Pandemia

Con los telones bajos, los teatros centenarios de la ciudad se reinventan con el streaming

Sobrevivieron a quiebras y crisis económicas, y ahora se enfrentan al parate por la pandemia. En medio de la crisis sanitaria por el coronavirus, le buscan la vuelta a la actividad con ciclos gratuitos y producciones originales.

Lunes 07 de Septiembre de 2020

Todos rondan los cien años de historia. Sobrevivieron quiebras, crisis económicas y hasta fueron rescatados de la picota. Al teatro El Círculo, el Astengo o la sala Lavardén, la medida de distanciamiento social obligatorio, dispuesta el 20 de marzo pasado por la pandemia de coronavirus, los encontró con los telones y con toda la programación del año armada. Desde entonces, sus administradores no sólo hacen malabares para mantener los edificios y el pago de sueldos; sino que empezaron a encontrarle la vuelta a la pandemia con ciclos gratuitos en streaming y producciones originales. Todo un mundo por descubrir.

El teatro El Círculo tiene "varias vidas", como las llama el presidente de la asociación cultural que tiene a su cargo la gestión de la sala, Guido Martínez Carbonell. En 1888, cuando comenzó a construirse con el nombre de La Opera, la obra se suspendió y quedó abandonada. En la década del 40 falleció el primer propietario del teatro y sus herederos decidieron demolerlo, pero la asociación cultural El Círculo salvó al edificio de convertirse en escombros. A todos esos momentos excepcionales en la vida del teatro ahora se suma la crisis sanitaria. En tres meses, el teatro, patrimonio de la ciudad y monumento histórico nacional, cumplirá un año sin actividad.

El 16 de diciembre pasado, el ballet ruso que tiene su escuela en el teatro subió al escenario. Después de los aplausos, cayó el telón y no volvió a levantarse. Nunca, en su extensa historia, el teatro El Círculo quedó vacío tanto tiempo. "La programación de los abonos de este año incluía a la sinfónica de Lucerna, de California, a Martha Argerich. Todo esto quedó suspendido por la pandemia. Nuestros socios ya habían pagado los abonos y nos comprometimos a asegurar la misma cantidad y calidad de funciones, reservamos fondos para hacerlo. También quedaron suspendidas las actividades para las cuales alquilamos la sala, como los ensayos de la Orquesta Sinfónica Provincial. Cerramos el teatro en diciembre para mantenimiento y en marzo vino la pandemia", repasa Martínez Carbonell.

La colaboración de los socios, sponsors privados y algún "mínimo" subsidio de la provincia y del municipio permiten cumplir con las necesidades de mantenimiento y limpieza del edificio. También afrontar el pago de los sueldos de los 20 trabajadores del teatro.

"La permanencia y constancia de los socios y a los empresarios que patrocinan el teatro nos permiten mantenernos en un momento tan difícil y único", agradece el presidente de la asociación. Pero no sólo eso, también pudieron poner en marcha una serie de ciclos por streaming, todos espectáculos y producciones propias, únicas y gratuitas. Con el nombre de "El escenario en Casa", a través de las redes sociales, se puede acceder a operas completas o al espectáculo de homenaje a Freddie Mercury realizado por Juana Piazza, hace dos días, para conmemorar el que hubiera sido el cumpleaños número 74 del inolvidable cantante de Queen. Nuevas formas de seguir cerca del público y no bajar los brazos "mientras esperamos que esta situación completamente inédita, pase lo más pronto posible".

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El frente del teatro Fundación Astengo, en pleno centro.

El frente del teatro Fundación Astengo, en pleno centro.

El edificio del Auditorio Fundación Astengo empezó a funcionar como sala teatral en 1927 con una obra de Jacinto Benavente, "La mariposa que voló sobre el mar" representada por Lola Membrives. Después de varios cierres y de períodos en que funcionó como cine, en 1968 la Fundación Héctor I. Astengo se encargó de reinaugurar la sala.

La crisis sanitaria y el cierre prolongado con el que vienen lidiando teatros, artistas, técnicos y productores, no es tampoco la primera dificultad con la que batalla el Aditorio Fundación que que tuvo su última función en diciembre con un espectáculo de una escuela de comedias musicales.

"A diferencia de otros teatros nosotros alquilamos la sala, no somos productores de espectáculos. Al no poder producir no tenemos ninguna posibilidad de ingresos. Y al llevar tanto tiempo cerrados nos encontramos con algunas necesidades de mantenimiento del edificio que vamos sobrellevando como se puede", cuenta Carolina Rolle, secretaria del teatro.

"Nosotros alquilamos la sala, no somos productores de espectáculos. Al no poder producir no tenemos ninguna posibilidad de ingresos

Hace dos meses, el municipio desalojó una casa tomada en Mitre al 700 que tenía a maltraer a vecinos y comerciantes del barrio. La propiedad era lindera al teatro y tenía problemas de desagües que imprimieron profundas manchas de humedad en las paredes de la sala.

Rolle advirtió el problema varios meses después, cuando las restricciones para evitar contagios de coronavirus empezaron a relajarse y los empleados pudieron volver a la sala. La programación completa del teatro ya se había suspendido. "Algunas cosas se pasaron al año que viene, como un Congreso y algunas funciones, para todo el resto estamos pendientes de la situación sanitaria", apunta Rolle y si bien señala que se habían empezar a trabajar en algunos protocolos para volver a la actividad, "aún parece todo muy lejano".

Por ahora, el mantenimiento de la sala y el pago de sueldos de los empleados "se hace por el esfuerzo de la fundación", destaca.

La pública

En el año 1925, en la esquina de Sarmiento y Mendoza, se coloca la piedra fundamental para la construcción del edificio de la Federación Agraria Argentina. El edificio, de seis pisos y dos subsuelos, contaba con un Museo Agrícola, un hotel, oficinas y biblioteca. La crisis de los años 30 afectó gravemente a la federación que se declaró en quiebra. El edificio pasó primero a manos del gobierno nacional y después a la provincia que desde el 2008 lo recuperó como centro cultural y sala teatral.

La Lavardén tiene un presupuesto público que permite cumplir con las demandas de mantenimiento y pago de salarios. Si, en cambio, se puso como objetivo mantener su actividad y buscar iniciativas para que músicos, bailarines y actores puedan seguir subiéndose a un escenario.

En mayo, desde la Lavardén se transmitió uno de los primeros recitales por streaming de la provincia. Inaugurando los protocolos, la banda Cielo Razzo ofreció un recital en vivo y sin público presencial que se transmitió por redes sociales y el canal de la provincia.

Un mes después fue el turno del teatro. “Tres mujeres hablan poco”, la obra de Alejandra Gómez, Jua Jua Juárez, Adriana Jaworsky y Lala Brillos, inauguró el ciclo del teatro provincial.

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