El concejal Federico Lifschitz retomó la iniciativa de reubicar la emblemática Unidad Penitenciaria 3, ubicada en Zeballos al 2900. Sin embargo, su colega de Iniciativa Popular, Fernanda Gigliani lo interpeló incitando a la reflexión sobre el uso que tendrían los terrenos una vez reubicada la prisión. Detrás de esa pregunta, hay numerosas propuestas que quedaron en la nada.
El joven edil socialista gestiona frente al gobierno de Maximiliano Pullaro el proyecto de traslado de la cárcel y de reconversión y revitalización del sector: “La ciudad que pienso y debemos planificar no contempla una cárcel en una de las zonas más neurálgicas”, expuso el concejal, quien apuntó que el traslado de La Redonda tendrá un “impacto positivo para los vecinos de la zona, que se verán beneficiados por la puesta en valor y la reactivación del barrio”.
No obstante, la edila peronista Fernanda Gigliani cruzó a su par oficialista. Si bien la militante afirmó estar de acuerdo con que “el sostenimiento de la Unidad Penitenciaria 3 de Zeballos al 2900, en esa localización, resulta absolutamente inconveniente, sobre todo por el nivel de consolidación del tejido residencial”, adelantó desde su cuenta oficial de X que “daremos el debate acerca del destino que se le dará a ese predio”.
Fernanda Gigliani participó del relanzamiento de la Confederación Socialista.
Fernanda Gigliani, concejala de Iniciativa Popular, puso sobre la mesa la pregunta sobre qué hacer con los terrenos donde se ubica la Unidad Penal 3 de Rosario
“Como lo hice en otras oportunidades vamos a estar muy atentos en que con la excusa de mover de lugar la Unidad Penitenciaria N°3, algunos pretendan, como ya intentaron otros en algún momento, hacer de esas tierras un negocio inmobiliario sin pensar en el interés público y colectivo de los usos que allí se posibiliten localizar”, apuntó la concejala.
Que lluevan las ideas
La idea de quitar la prisión de su histórico emplazamiento no es nueva ni carece de pocos intentos. Legisladores y concejales tuvieron la voluntad de pensar qué hacer con esas tierras, con enfoques diferentes pero sin resultados que se materializaran.
En 2012, el entonces diputado provincial por la Unión Cívica Radical Julián Galdeano buscó el traslado de la unidad penitenciaria con el objetivo de mejorar la situación carcelaria, además de mejorar la calidad de vida del barrio.
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En ese entonces, el radical proponía construir una nueva cárcel que replicara la capacidad de contención de reos, mientras que lo que se buscaba era licitar esas tierras para emprendimientos inmobiliarios y gastronómicos. La decisión de dónde ubicar a la nueva prisión debería ser tomada por el Ministerio de Seguridad, entonces ocupado por Marcos Escajadillo.
Otra iniciativa fue la presentada por los ediles de Ciudad Futura en junio de 2019, donde se planteó un concurso de ideas para la generación de un parque público de viviendas en alquiler, el cual se jactaba de que, utilizando sólo la mitad de las tierras para edificar podían construirse cerca de 300 viviendas, dejando una buena parcela disponible para espacios públicos.
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La vieja Unidad 3 de Rosario fue escenario de escapes desde los techos por presos que usaron sogas para descolgarse.
"El proyecto busca como primera medida proteger la tierra pública y no rematarla al mercado como se propone desde el gobierno provincial. Y desde ahí construir el primer Parque Público de Vivienda en Alquiler, una modalidad que se utiliza en distintas partes del mundo, donde el Estado construye no para dar en propiedad, como en el caso de la ‘vivienda social’, sino que se pone en alquiler, en una política dirigida sobre todo a los sectores medios", explicó Caren Tepp. No obstante, el proyecto no prosperó.
El concejal Fabrizio Fiatti y el entonces edil Pablo Javkin ingresaron una iniciativa propia en 2018 que buscaba realizar una convocatoria una vez que la provincia determinara el traslado de la cárcel y discutir qué proyectos y con qué finalidad se iban a realizar en los terrenos de dicha manzana. El proyecto perdió estado parlamentario en 2020 y fue retomado por los concejales oficialistas a finales de mayo de este año.
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El ex edil por Juntos por el Cambio, Roy López Molina, reclamó el cierre definitivo de la Unidad Penitenciaria 3 y le pidió al Ejecutivo municipal que enviara una propuesta para iniciar un debate público sobre el futuro del predio. Esto fue en 2020, luego de que una gresca entre los internos fuera contenida por efectivos del Servicio Penitenciario provincial utilizando disparos con balas de goma.
Finalmente, durante su gestión como gobernador, Miguel Lifschitz dio inicio a las obras para la construcción de un polo carcelario que sustituyera a La Redonda en 27 de Febrero al 7800. Sin embargo, la acción no fue acompañada durante el gobierno de Omar Perotti y las obras quedaron frenadas.
Federico Lifschitz busca levantar el guante de su padre para retomar esta iniciativa, pero la pregunta subyace: una vez desterrada la Unidad Penitenciaria ¿qué se va a hacer con esos terrenos?