La ciudad

El drama de los 380 empleados del Italiano que no cobran desde hace 3 meses

A pesar de los cuatro meses de intervención, el tradicional hospital no encuentra señales concretas de reactivación. 40 camas tiene ocupadas el hospital de una capacidad de 200.

Viernes 26 de Febrero de 2016

Los pasillos del Hospital Italiano revelan una realidad muy angustiante que todavía no encuentra señales de reactivación, más allá de los cuatro meses de intervención judicial. Poca gente circula, pocos profesionales atienden, lo que evidencia un bajo nivel de actividad. A cada paso se palpa un estado de tensión entre los trabajadores, que se expresa a través de miradas perdidas, brazos inquietos y silencios delatores. El tradicional centro de salud rosarino otra vez atraviesa un pasaje de serias dificultades que incluye el cierre de salas, de servicios, falta de insumos, y una deuda de tres meses con los empleados. Además, de 500 empleados sólo quedaron 380; y de las 200 camas disponibles sólo hay menos de 40 ocupadas. Un escenario altamente preocupante.
  El principal reclamo puertas adentro del hospital es la deuda salarial que asfixia, reduce y condiciona la vida de los trabajadores hasta límites irritantes.
  “Esto va muy mal”, “la verdad es que venimos por nosotros”, “vengo porque vivo a tres cuadras”, “sigo porque mi hijo me está manteniendo, sin ayuda familiar es imposible seguir en esta lucha”. Esas son algunas de la frases más comunes que emanan de los empleados, a quienes les deben 3 meses de sueldo, y de diciembre sólo percibieron un porcentaje mínimo que ni siquiera llega al 30 por ciento. No les abonaron los aguinaldos, ni tampoco los aumentos convenidos en el año anterior.
  La mayoría de los trabajadores que continúan desarrollando tareas en la entidad de calle Virasoro al 1200 tiene entre 15 y 25 años de antigüedad, y ahora muchos dependen de la asistencia de familiares para poder subsistir.
  “Tengo 50 años, 28 de experiencia en este hospital, ¿quién me va a tomar?, ¿dónde puedo ir a trabajar?”, exclamó una profesional ante las consultas de La Capital.
  Debido a las complicaciones existentes, algunos de los trabajadores más jóvenes, con menos años en la entidad, se decidieron a buscar nuevos rumbos laborales. A los más grandes, en cambio, no les queda otra que batallar desde adentro.
  La capacidad de internación es todo un síntoma de esta delicada situación. El Italiano tiene 200 camas disponibles, la semana pasada hubo 70 internados, y en esta semana se bajó a menos de 40.
  Ante la falta de pacientes, algunas salas van dejando de funcionar. El miércoles cerró el cuarto piso, y el tercero está a punto de correr la misma suerte. “La internación funciona sólo por el esfuerzo de los trabajadores. Todo se hace sin dinero, a costa de las deudas con el personal”, apuntó un enfermero.
  El flujo de pacientes no es constante, y a veces se tocan puntos límite. A fin del año pasado, aseguran algunos trabajadores, se llegó a tener sólo 25 internados.
  El servicio de neonatología, uno de los fuertes históricos de esta institución, reabrió sus puertas pero no tiene el movimiento necesario para conformarse en un factor de empuje. Todavía hay muy poca actividad. Es más, ayer hubo un solo paciente en ese sector.
  En estos momentos, los servicios que le dan vida al hospital son los de terapia, coronaria, cirugía y las guardias. Igualmente, el ritmo de trabajo no es el pretendido. Como ejemplo, sólo se practicó una cirugía por día en el último mes.
  En relación a algunos acuerdos con la Municipalidad, los trabajadores del centro de salud apuntan que no ayuda en los sustancial. “La Municipalidad nos mandó sueros, y nosotros necesitamos más pacientes”, expresaron en forma de reclamo.
  Sobre la conducta de los médicos frente a este intrincado panorama, empleados denuncian que “muchos no atienden y derivan a otros lugares”.
  “Estamos muy mal desde 2008”, “acá se robaron todo”, “necesitamos que este reclamo llegue a la Nación, porque queremos seguir trabajando”, solicitaron. De esta manera, con más dudas que certezas, los trabajadores esperan que el triunvirato de interventores pueda dar con algún inversionista que actúe como rescatista financiero. La deuda es millonaria y los interrogantes a futuro se multiplican día a día.

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