Durante 2021 en las calles y rutas santafesinas perdieron la vida 416 personas según datos preliminares de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), con el departamento Rosario al tope en cantidad de fallecidos en el período (90 personas). Aunque se retomó la circulación a niveles pre-pandémicos, la cifra de muertes y la de lesiones graves bajó en relación a 2019 y 2018. Cómo mantener y profundizar este descenso, también registrado en el ámbito nacional, es clave para salvar vidas, evitar secuelas e incapacidades en la población. Sobre todo en Santa Fe, el segundo distrito con mayor cantidad de víctimas fatales en la Argentina después de Buenos Aires.
Poner el acento en la movilidad urbana, o de cercanía, resulta crucial ya que la mayoría de los siniestros con víctimas en el país ocurre en las ciudades de acuerdo a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Osvaldo Aymo, al frente de la agencia santafesina, ratifica esta tendencia.
“Por lo general son más los fallecidos dentro de los ejidos urbanos que en las rutas. De hecho el 48 por ciento en 2019 eran usuarios de motos y este tipo de vehículos se usa principalmente en la ciudad. Se trata de un problema en toda América Latina. La Organización Mundial de la Salud lo dice de manera permanente: hay que hacer algo con las motos. Por su proliferación, países que habían logrado estabilizar las estadísticas, como Uruguay, aumentaron la cantidad de accidentes”, explica el subsecretario.
En la Argentina, “la tasa de fatalidad en motos es más del doble que la de automóviles”, indica el informe anual 2020 de siniestralidad vial de la ANSV, organismo que depende del Ministerio de Transporte de la Nación. “De las víctimas fatales en accidentes de moto, el 22 por ciento murió por múltiples lesiones en el cuerpo y el 16 por ciento por golpes en la cabeza. O sea que el casco no es suficiente. Hay que usar otro tipo de protecciones para el cuerpo y reducir la velocidad”, aporta Aymo.
“El objetivo es tener muerte cero en siniestros viales: no nos podemos conformar porque haya un descenso, se necesitan acciones permanentes”, dice por su parte María Laura Pagani, directora del Instituto de Estudios de Transporte de la UNR, organismo que participa de la mesa de diálogo sobre la temática que funciona en el Concejo Municipal (en el marco de la comisión de Derechos Humanos).
El año pasado, el instituto firmó un convenio con el municipio y la Facultad de Ingeniería para implementar por primera vez un Observatorio de Seguridad Vial en la ciudad. “Queremos tener indicadores que se mantengan en el tiempo, más allá de las gestiones. Hoy se hace muy difícil acceder a la información sobre siniestros, está dispersa. Con datos certeros podremos establecer prioridades y accionar, lo cual es urgente”, explica la especialista. El flamante observatorio no apunta a un objetivo meramente técnico ni reflexivo sino de planificación de políticas, con Rosario como horizonte y escala.
“Debemos mejorar la convivencia de los distintos actores en la vía pública, ya que se vive mucha violencia vial. Hay que bajar la velocidad, pacificar”, señala Pagani. “A raíz de la pandemia aumentó el tránsito vehicular privado: nos volcamos a la movilidad particular por la crisis del transporte urbano, por el miedo a los contagios, por la inseguridad ciudadana. Así lo reflejan las estadísticas”. En consecuencia, “los usuarios más vulnerables, como los ciclistas y los peatones, se ven más perjudicados”.
La ingeniera civil, además coordinadora académica de una nueva carrera que lanzó la UNR, denominada “Diplomatura en movilidad urbana sostenible”, sostiene que “para disuadir el transporte particular, debemos fortalecer el público”. Y postula que “Rosario es el centro de trabajo y de educación de un área metropolitana, entonces también es necesario fortalecer el transporte a mediana distancia”. En ese sentido, urge garantizar accesos seguros en el Gran Rosario.
Acciones para las rutas
Para el subsecretario de Seguridad Vial de la provincia, “Santa Fe es una jurisdicción única en la Argentina, con un tráfico diario de 17 mil camiones cuando el río Paraná se encuentra en niveles normales”, lo que explicaría la gran cantidad de víctimas fatales que registra anualmente. La alta circulación del transporte automotor de carga, sin alternativas puesto que en la década del 90 cayó la red ferroviaria, produce un costo en vidas humanas. A su vez el funcionario considera que los controles que lleva adelante la gestión han incidido a los fines de reducir la siniestralidad.
En ese sentido, la APSV realizó múltiples operativos en conjunto con fuerzas de seguridad y agentes de salud en el marco de las restricciones impuestas en 2020 a causa de la pandemia. Si bien ese tipo de controles sanitarios ya no se llevan a cabo, quedó la capacidad instalada en rutas provinciales y nacionales para chequear documentación de los vehículos y practicar testeos de alcoholemia a los conductores.
“Tenemos gran cantidad de choferes profesionales (es decir de camiones, de colectivos de larga distancia, de transporte público de pasajeros, bomberos, policías, taxistas, remiseros) manejando alcoholizados”, señala Osvaldo Aymo, y recuerda que para ellos la tolerancia de alcohol en sangre es cero. “Entre el dos y el tres por ciento de los conductores controlados da alcoholemia positiva, no es un porcentaje alto”, sostiene, aunque siempre la expectativa es bajar el guarismo a su mínima expresión.
En las rutas santafesinas, la mayoría de los siniestros son choques frontales, que tienen una posibilidad de muerte entre el 50 y el 60 por ciento, agrega el subsecretario. Y también son muy comunes los despistes. “Debemos diseñar vías más amigables, por eso tenemos un proyecto interministerial que se llama Rutas Amistosas y vamos a poner en práctica en la ruta provincial Nº 18 hasta el límite con Pergamino”, revela y se entusiasma. La iniciativa consiste en agregar una mano a la vía y una barrera física donde hoy transcurre la línea amarilla: siempre habrá dos manos que van y una que viene, y cada determinada cantidad de kilómetros se alternará la doble vía. “Estamos en la etapa de arrancar con el proyecto ejecutivo en conjunto con la Dirección de Vialidad del Ministerio de Infraestructura”, adelanta Aymo y comenta que el modelo prevé la instalación de una bicisenda al costado de la ruta, bien separada de la traza principal, para que se trasladen de manera segura los vecinos de las comunidades que atraviesa la vía. “Hay que segregar a los usuarios vulnerables”, machaca y concluye: “Que no haya accidentes es una utopía, lo que no podemos admitir son los muertos y heridos graves”.
Santa Fe, segunda en cantidad de víctimas
La Agencia Provincial de Seguridad Vial reveló que durante 2021 hubo 416 muertes en territorio santafesino, una centena menos respecto de 2018 y 2019, cuando se contabilizaron 522 (idéntico número en ambos períodos). El organismo del Ministerio de Seguridad detalló que las víctimas se produjeron en el marco de 372 hechos de tránsito, mientras que en 2020 hubo 360 fallecidos. El año en el que se declaró la pandemia no resulta comparable porque en su mayoría la población transcurrió aislada y se interrumpió el transporte de pasajeros, no así el de carga.
Desde 2017 en la página web de la provincia figura un mapa con los datos de las personas que perdieron la vida en siniestros viales, día por día. Se trata de un registro pre-preliminar, georreferenciado y abierto. Los datos no están desagregados por departamento, edad, tipo de vehículo u otra característica. Sin embargo, de la observación del mapa y del conteo manual surge que el departamento Constitución es el único que no tiene informados siniestros viales con fallecidos durante 2021. De los 18 restantes, el más importante es Rosario con 90 muertes, lo que representa el 21,6 por ciento del total de fallecidos, seguido de Santa Fe (54 y 13 por ciento) y General López (35 y 8,4 por ciento). Las víctimas fatales en Rosario aumentaron un 15 por ciento con respecto a 2020 (año en el que fueron 78) y en el departamento La Capital un 28 por ciento (de 42 a 54) pero bajaron respecto de 2019 y 2018, cuando hubo 126 (la cifra se repitió) y 79 y 76 respectivamente.
En tanto según datos ventilados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, fallecieron en el país 3.861 personas en siniestros viales. La cifra representa una reducción del 21 por ciento en comparación con 2019. “Se trata, además, de la cifra anual más baja de víctimas desde la creación de la ANSV en 2008”, precisó el organismo en un comunicado.
De acuerdo al Observatorio Vial de la nación, la mayor cantidad de fallecimientos se produjeron en Buenos Aires (844), luego en Santa Fe (412) y en tercer lugar en Córdoba (381).