La ciudad

Falleció el polista que había quedado cuadripléjico y su muerte fue calificada como "dudosa"

La Justicia investiga la muerte de Ignacio Ballesteros que estaba internado por un cuadro de neumonía en el Sanatorio Parque. Su mujer había sido denunciada por estafa a la obra social.

Lunes 25 de Junio de 2018

Ignacio Ballesteros, el polista que había quedado cuadripléjico en 2010, murió anoche en el Sanatorio Parque de Rosario donde estaba internado por un cuadro de neumonía. La muerte fue caratulada como "dudosa" y es investigada por la Justicia que ya ordenó que el cuerpo sea derivado al Instituto Médico Legal para que se efectúe la autopsia.
A la medianoche, la fiscal Valeria Piazza Iglesias, de turno en la Unidad de Homicidios Culposos, ordenó que se entreviste a los padres de Ballesteros que se encontraban en el Sanatorio Parque, además de indicar que se proceda a la autopsia y se remitan los resultados al fiscal Fernando Dalmau que investiga la causa por abandono de persona.


La situación de Ballesteros se hizo pública hace ya algunos años por disputas familiares que incluso derivaron en una denuncia a su esposa por estafa a la obra social.
En 2010 Ballesteros se casó con la rosarina Gisella L. M., y en diciembre de ese mismo año sufrió un inesperado accidente al caer de una yegua y quedó cuadripléjico.
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La mujer había logrado la curatela de su esposo a pesar de los intentos de los padres de Ignacio por hacerse cargo de la salud de su hijo. Incluso presentaron una denuncia por abandono de persona que recién prosperó este año cuando se presentaron pruebas sobre la estafa a la obra social.


Este año, el fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio, Dalmau, tomó el expediente y luego de acopiar evidencias y entrecruzar información convocó a una audiencia imputativa a Gisella como articuladora de las maniobras de facturación de servicios terapéuticos por los que habría recibido el dinero, pero algunos de los cuales no habrían sido efectivamente prestados, según la acusación que recae también sobre 13 profesionales de la salud.
A todos, entre los que hay kinesiólogos, enfermeros, fonoaudiólogos y terapistas ocupacionales, les endilgó la coautoría de los delitos de estafa, defraudación por entrega de recibo falso y falsificación de instrumento privado en perjuicio de Osde. Según las estimaciones, L. M. presentaba facturas por cerca 450.000 pesos al mes a la prepaga (en todo 2017 fueron 4 millones 800 mil pesos), una cifra nominal que sumaría varios millones si acumula desde 2012.

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