El Niño en marcha
A un plazo algo más largo, Natalia Gattinoni, investigadora del Instituto Clima y Agua Inta Castelar, confirmó que El Niño ya empezó a caminar. “El Océano Pacífico está con valores altos de calentamiento”, describió durante un conversatorio organizado por el Inta Oliveros.
La especialista expuso los pronósticos que coinciden en señalar que el fenómeno se extenderá hasta el otoño y que tendrá mayor intensidad en primavera y verano. “Todos asociamos al Niño con lluvia pero hay que tener en cuenta que hay distintos factores que influyen en el clima, y alguno de ellos puede dejar a algún período sin precipitaciones”, aclaró.
Aun así, subrayó que en el caso de Santa Fe hay un consenso en torno a que hay una mayor probabilidad de lluvias normales y superiores a normales, fundamentalmente en noviembre, octubre y diciembre. También se prevé una primavera más fresca.
María José Dickie, de la agencia de extensión Cañada de Gómez del Inta Oliveros, convalidó esa proyección apelando a datos históricos de la región. “En el 100% de los años Niño hubo más precipitaciones, sobre todo entre noviembre y enero”, dijo. Con la excepción de la campaña 91/92, también los rendimientos fueron superiores al promedio en esos momentos.
La especialista destacó que las reservas hídricas acompañan la siembra de maíz temprano, aunque advirtió que durante el ciclo se podrían producir situaciones de exceso hídrico que compliquen las tareas, fundamentalmente en la época de cosecha. En ese sentido, no descartó un escenario como el de la última campaña, con una “cosecha interminable”.
La nutrición como prioridad
El entusiasmo de los productores se expresó en el inicio temprano de la siembra. Fernando Salvagiotti, coordinador del Programa Ecofisiología y Agroecosistemas de Inta, aclaró que un anticipo excesivo no necesariamente da ventaja porque “la carrera del cultivo empieza cuando emerge”. Sí destacó la importancia de llegar al período crítico a mediados de diciembre para “escaparle a la demanda hídrica de enero”.
El investigador consideró que el plus climático que promete El Niño permite estrategias más agresivas. La prioridad, dijo, es la nutrición. “No podemos quedarnos cortos”, dijo y advirtió que “las mayores brechas de rendimiento se dan en años Niño, justamente por usar tecnología promedio”.
La chicharrita
Si bien el escenario climático promete mejores rendimientos, también traerá más desafíos en materia sanitaria. El fantasma de la chicharrita, transmisora del spiroplasma, recorre la campaña. Evangelina Perotti, del Inta Oliveros, advirtió que en la zona endémica, en el norte del país, la población de Dalbulus creció respecto del año anterior. En el sur de Santa Fe hubo solo 15 días sin la presencia del vector en este ciclo. En el anterior hubo 200 días.
“Las poblaciones probablemente no van a estallar en la campaña de maíz de primera pero hay que tener cuidado con el tardío”, alertó.
El estímulo climático de El Niño puede influir en la biología de la chicharrita, favoreciendo la sobrevivencia y desplazamiento. Como el “vacío sanitario” es una de las formas de control, puso énfasis en no escalonar cultivos.
Pese a estas advertencias, la red de informantes de la GEA relevó una conducta un tanto audaz por parte de los productores. Hace un mes, el servicio de estimaciones de la Bolsa había previsto una caída de 7,3% en la intención de siembra maicera. El mayor recorte estaba precisamente, en el norte, por la chicharrita y los fletes.
Pero luego la campaña dio un giro. “Entre promociones y descuentos que se ofrecen con la compra de semilla, la caída de área va a ser menor”, explicaron los técnicos. Y agregaron que “como nadie quiere dejar el lote con malezas hasta fin de año se está sembrando como nunca soja de primavera, sorgo y también maíz temprano”. Entonces, la entidad observó un “rebote” en la intención de siembra. Ahora, el recorte interanual se achicaría a 3,6%, y se ocuparían 10,6 millones de hectáreas.
Las perspectivas para la soja
Aun con estos matices, parte del área que el año pasado se dedicó al maíz en el norte pasará hacia la soja. Así lo señaló Selma López, analista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) durante el webinar organizado por Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) para analizar la campaña 2026/27. De hecho, estimó que esa región aportará el mayor crecimiento del área sembrarse son la oleaginosa, compensando la caída en el sur de la región agrícola. En el centro, prevé un mix parejo con el maíz. La Bolsa porteña prevé una siembra de 17 millones de hectáreas, 200 mil más que en el último ciclo, “Se corta una tendencia descendente”, dijo.
Dólar agro. Distintas estimaciones indican que el agro tiene para liquidar entre u$s 8 mil millones y u$s 10 mil millones.
El contexto de mercado es favorable. Si bien se espera un aumento de producción global a 443 millones de toneladas, por los incrementos en Brasil y EEUU, también se espera un crecimiento de la demanda, lo que resultaría en una leve baja de la relación stock - consumo. Este escenario puede sostener los precios que experimentaron una suba en el último mes. “La señal de precio es más favorable que hace un año”, señaló.
En el mercado local, los valores de presiembra están un 21% más que en el ciclo anterior, lo que “le da más competitividad frente al maíz”. Estos valores permiten augurar una mejor relación insumo - producto pese a la suba de costos, fundamentalmente del combustible. La prometida rebaja de Derechos de Exportación, del 24% al 21% sobre fines de 2027 contribuye a mejorar esta ecuación.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) difundió en la última semana su primera proyección de siembra y cosecha para la campaña 2026/27. Estimó que se sembrarán 16,7 millones de hectáreas, un 2% más que en el ciclo anterior, y que se recolectarían 47,8 millones de toneladas.
La visión de las Bolsas
Agustín Rodríguez, economista jefe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, señaló que las proyecciones de la campaña sojera en la provincia son “más alentadoras que en la campaña anterior” en materia de márgenes brutos, pese a la suba de los costos logísticos.
Gustavo Augusto, de la Bolsa de Comercio de Córdoba, estimó que en la provincia mediterránea habrá un desplazamiento, sobre todo en los departamentos del Norte, del área de maíz hacia soja. En Entre Ríos, Lautaro Albarracín, de la Bolsa de Cereales de esa provincia, dijo que se prevé un aumento de la soja de segunda, pese a que también cayó el área sembrada con trigo. ¿La razón? En el invierno crecieron la colza, camelina y otros cultivos destinados a biocombustibles, junto con el lino.
El girasol va por más
De acuerdo a Gabriel Abregos, de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, en el sur de la región agrícola hay un final abierto para la siembra de maíz y soja. Lo que sí crece, por tercer año consecutivo, es el girasol.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó, en su panorama agrícola semanal, que la siembra de girasol cubre el 23,4 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas en todo el país para el ciclo 2026/27. El avance se concentró principalmente en el norte y centro del área agrícola, destacándose el centro-norte de Santa Fe, donde las labores se aceleraron y alcanzan el 50% del área proyectada, favorecidas por la ausencia de lluvias durante la última semana.