"Lo que pasó anoche fue horrible, horrible. Ver la gente en pánico, tirada al piso en el local donde había unas 100 personas. No se lo deseo a nadie", dijo a La Capital Osvaldo De Marco, el dueño de la parrilla El Establo que durante la noche del domingo fue atacada a tiros desde la vereda y recibió cuatro disparos, uno de los cuales alcanzó a un mozo que sufrió heridas leves y fue dando de alta en las primeras horas de la madrugada.
Aún conmocionado por lo que podría haber sido ("Acá podría haber habido muertos, muchos muertos", dijo), De Marco señaló que si bien el salón con capacidad para 300 personas no estaba completo porque las restricciones por el Covid-19 aún no lo permiten, estimó que en el local de Pellegrini e Italia había por lo menos un centenar de personas.
Además, indicó que la vereda no la utilizan y que eso evitó daños mayores. "La usamos una sola vez y fue más lo que nos robaron que lo que vendimos y desde allí no la utilizamos nunca más", recordó.
Sobre el hecho en sí, recalcó una y otra vez: "Fue terrible. Horrible, muy horrible, la gente en pánico, tirada en el piso, no se lo deseo a nadie. Y la verdad es que en ese momento no te importa nada, no te importa la que perdés ni nada".
Ni deudas ni amenzas
De Marco acumula varias décadas en la gastronomía rosarina y asegura no haber sufrido amenazas ni tener conflictos "con nadie".
"Somos gente de trabajo, no tenemos problemas, no tenemos deudas, ni un sí no un no con un vecino", señaló convencido que quien disparó desde la vereda del local "es un loco demente, solo una persona así puede haber lo que hizo y tirar tres o cuatro tiros son saber a quién le pegás".
Sobre la situación del mozo que resultó herido en la espalda, el titular de la parrilla no dejó de agradecer su estado de salud. "Agradezco a dios que está bien y que a las 2 de la mañana fue dado de alta y estuve con él", señaló.
Desde las 7 de este lunes feriado, De Marco no para de atender el teléfono. "Hay que dar la cara porque si no damos la cara, esto no se resuelve y no se va a resolver en el corto tiempo porque acá hay un problema de fondo y que ellos, y me refiero a los que les damos el voto, dicen que no se puede resolver", agregó lamentándose del escenario de violencia que atraviesa la ciudad y afirmó: "Nos ganaron la calle y va a ser difícil recuperarla".
No baja la persiana
Convencido de que su único objetivo "es trabajar sin molestar a nadie y que todos estén bien", no dudó en que el hecho tendrá un impacto en la actividad en las próximas semanas. Sin embargo, dejó en claro su continuidad.
"Yo tengo que continuar porque tengo 60 familias trabajando conmigo y esto es lo que hago. Me podría resultar más fácil bajar la persiana, tengo edad para decir hasta acá llegué, pero está gente que trabaja y trabaja a la par de todos, empleados de 20 años y que son también mi familia porque esta es una familia laboral, yo con estos muchachos paso más tiempo que con mi señora y mis hijos. Por eso voy a seguir, no me van a parar", concluyó.