Este martes se llevó a cabo el primer “paro” de los choferes de la aplicación de Uber en Rosario, una plataforma que no está habilitada para circular en la ciudad. Con un acatamiento dispar, la medida buscaba una actualización en los dividendos para los conductores y llegó como una novedad para un sector que no se conocía organización ni representantes.
Ante la convocatoria que partió de un grupo de WhatsApp donde los conductores se encuentran, otros trabajadores de la aplicación decidieron no adherirse al paro: “Si no te gusta y no estás de acuerdo, desconéctate y búscate otra cosa. Cuando vos decidís trabajar con esta plataforma se dice ‘ser su propio jefe’, pero sabemos que lo hacemos para una plataforma con sus normas”, aseguró en LT8, Sebastián, conductor de Uber que trabajó con normalidad a pesar del “paro”.
El corte de crédito laboral que incentivó este grupo, integrado por más de 400 choferes, salpicó para otros conductores por fuera, “pero es difícil medir” el impacto del “paro”, aseguró Erick, uno de los organizadores a La Capital.
La idea de este grupo es realizar esta medida de fuerza todos los martes con el objetivo de elevar su reclamo para conseguir mejores rentas por los viajes. “Somos un grupo de lucha contra la explotación de Uber”, remarcó Erick.
“Todos queremos ganar más, pero es por hora. Mientras más trabajás, más ganas”, señaló Sebastián y recordó su paso por el grupo desde donde se inició la protesta.
Conducir Uber
Sebastián, de 48 años, contó que va camino a cumplir 11 meses como chofer de la plataforma, que es el único trabajo que tiene y que comenzó “haciendo unas horas por día, como todos”. El chofer recordó que todos aquellos que se suman a Uber deben aceptar “los términos y condiciones”, un documento de varias páginas que detalla cuales son las funciones de la empresa internacional, la del conductor y el servicio a los usuarios.
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Su experiencia es positiva: “No es que no se puede llegar a un sueldo. No obstante, advierte que es necesario ser dueño del vehículo que se conduce: “Si alquilas, cambiás la plata”. Sebastián conduce entre seis y siete horas por día, hay jornadas que trabaja de “corrido”, otras “de cortado”.
El chofer acompañó el reclamo “porque hace un año que las tarifas no se actualizan”, sin embargo, contempló que “se debe a la crisis del país”. En este sentido, reconoció realizar viajes de 8 kilómetros por 3.000 pesos.
En su historial de viajes, Sebastián consignó que tuvo como pasajeros a otros conductores de Uber con más experiencia en la plataforma y “ellos te dicen que antes había más demanda de viajes y pocos conductores, poca oferta para los clientes, entonces los precios eran altos y rendía. Ahora no pasa eso”.
A Sebastián se lo puede ver por Roldán, Funes y Rosario. Su categoría Diamante (la más alta en la plataforma) le ofrece los mejores viajes con precios más rentables. En defensa de su fuente de trabajo utiliza los argumentos de los usuarios: “Hay un montón de gente de Roldán o de Funes que se mueven en Uber por falta de transporte. Un viaje de Roldán a Rosario en Uber te cobra desde 17 mil”. Según pudo averiguar La Capital, una remisería de la localidad del departamento San Lorenzo comienza en los 30 mil pesos.
Sebastián trabajó más de 20 años en una distribuidora y llegó a ser gerente de ventas, en los últimos años “la actividad comercial cayó”, es por lo que se volcó por Uber “para seguir manteniendo su calidad de vida”.
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El puñado de horas se transformó en el trabajo fijo de Sebastián, que apuntó: “Si sos prolijo y tenés tu propio auto, rinde. Pago mi monotributo todos los meses. Si te dicen que no rinde es porque lo hace esporádicamente, pero si te dedicas 6 o 7 horas, rinde”.
Otro factor que encontró Sebastián para sustentar los gastos de su hogar, el que comparte con su esposa, es un mantenimiento periódico del vehículo cada 10 mil kilómetros y aunque en las últimas horas gastó 500 mil pesos en dos neumáticos, “si tenés dos o tres meses que lo único que le hiciste es un cambio de aceite, te deja plata. Se puede vivir en Uber”.
Usuarios y pago
El avance de Uber entre los vecinos de Rosario y localidades aledañas tiene múltiples factores. No es sólo el valor de los viajes, sino las comodidades, aseguró Sebastián. “La mayoría de la gente se siente más seguro, no se quieren subir a los taxis en Rosario. Y las chicas prefieren Uber porque también tiene la posibilidad de pedir una conductora. Uber te da la seguridad de que sabes quién te va a buscar y en qué vehículo”. De todas formas, el conductor reconoció los primeros engaños en la aplicación donde “llegan con un auto y la aplicación dice otro”.
En cuanto a la relación con la aplicación como conductor, Sebastián aseguró un funcionamiento acorde y pagos a tiempo, pero aclaró: “Es 100% capitalista y es cierto que no tenemos a quién reclamarle. Lo único es que te mandan encuestas para ver si sos feliz”.