La ciudad

Radiografía del Fonavi en ruinas en el que se accidentó una nena

En el complejo de barrio Cotar, una estructura tubular soporta el bloque de escaleras desde hace más de 7 meses. Cómo es vivir entre cables sueltos.

Miércoles 21 de Marzo de 2018

Atravesar el sector de escaleras que une dos unidades habitacionales del complejo Fonavi de Florida y Humberto Primo, en la zona norte de la ciudad, es codearse irremediablemente con el peligro. Falta de mantenimiento, desprendimientos de materiales, cables sueltos, humedad, empalmes y desagües precarios, un lavarropas oxidado, años de olvido y deterioro, y una estructura metálica tubular destinada a mantener en pie ese bloque de circulación vertical sin las condiciones mínimas de seguridad y señalización, conforman un inquietante escenario repleto de riesgos, a cada paso, que desembocó en el accidente que sufrió una nena de 11 años el lunes pasado por la tarde. La pequeña cayó al piso luego de recibir una descarga eléctrica cuando jugaba en las alturas con otra amiga.

Camila evoluciona favorablemente y se recupera, todavía internada en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, ya fuera de peligro.

"Al principio nos asustamos mucho porque la nena no reaccionaba, estaba golpeada y no podía caminar. Por suerte ahora está bien, lo que pasa es que los médicos están esperando el resultado de algunos análisis, más que nada los cardiológicos, para poder darle el alta. Creemos que mañana (por hoy), va a volver a su casa", contó Alicia, su abuela.

La niña estudia en la escuela Simón de Iriondo, y es la segunda de cuatro hijas que viven con su madre Gisella, de 29 años, en una sencilla vivienda de este complejo de 60 casas de barrio Cotar, de más de 40 años de antigüedad, cuyos habitantes reclaman enfáticamente tareas de mejoras de manera urgente.

"Camila es muy buena y siempre juega con chicos y chicas de su edad", señaló la abuela a manera de rápido cuadro descriptivo.

"Es increíble que acá no haya pasado nada mucho antes. Esto es un peligro permanente", exclamó Ayelén, la vecina del departamento 27, quien vive al lado de ese bloque de escalera y confió que esa estructura de sostén está instalada hace más de siete meses.

"Pasó un montón de tiempo y nunca vino nadie decidido a arreglar en serio. Para sacar estos tubos, primero deben arreglar, y acá no hicieron nada", remarcó esta madre de cinco hijos.

"A mí se me caen todos los días pedazos de mampostería en mi casa. La verdad es que lo único que me queda es rezar para que no caiga arriba de la cabeza de uno de mis chicos", agregó visiblemente angustiada Ayelén.

"Todos los nenes juegan entre los caños, lo usan como una diversión, suben y se trepan como si fuera un pelotero. Y nosotros les decimos que es un gran peligro, pero no los podemos estar custodiando las 24 horas", comentó con sinceridad otra vecina, que reside por calle Mar del Plata.

"El accidente de la nena pasó a las cinco de la tarde, y la verdad es que le podría haber pasado a cualquiera de nosotros", apuntó.

Demasiados riesgos

Evidentemente, la fatalidad decidió no aprovecharse de la lacerante informalidad que rodea esa zona de escaleras. Al transitarla, los riesgos se multiplican y se transforman en auténticas amenazas para la integridad de las personas que deben cruzar por allí varias veces por jornada.

"Vinieron los de la EPE y nos dijeron que no pueden hacer nada, porque si no le tienen que cortar la luz a todo el barrio. Estuvieron un ratito, sacaron fotos y se fueron. Dejaron casi todo igual. No lo podemos creer", confió Beatriz, con el tono de voz quebrado de tanta bronca.

"Nosotros queremos que alguien se haga cargo de esta situación. Acá no se puede vivir más así. Algunos nos dicen que nos van a trasladar porque el complejo está muy deteriorado, pero la verdad es que nunca hubo pasos firmes en ese sentido", contó la titular del departamento 29.

"También nos dijeron que nos alcanzaría el Plan Abre, pero tampoco llegó", subrayó la vecina.

"Esto lo tienen que arreglar ya, no se puede esperar nada. Más después de lo que pasó con esta chiquita", reclamó a su turno Ayelén.

Por su parte, Margarita advirtió que no sólo el bloque de escaleras está en malas condiciones, la gran mayoría de las casas tienen tremendos problemas.

"Hay techos que se caen y agua que entra por todos lados. Yo tengo que usar varios bidones e ir corriéndolos para sacar el agua que cae dentro de la casa. Y esto se complica más cuando llueve", explicó la vecina del departamento 33, quien se moviliza en silla de ruedas y los inconvenientes edilicios le suman permanentemente dificultades a sus quehaceres cotidianos.

Florida 255 bis. Empalmes y desagües precarios rodean la estructura metálica que sostiene el techo.

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