La Ciudad

Falsos clientes y el miedo a un hechizo: el detrás de escena de la multa a la tarotista Emily

La adivina nunca pudo prever que agentes municipales le tendían una trampa

Martes 03 de Noviembre de 2020

Sobre la mesa hay velas, piedras, estatuillas y adornos esotéricos. Motivos egipcios adornan las paredes. Una cortina hindú filtra la luz del sol primaveral y refleja destellos en el mantel bordado, también típico de la India. Es de mañana en un departamento céntrico y habrá un operativo encubierto. Emily, la tarotista que empapeló la ciudad de afiches violando una norma municipal, abre la puerta pensando que atenderá a un cliente a cambio de los $700 que cobra por la consulta.

Para su sorpresa, se encuentra con un abogado, un policía de adicionales, un agente de la Guardia Urbana Municipal (GUM) y una persona que se prestó a hacerse pasar por interesada en tener la cita para que le “tiren” las cartas.

Convencida de que ya es tarde para escabullirse, los hace pasar, resignada. Los dotes como adivina que publicita con afiches en las principales avenidas rosarinas esta vez fallaron: no vio que la Secretaría de Control le había tendido una trampa.

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Luego del informe de La Capital que mostraba la invasión de carteles en las principales avenidas de la ciudad, personal municipal hizo un pequeño trabajo de inteligencia: contactó a la tarotista por medio del número telefónico que mostraba la publicidad en grandes letras rosas sobre fondo blanco para intimarla a reparar el daño hecho sobre el mobiliario urbano, y concertó una entrevista para obtener la dirección del consultorio. Según fuentes extraoficiales, había agentes temerosos de participar en la emboscada, en la creencia de que podrían llegar a ser blanco de un hechizo de magia negra. Uno de los pocos que se ofreció a ir dijo que era parapsicólogo y podía contrarrestar los poderes de Emily. Finalmente, no fue de la partida.

El objetivo era convencer a la parapsicóloga de que repare el vandalismo que cometió con sus carteles, de los que siempre tiene que hacerse cargo la población con sus impuestos. Se acordó que debía cumplir con el trabajo de limpieza en 72 horas, pagado de su bolsillo. Y además le hicieron un acta que evaluará un juez de Faltas. La mujer admitió que las personas que contrató para que peguen la cartelería se sobrepasaron con la cantidad y los lugares elegidos. Luego, firmó el acuerdo en conformidad. Si no lo respeta, el Ejecutivo le iniciará acciones administrativas y legales.

Rompió el silencio

Emily, la tarotista que empapeló la ciudad con sus afiches para ofrecer sus servicios, rompió el silencio. En diálogo con La Capital, la adivina dijo que cumplirá con la intimación que le hizo el municipio para limpiar la suciedad que generó en el mobiliario público, aseguró que "ayuda a la gente" y reclamó que el Estado se haga cargo de la limpieza de las calles de la ciudad, que según su opinión se encuentran en una situación "lamentable".

"Ya mandé a limpiar todo. Y vamos a ver si la Municipalidad se pone a limpiar en Rosario, porque es una vergüenza la mugre que hay. Está todo sucio, me molestan a mí y no se fijan lo que pasa con las paredes de la ciudad, que están sucias, las veredas llenas de excremento, que traen enfermedades, es una barbaridad", cargó.

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En ese sentido, consideró "una injusticia" que le estén exigiendo que limpie. "Que vengan a arreglar todo Rosario, hasta la mugre que dejan los perros estoy levantando. Cuando mis chicos pegan los afiches, también se encargan de las veredas. La limpieza hoy esta en manos de los vecinos", disparó.

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