La ciudad

El municipio deja el control de los ascensores a los privados

La ordenanza, del 95, obliga a la Intendencia a una inspección anual a cada aparato; el reglamento, sólo a monitorear las firmas de mantenimiento.

Viernes 27 de Julio de 2018

Más allá de que la caída de un ascensor en el hotel Savoy con al menos 9 pasajeros se haya debido, como parece, a una sobrecarga (ver aparte), el accidente abrió la polémica sobre a quién le corresponde controlar el mantenimiento de esos aparatos.

El titular de Alumbrado Público, Jorge Nocino, explicó a LaCapital que el departamento de Ascensores de la repartición se encarga de dar el alta a los equipos de los edificios cuando hay un final de obra y de habilitar y controlar a las empresas de mantenimiento contratadas por los privados. Y realiza también inspecciones "a pedido" (por ejemplo, ante denuncia de vecinos) o "periódicamente" con carácter de "muestreo". Lo curioso es que la ordenanza 6.035, de 1995, dice que el municipio debería hacer una inspección anual "como mínimo", pero en la reglamentación de la norma, de 1996, esa obligación desaparece.

Con todo, la simple fecha de la normativa, de más de dos décadas, resulta elocuente por la transformación de escala urbana. Según Nocino, en los últimos diez años los ascensores se duplicaron en Rosario. Hoy, estimó, hay unos 7.500.

"Y la cifra crece constantemente", aseguró, con lo cual se estima que "el transporte vertical mueve a más de un millón de personas por año" en la ciudad.

El funcionario aseguró que el departamento de Ascensores —que depende de la Subsecretaría de Espacio Público— se ocupa de "habilitar" los elevadores cuando se otorga un final de obra, previa verificación "de si reúnen las condiciones de seguridad e infraestructura"" que manda la normativa.

También "habilita y controla a las empresas mantenedoras, que son las encargadas de ejercer la función del mantenimiento". Y en caso de que un consorcio o incluso un vecino en forma particular reclame una inspección o pida una opinión técnica, la repartición envía personal. "Actuamos como árbitros", graficó Nocino.

Sin obligación

Siempre según el funcionario, el Estado municipal no está obligado a monitorear el funcionamiento de los ascensores ni siquiera en los espacios privados de acceso público (como podría ser un shopping o un hotel, por ejemplo). "Hacemos controles a demanda y también periódicamente, tipo muestreo".

Lo curioso es que el artículo 5.2 de la ordenanza que regula el funcionamiento de los ascensores sí dice que es obligación del municipio "realizar una inspección anual como mínimo, así como, a requerimiento de parte, las que estime necesarias con el objeto de verificar el cumplimiento" de la norma. Obviamente, más allá del servicio técnico que contraten los propietarios o consorcios en carácter de "conservador".

Pero luego, en el decreto que reglamentó esa ordenanza, el municipio aparece sólo como responsable de controlar al dedillo a esas empresas y su comportamiento técnico —aun frente a accidentes, incumplimientos y deficiencias— con potestad para inhabilitarlas, retirarles la matrícula y hasta clausurarlas.

Y en su artículo 39º esa reglamentación estipula que el Estado local "realizará las inspecciones que considere necesarias, así como las solicitadas por las partes", sin mencionar ya la verificación anual, "como mínimo" de cada aparato, que mandaba la ordenanza.

Más allá de la normativa, Nocino opinó que los ascensores son el "medio de transporte más seguro", con "menor índice de siniestralidad incluso que el aéreo, que de por sí ya es muy bajo".

Su estimación es que en Rosario, como promedio, no debe precipitarse más que un ascensor al año. La sobrecarga, dijo, es una de las causas.

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