La ciudad

El primer rosarino que cruzó todo el continente africano en bicicleta

Favio Giorgio recorrió 35.800 kilómetros y atravesó 33 países en 31 meses. Un desafío que se enmarca en su deseo de dar la vuelta al mundo

Lunes 29 de Enero de 2018

Persiguiendo su loco sueño aventurero de dar la vuelta al mundo en bicicleta, Favio Giorgio ya consiguió recorrer Africa completa, el primer eslabón de un ambicioso periplo que incluye pedalear más de 10 años, atravesando 100 países de los 5 continentes. Con este logro inicial cumplido, este ciclista ya se transformó en el primer rosarino que cruzó todo el territorio africano en bicicleta.

El extenso y exigente desafío se desarrolló primero por la costa oeste y luego por la costa este. Fueron 35.800 kilómetros de intenso pedaleo, de sacar fuerzas de flaquezas, de apoyarse en su costado más espiritual para transitar 33 países en 31 meses, y así superar obstáculos en un continente enorme, intrincado, desconocido, sumamente demandante desde sus condiciones climáticas, culturales, sanitarias y geográficas.

Giorgio, quien padece asma y alergias, no sólo tuvo que afrontar las dificultades de los caminos y los pasos fronterizos, también debió sobreponerse un par de veces al paludismo (malaria) y al temprano abandono de su socio de ruta, Marcelo Lezcano, otro rosarino que lo acompañaba y decidió terminar la travesía a los 10 meses, cuando habían recorrido 14 mil kilómetros.

"Yo creo mucho en Dios, y creo que esto lo pude hacer gracias a él. Y también por la gran cantidad de seres sensibles que hicieron posible poder cumplir este sueño", resaltó Giorgio, quien remarcó: "Yo hablo mucho con Dios, con el universo, para tratar de tener en armonía el cuerpo, la mente y el alma. Por eso para motivarme siempre pensé que estaba haciendo lo que me gustaba, lo que yo elegí, y que soy muy feliz con esto".

"Para mí, los obstáculos que se presentaron fueron pruebas que se pusieron en el camino, pero siempre mi meta fue seguir para adelante, romper estructuras, y asimilar enseñanzas", confió Giorgio, que se encuentra ahora en Rosario, renovando energías junto a familiares y amigos para seguir en marzo con la vuelta al mundo, con la etapa de Europa y Asia.

"Más allá de mi esfuerzo y el de mi bicicleta «La Estrella», hubo mucha gente, en cada lugar que pasé, que fue fundamental para poder cumplir con este viaje por Africa", se encargó de remarcar con énfasis.

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El inicio

Vale recordar que este agobiante periplo por el continente africano comenzó en Rosario, el 4 de enero de 2015. De esa partida participó Marcelo Lezcano, y fueron acompañados por familiares, amigos y sponsors, en la esquina de bulevar Oroño y Urquiza.

De ahí se trasladaron a Uruguay, donde Ferrazán Bicicletas donó las bicicletas Focus para realizar la travesía. Y en Salto otro amigo les donó la ropa deportiva para cumplir con el exigente desafío. Desde el comienzo hubo mucha colaboración y conmovedores gestos de apoyo y solidaridad.

Luego viajaron en avión a Madrid, y allí pararon en una casa que aloja ciclistas. "Es la misma familia que me recibió cuando terminé de recorrer Africa, después de tres años, y pasé las fiestas con ellos", contó Giorgio.

Ahí llegó el cruce trascendental, y en marzo de 2015 comenzó el recorrido por Marruecos. "En Africa, todo fue nuevo. Uno cuando habla de Africa, parece que se refiere a un solo país, y en realidad son 54 países, con culturas y costumbres diferentes, en muchos casos radicalmente opuestas a la cultura occidental", apuntó a manera de advertencia.

Este corredor rosarino admitió: "Hicimos primero Africa, también por las edades. Yo empecé con 47, y Marcelo con 43, por lo que pensamos que íbamos a estar con más energías para el continente más complicado".

Y amplió: "Por eso también nos propusimos empezar por la zona más peligrosa que es la costa oeste. La verdad es que fue un reto muy grande, porque había muchas rutas que no estaban en buen estado, nos costó encontrar repuestos, lugares para dormir, hacía mucho calor, nos rodeaban muchas enfermedades como Malaria y Ebola que seguían en la zona, y teníamos que estar muy atentos".

"Hubo que lidiar con muchos idiomas, muchas lenguas locales, el clima, en las rutas muchas veces no había señalización y se cruzaban animales, desde camellos hasta elefantes y teníamos que estar muy atentos a todo. Y también los pasos fronterizos fueron muy complicados, y muchas veces estuvimos retenidos largas horas hasta que nos liberaban para pasar", sostuvo Favio.

La baja de Marcelo

Las dificultades pudieron más que la determinación, y Marcelo Lezcano, el rosarino compañero de ruta de Giorgio, decidió abandonar cuando estaban en la ciudad de Luanda (Angola), con 14 mil kilómetros en 10 meses. "Marcelo no estaba muy bien, estaba cansado y quería volverse. Para mí fue un cambio, un obstáculo más. Pero pasó a ser otro viaje totalmente diferente, en forma individual, que nunca lo había pensado de esa manera porque nunca viajé solo", expresó Favio.

Sin embargo, este rosarino hincha de Central y ex empleado de la obra social Osecac, que un día dejó todo por perseguir un sueño, nunca dudó en seguir. "Yo nunca pensé en volverme con él, solamente analicé cómo seguir. Pero la duda nunca estuvo en mí", destacó a corazón abierto.

"No fue un momento fácil. Hablé mucho con Dios, con el universo, con mis amigos, tuve mucha gente que me respaldó y siempre sentí que tenía que seguir. Eso lo tuve muy claro siempre y fue un envión muy importante", reconoció.

Teniendo cuenta todo esto, el arribo a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) fue un mojón muy importante. "Terminar la costa oeste fue muy exigente. Sólo 12 personas en el mundo la hicieron en bicicleta", explicó Giorgio.

"Ahí comencé a sentir orgullo de haber llegado, porque hubo que meterle mucho para poder llegar. Tuve dos veces paludismo, y no fue fácil sobreponerse. Muchas veces no encontraba repuestos. Y en la mayoría de los lugares las condiciones no son las mínimas para poder dormir y reabastecerse. Incluso, en algunos sitios muy puntuales como Nigeria, no fue sencillo pasar por los problemas de violencia y seguridad que obligan a redoblar la atención.

Este rosarino atravesó Marruecos, Sahara Occidental, Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea-Bissau, Guinea Conakry, Sierra Leona, Mali, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benin, Nigeria, Camerún, Gabón, República de Congo, Angola, Namibia y Sudáfrica. Luego recorrió la costa este por Suazilandia, Botswana, Zimbabwe, Zambia, Malawi, Mozambique, Tanzania, Ruanda, Uganda, Kenia, Etiopía, Sudán y Egipto.

Fueron 33 países, en 31 meses, un logro que enriqueció su alma y su valiente deseo de continuar pedaleando por su sueño.

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