En compañía de una jornada de clima amable y sol tenue, el Día de la Niñez desplegó por la ciudad gran cantidad de actividades lúdicas y de recreación que disfrutaron los chicos, las chicas y los grandes también. Lamentablemente, al final de la tarde, el humo fue protagonista.
Zanahoria y teatro
El Teatro Municipal La Comedia también fue epicentro de la movida con una función gratuita de “Gregorio, el zanahoria”, una obra coproducida por el Teatro Nacional Cervantes y la Municipalidad de Rosario, a través de La Comedia, con David Gastelú y Manuel Baella en los protagónicos y dirección de Ludmila Bauk. Los 350 espectadores disfrutaron de la puesta que mezcla teatro y música, y luego se sacaron fotos con los coloridos personajes en el hall. Las últimas funciones serán el sábado y domingo próximos a las 16 en Mitre y la cortada Ricardone.
Coloridos prismas
Ya la plaza Montenegro anunciaba la festividad con unos coloridos prismas flotantes mientras en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa la pibada se divertía con diferentes dispositivos lúdicos: cosiendo y bordando en la muestra “El lápiz en el ojo” de la ilustradora Isol Misenta, dibujando y pintando, o riéndose con espejos deformantes en el Petit Cabinet de Monstruos.
La Secretaría de Cultura municipal destacó la presencia de la pibada en el tradicional Tríptico de la Infancia. Entre la Isla de los Inventos, el Jardín de los Niños y la Granja de la Infancia recibieron durante viernes, sábado y domingo más de 10 mil visitantes. Ayer en la primera ingresaron 850, en la segunda 3.750 y en la tercera 2.700 paseantes.
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Solamente la Isla de los Inventos de la Estación Rosario Central convocó a 2.000 visitantes durante viernes, sábado y domingo.
Diario La Capital / Sebastián Suárez Meccia
También se realizó en el parque Independencia la primera gran caravana de juguetes de arrastre. Primero hubo un taller de diseño y construcción de juguetes frente al Museo de la Ciudad, y luego todos partieron en caravana hasta el Laguito.
Piojos y cine
Los organizadores y programadores del Festival Ojo al Piojo de cine infantil estaban más contentos que los chicos y las chicas. Tuvieron una gran respuesta a la convocatoria de cuatro días (del jueves al domingo) con 201 piezas audiovisuales presentadas y 57 en competencia oficial.
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El Festival Ojo al Piojo de cine infantil del fin de semana dejó más que satisfechos a los organizadores y programadores.
Secretaría de Cultura y Educación / Municipalidad de Rosario
Con dos funciones diarias y en simultáneo en dos salas, Cinépolis y Nuevo Monumental, el festival dejó la vara alta para el año próximo, proyectó con satisfacción la directora del festival y del Centro Audiovisual Rosario, Valeria Boggino.
Ayer se realizó la entrega de premios de hasta 200 mil pesos. “Entre otoño y otoño” del porteño Taller de cine Fotogramas y “Big Box” (España) de Nuria Torreño fueron los mejores cortos realizados por niñas, niños y jóvenes, y por adultos, mientras que el mejor largo del festival fue “Opal” (Francia) de Alain Bidard. El galardón del público al mejor corto fue para “La soupe de Franzy” (Francia) de Ana Chubinidze, el del Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia fue para “Quedate en casa” del porteño Alan Nicolás Gómez, y el de la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales fue para “Freedom”del santafesino Leonardo Núñez.
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La premiación de ayer domingo del Festival Ojo al Piojo en el cine Nuevo Monumental fue un momento de emoción.
Secretaría de Cultura y Educación / Municipalidad de Rosario
“Los echó el humo”
El Parque Nacional a la Bandera estaba exultante con una composición diferente de paseantes, con una obvia mayoría de chicos y chicas. Los picnic se esparcieron como lunares sobre el césped, los vendedores se pusieron al día y cientos de familias compartieron un día que tuvo una temperatura máxima de 21.3º.
Pero ni tanta alegría y distracción pudo con el ecocidio. El reflejo del sol chocó con la humareda reinante y dejó la tarde opaca. Pero faltaba lo peor. Cerca de las 17, el humo de los sahumerios se mezcló con el de las islas. Un cambio en la dirección del viento del sureste al este y con rachas en aumento dejó la ribera central más oscura. El éxodo fue instantáneo. “Los echó el humo”, elucubró un vendedor de pororó y praliné no sin fastidio.