En los años 60
Recién en 1961 se construyen las gradas de hormigón y en 1962 se realizan otros trabajos que, como una historia sin fin, serán nuevamente desatendidos.
El Teatro Griego abandonado, luego de comenzado a construir, en una foto del 30 de noviembre de 1965 / Archivo Diario La Capital.
Se sopesa a septiembre de 1967 como una “fecha clave” para la vida del Anfiteatro, ya que se llama a una licitación para un proyecto final. Se estipulan m$n 24 millones (pesos moneda nacional) para su terminación. Las obras concluyeron en diciembre de 1968 y presentaron una gradería de clásica disposición semicircular, un escenario de 21x10 metros con plataforma bajo nivel para orquesta y una capacidad para 2500 espectadores sentados.
Construcción del escenario del Anfiteatro en agosto de 1968, obras que iban a inaugurarse en febrero de 1969. No sucedió hasta 1971 / Archivo Diario La Capital.
El 13 de febrero de 1969 se anuncia oficialmente el fin de la obra de construcción del Teatro Griego y el 15 de febrero La Capital saluda la conclusión de los trabajos y responsabiliza por los 20 años de espera a la "incuria de las diversas administraciones comunales". Defiende al futuro teatro de la "cultura de masas" y en pos de una "auténtica elevación espiritual" espera no volver al lema "pan y circo" romano.
Casi un año después, el 13 de noviembre, La Capital llama la atención sobre el elefante de cemento dormido que "encarna otro de esos capítulos irregulares de olvidos, expectaciones y nueva euforia en que es tan pródigo el anecdotario rosarino en materia de cultura".
Para el diario, el Teatro Griego es "encantador y con atisbos de monumentalidad" y no sin tristeza la denomina como "un juguete de la adversidad", sin dejar de destacar su entorno con "un paisaje atrayente, junto al río, al aire libre" e indicado "para escapar de los rigores de verano como de gozar de bellos espectáculos". A los postres, 1969 quedará como un año-sandwich sin novedad alguna.
Sentimiento de frustración
El 28 de enero de 1970 hasta el diario porteño La Prensa se hace eco de la próxima apertura del Anfiteatro, pero nada acontecerá. Tras el anuncio y la frustración, el 11 de marzo La Capital pone el dedo en llaga. “Necesaria habilitación de un teatro”, reza el título de un editorial donde se elogia la futura labor cultural que podría brindar el Teatro Griego mientras “no se (lo) utilice sólo de vez en cuando” y pueda “disponer de una programación adelantada y bien estudiada”.
Otra vez, casi un año después, el 14 de diciembre de 1970, La Capital condensa el sentimiento de frustración de los rosarinos con el título “Un teatro que no es inaugurado”, donde expresa el deseo de terminar con la obra luego de “una prolongada espera”.
La decepción de la ciudadanía por la eterna desatención del Anfiteatro se hace letra en La Capital / Archivo Histórico Diario La Capital.
Casi como respuesta a la publicación, se anuncia la apertura del Teatro Griego. Pero el tiempo mete la cola. Programada para el 27 de diciembre, la inauguración no pudo realizarse. Las inclemencias del tiempo la arruinaron. Iban a presentarse el bandoneonista Astor Piazzolla, la cantante Amelita Baltar y el poeta Horacio Ferrer, en los años del éxito “Balada para un loco”, pero el concierto debió pasar al Teatro El Círculo.
El 9 de enero de 1971 La Capital publica un contundente editorial llamada “Una larga historia” en la que no usa metáforas: “Entendemos que el anfiteatro debe ser inaugurado cuanto antes”. Argumenta que el Anfiteatro posibilitará una “democratización de la cultura” con el acceso a ella de la “inmensa mayoría” y espera que sus espectáculos “han de responder a programas ambiciosos, de genuina esencia artística”. Hasta sostiene que el clima del verano acompañará su pronta inauguración. Llegará el otoño, pasará el invierno y nada.
Llegó el día
Finalmente, y tras otro ciclo de un año de espera, el Anfiteatro Municipal fue inaugurado el sábado 20 de noviembre de 1971 con un Festival de Coros organizado por el colectivo Juventudes Musicales de Rosario, en la semana mundial de esa agrupación y en adhesión al Día de la Música, que se conmemoraría el lunes 22.
Gracias a “una temperatura muy propicia para los espectáculos al aire libre”, destaca el Diario La Capital del 22 de noviembre, fue “muy crecida la concurrencia en la que abundaban jóvenes y aún los niños”.
La Capital del lunes 22 de noviembre de 1971 recoge las impresiones de la apertura oficial del Anfiteatro / Archivo Histórico Diario La Capital.
El concierto estuvo coordinado por el maestro Domingo R. Scarafia y sobresalieron los Niños Cantores de Rosario del Colegio San José, con dirección de Miguel Ángel Costanzo, y en el cierre el Coro Juvenil del Coro Estable de Rosario que dirigió Nelly P. T. de Vuksic, agrupaciones de mayor formación y trayectoria en la ciudad.
También subieron a escena los coros Estable de la Escuela Normal Nº 1, del Instituto Secundario Constancio C. Vigil, del Instituto Politécnico Gral. San Martín, del Instituto de la Inmaculada, Municipal de Villa Gobernador Gálvez, Mixto de la Escuela Dante Alighieri, de los niveles primario, intermedio y secundario del Colegio Americano, y Estable de la Escuela Ciudad de Rosario.
El nombre oficial
En su edición del 4 de marzo de 1972, el Diario La Capital informa que el intendente Benetti Aprosio y su secretario de Gobierno y Cultura, Arturo Arrizabalaga, firmaron un decreto por el cual se le impone al Anfiteatro el nombre del profesor de música y director de orquestas rosarino Humberto de Nito.
En los considerandos del decreto municipal N° 44.530 se hace referencia a la aspiración de una Comisión de Homenaje al maestro de Nito por su “lugar de jerarquía entre quienes han sabido llevar adelante en nuestro país tan importante arte”.
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Formado en el Conservatorio de Música de San Pietro a Maiella de Napóles, Italia, entre 1909 y 1909, De Nito fundó en 1914 junto a su hermano el Conservatorio de Música Beethoven de calle Rioja 1340, que se expandió a otras ciudades vecinas. Desde 1937 dirigió la orquesta de la Sociedad Filarmónica de Rosario.
Escuchá "Milonga", escrita por Humberto De Nito e interpretada por la Orquesta Académica de Rosario
También fue profesor de música de las Escuelas Normales Nº 1, Nº 2 y Nº 3, y del Colegio Nacional Nº 2, establecimiento educativo que en 1950 le encargó la creación de una obra alusiva. Llevó el nombre de “Plegaria al General San Martín”. De Nito compuso muchas obras para orquesta, piano, canto, coros y música de cámara, y su "Petite Suite" para orquesta es la más reconocida.
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Ya con su nombre oficial, el Anfiteatro recibe en marzo de 1977 a la Orquesta Sinfónica de Rosario dirigida por el maestro Juan Carlos Zorzi / Archivo Diario La Capital.
Gente por todos lados
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En mayo de 2000 el cantante francolatino Manu Chao detonó la capacidad real del Anfiteatro al congregar a unos 7000 espectadores / Diario La Capital / Hugo Ferreyra.
Sería imposible hacer una lista de los artistas que pisaron su escenario y de los estilos musicales propuestos. Sobresale quizás el espectáculo con mayor cantidad de público, lejos de su capacidad real. El sábado 6 de mayo de 2000 se presentó allí el cantante francolatino Manu Chao, en un show casi improvisado, organizado pocas horas antes. En las gradas, las laderas de tierra laterales y las zonas de ingreso y egreso se reunió la friolera de 7000 espectadores.
Augurio cumplido
Es en 2009 que un trabajo de relevamiento del Sindicato de Músicos de Rosario pone en evidencia la decadencia del lugar. Bajo el lema "Salvemos el Anfi", el gremio enrostra a las autoridades la situación terminal del Anfiteatro. El Concejo reacciona, pero no tanto habida cuenta de que en diciembre de 2012 los músicos ponen en relieve, con otro triste inventario, la inacción oficial.
Mirá la web "Salvemos al Anfi", del Sindicato de Músicos de Rosario, sobre el estado del Teatro Griego en los 2000
A partir de En 2015 el Concejo exige atender los problemas estructurales y de utilización, y es incluido en un plan de obras para centros culturales y sitios de espectáculos municipales.
La remodelación del Anfiteatro comenzó en enero de 2017 con la apertura de sobres de la licitación para las obras con un presupuesto de 16 millones de pesos. Las labores arrancaron en diciembre de 2017 y el 8 de septiembre de 2018 retomó su actividad artística, con el homenaje de Los Schocklenders a su guitarrista Piturro Benassi y el 9 con un tributo a la Trova Rosarina.
En la intervención se montaron una cubierta metálica de 340 metros cuadrados sobre el escenario, un vallado perimetral con cuatro portones de ingreso, uno de ellos para la técnica de los espectáculos, así como una entrada exclusiva para los artistas, y nuevos baños y pisos, junto a trabajos de pintura e iluminación. Las obras redundaron en una mejoría de las condiciones sonoras del lugar para evitar vicios acústicos propios de ese tipo de construcciones.
Cerrado en abril de 2020 por las restricciones sanitarias debido al Covid-19, en enero de 2021 volvieron los shows al Anfiteatro con diferentes medidas sanitarias como la venta de entradas online, la implantación de aforo y la organización de burbujas. El jueves 7 se realizó un homenaje a María Elena Walsh y el sábado 9 se presentó el grupo de rock Cielo Razzo.