El ciento por ciento de humedad y las bajas temperaturas que se registran en estos días de junio tienen a maltraer a la mayoría. Se multiplican las quejas por dolores en el cuerpo y porque "la ropa no se seca" o los pisos parecen baldeados de manera permanente, con riesgo de resbalar. La humedad está presente en todas las casas: un hogar produce alrededor de 10 a 15 litros de agua por día. ¿De dónde sale tanta agua? Muy fácil: de respirar, sudar, cocinar, lavar, ducharse, secar ropa y tomar un baño. Y este humedad se evapora y está presente en la casa.
Si bien no todas las familias pueden acudir a un lavadero -que por estos días no dan abasto- o colocar un sistema de ventilación mecánico o un deshumidificador, vale la pena tener en cuenta algunos consejos prácticos para aliviar la humedad. Recomendaciones que un grupo de amas de casas y encargados de edificios consultados por La Capital compartieron para esta nota como un verdadero salvavidas;
1- Los encargados de edificios deberían baldear y manguerear menos por estos días. Se recomienda solo tratar de barrer y pasar trapos secos o papel, porque el agua no escurre, los pisos se mantienen mojados y encima al pisotear se ensucia más y quienes transitan corren riesgos de resbalarse.
2- No hay que abrir las ventanas de par en par en estos días porque entra más humedad al ambiente. Ventilar es conveniente los días secos y de sol. Cuando hay mucha humedad, hay que abrir las ventanas un poco, unos diez minutos por la mañana y otros diez por la tarde y cerrar. Esto ayudará a renovar el aire y a reducir el exceso de humedad. Asimismo, se evitarán problemas como la proliferación del moho, se reducirán los gases tóxicos y descenderán los riesgos de alergias.
3- Si se tienen, usar extractores de cocina o de baño para que no se condense el vapor. La cocina es uno de los ambientes de una vivienda que más aumenta el grado de humedad, principalmente al cocinar con agua. Cuando las ollas, por ejemplo, entran en ebullición, se evapora el agua y pasa al ambiente, incrementando los niveles de humedad. Por eso, trucos tan sencillos como tapar las ollas o encender las campanas, evitarán ese proceso. Tampoco hay que olvidarse, en caso de que haya puerta en la cocina, de cerrarla cuando se esté cocinando para que el vapor y la humedad que se generen no pasen al resto de habitaciones.
4- Hay que intentar no tender la ropa dentro de casa frente a un calefactor porque se genera valor de agua dentro del ambiente. De lo posible, escurrir a grado sumo o centrifugar y tender en lugares semi aireados. La ropa húmeda emite una cantidad considerable de agua al ambiente (500 ml por hora aproximadamente), por lo que empeora el problema y los aromas. Si se dispone de un espacio exterior como la terraza, jardín, patio o balcón, lo mejor es tender la ropa en esos lugares. Si no es posible, una opción interesante es tender la ropa en una habitación con ventana y dejarla un poco abierta mientras la ropa esté tendida. La ventilación natural evitará que la humedad se extienda a otras habitaciones de la casa. Los mejores tendederos son los que se apoyan en el suelo o cuelgan de la pared del techo. Evitar lavar lana, pluma y colchas en estos días y usar menos suavizante (espesa la fibra y tarda más en secar).
5- Si las puertas y ventanas se atoraron hay que esperar que pasen los días húmedos y luego lijar o incluso rebajar la puerta, con escofina o cepillo.
6- En caso de que los pisos se hayan hinchado, también es conveniente esperar a que se deshumedezcan con paciencia naturalmente. Se los puede ayudar con aire seco de un ventilador. Luego se puede pensar en colocar tarugos o tornillos para aplanar las tablas. Si el piso está plastificado posiblemente haya que lijarse que esperar.
7- Evitar colocar los muebles pegados a las paredes al colocar el armario o repisa un poco despegada de la pared, el aire circulará mejor, previniendo la humedad. Y no poder demasiadas plantas dentro de casa porque provocan un aumento de la humedad.
8- Poner la calefacción a temperaturas muy elevadas puede empeorar el problema de humedad. Poner el termostato a unos 21º en una ciudad como Rosario, en invierno, puede ser suficiente para tener una temperatura agradable, evitar que se produzca una condensación de la humedad en el aire y, además, ahorrar en calefacción.
9- Hay sobres o sacos absorbentes de cloruro de calcio o gel de sílice que combaten la humedad en los armarios. Si no se cuenta con ellos (suelen venir con las prendas deportivas) se pueden poner recipientes con sal gruesa o bicarbonato o bolsitas con arroz o tiza porque estos elementos cumplen también esa función. La ropa podrá estar más seca, no olerá a moho y se evitará la aparición de moho.
10- Evitar las duchas largas y de agua muy caliente para reducir la cantidad de vapor o vaho que se produce y, por tanto, no aumentará la humedad. Al igual que ocurre en la cocina, lo mejor es ducharse con la puerta cerrada y al salir del baño también dejarla así.