voluntad de cuidarlos. Y luchó hasta llevarlos a su casa, algo que se concretó en mayo de este año.
La vida de Ulises y su hermano Dylan (11) cambió desde que están con Carmen. El adolescente retomó la práctica del skate, y en pocos meses demostró que tiene una proyección enorme en un deporte que, si bien no es popular, se disemina cada vez más en los barrios, moviliza y cumple una función social trascendental.
En el Centro de Convivencia Barrial (CCB) La Esperanza de Parque Casas, Ulises tiene un punto de sustento. Allí le dan apoyo escolar, y él ayuda en la cocina todos los días cuando sale de la escuela Nº 408 Roberto Fontanarrosa (Superí al 1200). Además, le enseñaron a hornear pastafrolas y bizcochuelos para vender y costearse el viaje a la competencia de San Nicolás.
En articulación con la Secretaría de Deportes de la Municipalidad, le consiguieron una beca para que entrene en Big Jump, donde el profesor David Pincheira, conocido en el ambiente skater como “Agallas”, lo hace practicar sin pausa.
Volar, seguir, y mantenerse
En un alto del entrenamiento en las rampas, Ulises expresa con orgullo que es del barrio Parque Casas, y que patina en la tabla desde que tiene seis años. “Salí primero, el objetivo era el mejor truco volando. Hice el mejor y pude ganar”, describe con desparpajo sobre su incursión en la Copa Argentina de Skateboarding, que se realizó en noviembre en San Nicolás.
A pesar de la edad, se animó a participar en la categoría para mayores de 18 años, y ganó el premio Best Trick Jumpbox, mejor truco de la competencia. Toda una osadía. “Tenés que tener un control tremendo para lograrlo, seguir parado después de hacerlo. Además, no lo había practicado demasiado”, valoró Agallas sobre su alumno.
“No es la primera vez que voy a competencias, en otra me fue bien también, salí primero y gané 2.000 pesos”, aporta Ulises. Y habla de su rutina. “Me levanto, voy a la escuela a la mañana y después al CCB La Esperanza. Ayudo en la cocina, y espero a mis hermanitos que llegan de la escuela. De ahí volvemos a casa. Como, me baño y me voy a patinar a la noche al Scalabrini Ortiz, y los martes y jueves entreno acá en Big Jump”.
Su mejor amigo, el skate
Es consciente de que otros pibes de su edad corren riesgos en la calle, en un entorno que puede ser hostil y por eso dice que el skate es “como un amigo. No te abandona. Te acompaña desde chiquito. Yo tenía un amigo que a veces iba a jugar a la pelota. Cuando vio que empecé a andar en skate, se consiguió uno, y pudo venir”.
–¿Te gustaría que otros chicos sigan el mismo camino?
–Si. A mi amigo lo re ayudó, porque fácilmente podría haber agarrado por otro camino, como las drogas, hacer boludeces, robar, caer preso. Lo ves ahora y es un pibe nuevo. El skate lo motivó a hacer más cosas, a liberarse, tiene más amigos que lo acompañan en las malas y en las buenas.
–¿Cómo es convivir con esa situaciones en el barrio, a vos también te pudo pasar?
–Le puede pasar a mucha gente. Había muchos amigos, que no lo son tanto porque están en cosas raras. Yo pude salir de todo eso, sin que me mande ninguna, sin entrar. Si no fuera por el skate, no estaría acá.
–En tu barrio, o en cualquier otro de Rosario es importante el deporte
–Es muy importante. Te hace salir de la oscuridad, de su propio espacio. El skate ayuda. Para algunas personas si lo saben llevar, ayuda mucho”.
Ulises enumera a su familia. A Dylan (11), Brisa (12), Enzo (15), Maxi (18), Lucas (19) y Milagros (14), además de su tía "la Carmen". Y reconoce: "Me ayudan en todo”. No se olvida tampoco de su amiga “Emi”, que le prestó el skate para que pudiera competir, y cuyos padres lo llevaron en auto a San Nicolás.
Se entusiasma y anhela crecer en el deporte, “dar un ejemplo a los demás. Para que vean que si uno se pone una meta se puede llegar lejos. La cosa es no rendirse, seguir. Más que nada quiero demostrar que el skate puede abrir otras puertas. Te da otra oportunidad, otra vida, te reencarnás”.
Una metáfora del truco ganador: “No caerse”
Ulises describió el truco que lo llevó al podio en San Nicolás, y que nunca le había salido, pero arriesgó y ganó según la calificación del jurado. “Es un trick back, tres indie, de lado a lado, transfer. Salté, lo agarré (al skate) con una mano y fui girando 180 (grados), y al caer de nuevo en la posición que estaba, seguí, que es lo que cuenta, no caerse”.
Ulises está tratando de costearse la carrera de deportista con sponsors. Por eso es importante que le den una mano. Hace unos días, a través de una gestión de la Secretaría de Deportes de la Municipalidad, un negocio de ropa del microcentro le entregó una skate, remera y gorra. Y en el Sorrento Open también hay apoyo, porque las familias y amigos del club siempre están dispuestos a ayudar.
Muy ligado a las redes sociales, Ulises pidió que lo sigan en su cuenta de Instagram: @ulises.alpireskt. Ya tiene 1.375 seguidores, pero el perfil crece como su sueño de ser profesional para darle bienestar a sus hermanos y a su tía Carmen.
Soledad, motivadora y gran madre
Carmen es la tía del corazón de Ulises y de su hermano Dylan. Pero además, tiene a su cargo a sus hijos Maxi, Enzo y Brisa. “Yo era muy amiga de Soledad. A pesar del contexto, a los hijos nunca les faltó nada. Los llevaba al médico, tenían todas las vacunas, los alimentaba, era una gran madre”, recuerda junto a La Capital mientras Ulises no para de tirar trucos en la rampa de Big Jump.
La mujer recuerda que entre los 6 y los 11 años Ulises se apasionó por el skate, gracias a Soledad que lo llevaba a patinar a la bajada Puccio. “Ganó campeonatos, tenía sponsors y era una promesa. Pero después que falleció Soledad, no tuvo continuidad. Ahora retomó, es su pasión, por eso lo ayudamos en todo. Es un nene buenísimo, y por su calidad de persona mucha gente también lo apoya. En el CCB La Esperanza ya la conocían a su mamá, y a nosotros hace 16 años. Allí también nos dan una mano muy grande”, agradece Carmen.