Sin embargo, y a partir de que se pueden dar cambios en las habilitaciones o disposiciones de cada distrito, se aclaró que esos servicios pueden variar. “Es día a día, dinámico, se puede modificar o ampliar en los próximos días”, aclaró igualmente el empleado de la terminal, que no paraba de atender consultas telefónicas.
Algo más de gente circulando por las galerías, personas con grandes valijas o bolsos en los sillones a la espera de subir a los micros, duplas de choferes en los bares con sus prolijas camisas a la espera de tomar servicio. Así se mostró la estación local ayer al mediodía. En las boleterías abundaron más consultas que compra de pasajes, ya que por ahora los operadores tienen limitaciones para ofrecer frecuencias y cupos.
Requisitos en destino y confusión
La boletería de Andesmar vende viajes a provincias de Cuyo, como Mendoza, San Luis, San Juan y también al sur: Puerto Madryn, Bahía Blanca o Bariloche. Allí no dudaron en calificar el panorama como “caótico”, ya que se desdoblan para informar los destinos, disponibilidad de pasajes y precios, y advertir sobre los requisitos sanitarios de cada provincia.
“Es engañoso cuando dicen que abrieron el país para viajar, porque cada provincia tiene sus requisitos y la gente los desconoce. No se unificaron criterios a nivel nacional y tampoco se informó como corresponde. Entre Ríos exige un “permiso de verano”, que hay que tramitar en la página web oficial del gobierno, y tarda 48 horas. Si la gente no lo sabe, puede sacar pasajes y quedar varada sin poder entrar”, graficó Fernando, empleado de Andesmar, desbordado por las consultas.
El panorama que pintaron en la firma que aglutina a los micros de General Urquiza, Chevallier y Sierras de Córdoba, es con pocas salidas. Por ahora, con dos servicios diarios a Buenos Aires (10.30 y 16.00) y una ocupación permitida que va del 60 al 80 por ciento de los asientos. Día por medio hay servicio a Córdoba, con apertura progresiva a las ciudades turísticas de la provincia mediterránea.
En Costera Criolla, que viaja a varios puntos de Entre Ríos, indicaron que se reciben múltiples consultas para poder viajar a Victoria. “Hasta el momento no está habilitado el servicio a Victoria. Es un problema, porque hay muchísima gente que trabaja acá y vive allá por la cercanía geográfica, o tiene familia y no puede trasladarse”, indicó Georgina desde la oficina.
En Flecha Bus, un joven esperaba en la cola para sacar pasajes a Mar del Plata. “Vengo con tiempo porque quiero viajar el 31 de enero. Creo que no voy a tener problemas para esa fecha”, indicó. A los pocos minutos ya tenía boletos a La Perla de la Costa Atlántica, luego de desembolsar 12.000 pesos por cuatro pasajes ida y vuelta.
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En ese misma ventanilla una mujer algo ansiosa se acercó para que le explicaran cómo podía hacer para comprar los pasajes en Rosario y mandárselos a su hijo, nuera y nietos, para que puedan viajar desde Corrientes. “Queremos que vengan para las fiestas porque hace mucho que no los vemos. Vamos a ver qué requisitos tienen que completar”, indicó la señora.
Ante una consulta sobre las disposiciones, protocolos y controles que se implementan en la terminal, en la oficina de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) no supieron darlos. Una empleada se excusó. “No estoy autorizada, el único que puede hablar es el delegado”, se disculpó. No se advirtió, al menos ayer al mediodía, la presencia de inspectores del organismo controlando la llegada o partida de los micros.
Con grandes bolsos y cara de cansada, una joven aguardaba sentada a la altura de la plataforma 22. “Veníamos en un auto con otros compañeros con los que viajábamos a Jujuy. Pero se rompió en Ramallo. Decidí venirme en colectivo hasta acá. Conseguí pasaje a San Salvador de Jujuy, donde vive mi madre”, explicó Marlén, empleada de Gendarmería Nacional (GN), con asiento en Buenos Aires, que en media hora emprendía viaje para llegar a su tierra natal, un lugar que no pisaba desde febrero.
En los andenes de la Terminal Mariano Moreno el movimiento por ahora es escaso, aunque en relación a los meses de estrictas restricciones por la pandemia, retomó algo de dinámica. Cuatro o cinco colectivos que coincidieron en la llegada o partida le devolvieron el sentido. Bares, minimarkets, regalarías, todavía esperan que la nueva normalidad les permita levantar las ventas.
El entorno en barrio Agote
En los negocios de las adyacencias de la estación de colectivos no perciben grandes modificaciones a raíz de la lenta reactivación de los viajes en micro. En el Hotel Embajador (Santa Fe y Cortada Quintanilla), el conserje explicó que siguen aguardando huéspedes.
“Ante la nada misma que transitamos desde marzo, ahora pareciera que hay un poquito de movimiento, pero muy escaso. Desde marzo estuvimos con un porcentaje de entre 25 y 30 por ciento de ocupación. Igual estamos contentos, volvieron algunos viajantes y empleados a empresas. Por lo menos empezaron a rotar”, indicó Nelson.
Tucumanos
En un minimarket de la misma cuadra también se esperanzaron. “Se mueve, pero despacio”, dijo el encargado. Un bar americano lindero planteó lo mismo, que hay algo más de gente a partir de las 18, pero sumó un dato llamativo que los comerciantes de barrio Agote parecen conocer desde hace años.
“Con esto de los viajes de larga distancia hace dos semanas se volvieron a instalar personas de otras provincias en los hoteles por hora o por día que hay en la zona. Son hombres y mujeres que simulan vender ollas, pero son mecheras y arrebatadores. Ya los identificamos, los conocemos como "los tucumanos". Están un tiempo y después se van”, arriesgó un empleada.
Encomiendas
En la empresa de encomiendas MR Expres (Santa Fe y pasaje Las Casas) describieron una realidad compleja en relación al rubro, que trabaja principalmente con los micros de larga distancia que trasladan los paquetes a distintos puntos del país.
“No se nota tanto el movimiento porque los viajes de larga distancia recién empezaron ayer, y a ciertos destinos. Crucero del Norte, que viaja a Misiones, todavía no tiene fecha cierta. Nosotros trabajamos con ellos un servicio de 24 horas. Pero ahora tarda 96 horas porque lo tenemos que hacer con chatas o camiones que primero van a Buenos Aires, y recién desde ahí a Misiones, por la misma tarifa. Tuvimos que reconvertirnos”, reconoció Mariano Rodríguez, titular de la firma.