La ciudad

Restauraron el edificio de Laprida al 900, que se incendió en 2016

Casi 26 meses después del siniestro intencional, mañana los vecinos podrán recorrer sus viviendas. Se mudarán en menos de un mes.

Martes 24 de Abril de 2018

Casi 26 meses después de la fatídica madrugada del 3 de febrero de 2016, los propietarios del edificio de Laprida 972, afectado por un incendio intencional que se cobró dos vidas, recorrerán los departamentos totalmente recuperados por una importante obra. Tres de esas unidades, las ubicadas en el primer piso sobre la cochera que se quemó, fueron hechas "a nuevo". Todo fue solventado en forma solidaria por el consorcio, que primero recibió una ayuda directa de la Municipalidad para evitar el colapso de la estructura y luego debió recurrir a préstamos a tasa subsidiada del Banco Municipal.

A un paso de poder regresar a sus casas, una de las consorcistas que resultó más damnificada, Susana París, contó que gracias a la solidaridad que crearon entre todos volver a vivir allí va a ser algo muy distinto. "A veces no conocés a tu vecino de al lado, pero por esto logramos crear un grupo humano increíble", afirmó.

Otra de las propietarias, Marina Marsilli, contó que mañana ese grupo (o al menos parte de él) ingresará al edificio para recorrer las obras terminadas y ver "los detalles constructivos" junto al director técnico de esos trabajos.

El incendio se originó en la cochera del subsuelo del edificio porque un hombre logró introducirse en el lugar y, supuestamente tras cometer un robo, tiró un fósforo. En segundos el lugar, con emanaciones de combustible, se prendió fuego. Y el humo ganó rápidamente el resto del edificio: palieres, escalera y hasta departamentos.

A causa del siniestro, ese mismo día falleció una mujer de 98 años y tres semanas después un hombre de 84. El autor de semejante desastre fue captado por cámaras de seguridad de las inmediaciones, pero nunca logró ser identificado.

Evacuado desde un primer momento por los riesgos de derrumbe y las condiciones de inhabitabilidad en que quedó, la construcción ingresó inicialmente en trabajos de apuntalamiento y reparación de columnas a cargo de la Municipalidad.

Reconstrucción

Aventados los primeros riesgos, luego el consorcio comprendió que debería encarar una obra mucho más integral si pretendía recuperar los departamentos. De hecho, el proyecto implicó reconstruir tres unidades del primer piso, cuya losa se correspondía con los techos más afectados por el fuego.

Entre ellos, el de París. "La experiencia que transité fue muy fuerte. Yo fui quien avisó a los bomberos y al resto del edificio, y en minutos me quedé sin al auto, que se quemó en la cochera, y sin lugar donde vivir. Salí apenas con el maletín de la computadora con la que trabajo", graficó.

Como al menos una parte del consorcio —cuya administración no sólo fue responsable de no haber arreglado el cierre del portón de la cochera, sino también de no haber pagado el seguro— tuvo que equiparse de nuevo, pagar un alquiler y a la vez afrontar los gastos de la obra, crédito blando mediante.

Ultima etapa

El esfuerzo colectivo —económico y anímico— ya entró en la recta final. "Podríamos decir que el miércoles la obra finaliza", apuntó Marsilli, para aclarar que "ahora sólo falta cambiar el tendido eléctrico y dar una mano de pintura para eliminar los vestigios del hollín y un tratamiento con amoníaco a las paredes para eliminar cualquier toxicidad".

Ese proceso podría insumir no más de cuatro semanas, antes de que cada uno pueda regresar a su hogar. Sólo cuatro departamentos cambiarán de ocupante: tres pasarán a manos de familiares de sus anteriores dueños y sólo el de la anciana fallecida tendrá propietario nuevo.

Pero para París no serán los mismos en regresar. Además de "alegría" por poder terminar la obra —que "la empresa llevó adelante rebién y de forma muy responsable", afirmó— volverán transformados en algo así como una gran familia.

"El grupo humano que pudimos formar a partir de lo que pasó fue fundamental", contó, convencida de que "la vida te pone en esa situación: no conocés al de al lado, pero después todos nos solidarizamos y nos fortalecimos".

De hecho, no todos los departamentos sufrieron los mismos daños, pero la obra se encaró de manera solidaria. "Todos asumimos la misma cantidad de dinero", contó París.

Ahora realizan "los últimos esfuerzos", después de "haber trabajado mucho, mucho, mucho" en todos los frentes y "haber aprendido a hacer de todo", contó Marsilli. Entre esas tareas, la búsqueda del futuro administrador, que ya les llevó como "diez entrevistas".

Para París, algo es indiscutible: "Convivir con todos allí, seguro que ahora va a ser algo muy distinto".

ayuda. Los vecinos accedieron a préstamos de tasa subsidiada.

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