“Justo ahora estoy pasando debajo del puente Rosario-Victoria y el humo que se ve es impresionante”, afirma Sebastián Martínez Ledesma, integrante de la Multisectorial Humedales. El martes por la tarde la presencia de humo en el aire de gran parte de Rosario se hizo evidente y la vinculación con los grandes incendios forestales del 2022 resulta muy difícil de evitar.
La situación a nivel territorial está llegando a un punto crítico. Las heladas tempranas de mayo y la prolongación de las bajas temperaturas, se conjugaron con la bajante del Paraná. Una combinación peligrosa. “Hay una ecuación que es muy sencilla”, sostiene Sergio Montico, del Centro de Estudios Territoriales de la UNR, y continúa: “El riesgo es una relación directa entre la vulnerabilidad, la amenaza y la exposición. En este momento tenemos una situación de alta vulnerabilidad, estamos muy expuestos y la amenaza persiste. Con lo cual el riesgo es muy alto”.
En el último mes, la quema de pastizales en territorio santafesino tiene mucha más incidencia con respecto a los focos ígneos en las islas. De acuerdo a Montico, las condiciones del suelo son iguales tanto en el Delta del Paraná como del lado continental. “Son exactamente las mismas. Si vos tenés mucha vegetación seca, deshidratada del lado del continente y le sumás temperaturas bajas, vegetación que no progresa y no tenés precipitaciones; no tenés suelos húmedos ni vegetación. Las condición es la misma de los dos lados. Muy predisponente a que alguien tire un fósforo y se encienda. El daño sobre ambos suelos es muy grande”, sostiene.
Pero ante la amenaza climatológica y territorial, los bomberos Zapadores y Voluntarios de la región sostienen que están muy organizados en el trabajo coordinado. A diferencia de años anteriores, los trabajos mancomunados entre distintos cuarteles de la zona, Protección Civil y entidades como el Sistema de Alerta Temprana parecen lograr controlar situaciones de focos ígneos con celeridad. El director general de Bomberos Zapadores de la provincia, Andrés Lastorta, es categórico: “La situación no se acercó todavía a la de años anteriores, pero nos estamos preparando para un gran trabajo”.
Los Bomberos dicen estar preparados
Nicolás Morales, subjefe de Bomberos Voluntarios de Villa Gobernador Gálvez, remarca que tienen que apagar entre dos y tres quemas de pastizales por día. Y enfatiza: “Respondemos a todos”. De acuerdo a su testimonio, se encuentran preparados en equipamiento, unidades y personal para responder ante emergencias.
No es el único cuartel donde afirman lo mismo. Los Bomberos Zapadores de San Lorenzo, que actúan en coordinación con Rosario, intervinieron en un promedio de 25 incendios de pastizales en los últimos 30 días. “Los incendios se abordan y se trabajan de acuerdo a la magnitud”, sostiene Gabriel Dalton, subinspector de la Agrupación Bomberos Zapadores San Lorenzo, y agrega: “Puede que sean pastizales de pequeñas o medianas condiciones y lo trabajamos solos. Cuando hay situaciones de magnitud solicitamos ayuda a bomberos de otras localidades y se trabaja en conjunto”.
Desde la Dirección General de Bomberos Zapadores de la provincia afirman que la capacidad de respuesta ante focos ígneos es inmediata. De hecho, se sofocan unos siete incendios diarios. Andrés Lastorta marca una diferencia con años anteriores donde, sostiene, faltaba trabajo de coordinación y prevención para el control de los incendios forestales. “Tenemos brigadas formadas y nos venimos preparando mucho desde hace unos años para lo que venga. Tenemos mucha gente certificada, muchos bomberos zapadores certificados para la parte forestal con materiales y elementos, y también desde Protección Civil y Bomberos Voluntarios”, afirma.
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Condiciones propicias para el fuego
El último informe del Sistema de Alerta Temprana sostiene que durante 2024 se registraron heladas antes de lo previsto, con temperaturas bajo cero y duración prolongada. Por otro lado, los promedios de precipitaciones fueron bajos en todo el territorio provincial, y acumulados en pocos momentos de mucha intensidad. La suma de esos factores se combina con un término repetido por todos los que analizan la situación: La Niña.
“Cuando hablamos de La Niña nos referimos a la disminución de la temperatura del Pacífico”, explica Brian Segovia del SAT, y agrega: “Más allá de la térmica, el Pacífico aporta humedad a Sudamérica. La Niña, al bajar las temperaturas, deja de aportar humedad al cono sur. Lo cual implica precipitaciones inferiores al promedio mensual. Es decir, pocas lluvias”.
De acuerdo a Segovia, estamos en un momento neutral, previo a la llegada de La Niña en la primavera. Una vez que el proceso termine de asentarse, va a haber niveles menores de precipitaciones, altas temperaturas “y eso, obviamente, genera riesgo”.
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El plan se propone regular los usos sobre 360 hectáreas afectadas desde 2020 por las quemas en el humedal.
Foto: Virginia Benedetto / La Capital
El recuerdo de un año trágico
El recuerdo de la ciudad bajo espesas cortinas de humo y la vegetación de las islas prendiéndose fuego a la vista, desde este lado del río, es una postal trágica del 2022. Con la calidad del aire comprometida, e incluso la visibilidad reducida por momentos hasta el extremo, las quemas incontrolables de ese año fueron un quiebre en el vínculo de los santafesinos con los incendios forestales.
Las imágenes de extensos territorios arrasados completamente por las llamas cambiaron dos años después. Desde la Multisectorial Humedales de Rosario sostienen que la recuperación es significativa: “Eso es lo fantástico de la naturaleza y estos ecosistemas donde influye mucho el agua. Tienen un gran poder de rehabilitación”, afirma Sebastián Martínez Ledesma, y agrega: “Pero hay que tener en cuenta que el uso intensivo del ganado y el daño que se ha causado el fuego en su momento no es algo que se vaya a recuperar enseguida”.
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Si bien la situación territorial es similar a la previa de las quemas del 2022, desde distintos espacios sostienen que hay una diferencia en la capacidad de respuesta ante el fuego. Brian Segovia, del SAT, sostiene: “A nivel provincial se está trabajando mucho. Muy distinto a años anteriores en cuanto a trabajo en equipo”, pero advierte: “Hacen falta medidas preventivas, y para prevenir se necesita inversión”.
En la misma sintonía está Sergio Montico, quien sostiene que se advierten las capacidades de respuesta al fuego. “Hay interacciones entre distintas organizaciones públicas para controlar el foco antes de que se expanda. Hay condiciones de intervención que no son las mismas que las que estaban en su momento”, dice el referente del Centro de Estudios Territoriales, y agrega: “Si alguien prende un fósforo a una masa de pasto seco, no lo podés prever. Pero sí podés tener una estrategia de intervención rápida para sofocar esos focos. Eso sí está mejorando considerablemente”.