La ciudad

"Tuve diálogos con el diablo y una vez me dijo que abandonaba su lucha"

El sacerdote Carlos Alberto Mancuso, autor del libro "Mano a mano con el diablo, crónicas de un cura exorcista", reveló sus experiencias personales de varias décadas dedicadas "limpiar" almas

Sábado 22 de Septiembre de 2012

En "Mano a mano con el diablo, crónicas de un cura exorcista" el padre Carlos Alberto Mancuso revela algunas experiencias personales de varias décadas dedicadas a los exorcismos y pone en palabras claras algunas verdades ocultas para el común de la población. En la mañana del bado explicó todos los detalles en Los Notables por La Ocho. "Tuve diálogos con el diablo y una vez me dijo que abandonaba su lucha", confesó.
 
En principio aclaró que un exorcismo es una oración muy antigua preparada por la iglesia que "conjura a los demonios para que abandonen a la persona que fue poseída". Además explicó que no se trata de un sacramento sino un sacramental, que es "un rito religioso inferior".
 
¿Quién es el diablo?
"Lo que conocemos de él es por la teología ya que desde el punto de vista científico no hay ninguna huella. Es un ente espiritual de los que creó Dios en el comienzo. El diablo quiso suplantar a Dios y parece que hubo una especie de batalla en la que perdió la amistad con Dios".
 
El padre Mancuso trabaja todas las semanas con gente que se siente endemoniada o que cree que padece un maleficio. En este sentido, contó que lo ideal es buscar la "etiología del mal, es decir la raíz". También agregó que la relación con los antepasados influye mucho y que la concurrencia a determinados cultos no hace bien.
 
Por otra parte, en su labor el padre Mancuso contó que tuvo algunos diálogos con el diablo en medio de un exorcismo y relató que ambos se disputaban el espíritu de una poseída y finalmente el diablo le dijo que "abandonaba la lucha". "Es pura etiqueta y poco contenido. Los cristianos no le tenemos que tener miedo sino desprecio", sintetizó.
 
Una de las preguntas que surgieron fue cuál es el significado del número 666, habitualmente asociado al diablo. Sobre esto el padre respondió que "no es el número del diablo, sino el del anticrito. Es el número de la perfecta imperfeccción pero no reviste ningún peligro, es una cuestión de mitos".

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