La ciudad

Qué se dijo en los alegatos finales

Los alegatos de las partes fueron contundentes. La fiscal Valeria Piazza Iglesias insistió con que el Café de la Flor era "el café sin control".

Lunes 26 de Noviembre de 2018

Los alegatos de las partes fueron contundentes. La fiscal Valeria Piazza Iglesias insistió con que el Café de la Flor era "el café sin control". El defensor Héctor Superti replicó que su cliente "no es el Estado" y que juzgarlo no repara fallas en el diseño de los mecanismos de control.

La fiscal articuló su planteo sobre tres puntos. Primero enumeró las irregularidades constatadas en octubre de 2015 que causaron la muerte del músico Adrián Rodríguez: tablero principal sin protección, tableros seccionales sin puesta a tierra, una maraña de cables y zapatillas en el cuarto de sonido y enchufes prohibidos. Luego, dijo que esas condiciones eran las mismas en abril de ese año, cuando el inspector controló el local. Por último, le adjudicó al funcionario una serie de irregularidades: correspondía una clausura, omitió realizar una inspección integral y, "para enmascarar todo", falseó un segundo informe diciendo que había ido a acreditar mejoras no constatadas.

"Pablo es el eslabón más débil de la cadena de control del Estado", contestó Superti. Dijo que fue implicado sin consultar a sus superiores, que respaldaron su trabajo. "Akerman no decide la estructura de las inspecciones. Cumple lo que se le ordena", dijo.

Recordó que una tormenta de agosto de ese año afectó el tablero eléctrico y el nuevo dueño contrató un electricista "que metió mano". Por lo que, a su entender, las condiciones no eran las mismas al momento de la inspección que al producirse la tragedia.

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