Una niña de once años, que practica canotaje en el club Bancario, sufrió una reacción alérgica severa tras haber sido picada por una abeja, una respuesta inmunitaria descontrolada que pudo ser mortal. Afortunadamente cerca del lugar había una ambulancia del Sies y pudieron colocarle la adrenalina, el tratamiento adecuado en estos casos.
Esta situación puntual, y otras similares que suceden año tras año, impulsaron a los médicos pediatras que integran el comité de Alergia e Inmunología de la Sociedad de Pediatría de Rosario a organizar una charla informativa sobre este conjunto de síntomas que se llama anafilaxia. La propuesta es alertar a las familias, profesores de distintas disciplinas y a la comunidad en general sobre este problema, cómo actuar y qué tener en el botiquín de emergencias que debería estar en todas las colonias de vacaciones, lugares de prácticas de deportes al aire libre y también en las escuelas.
En la época estival es mucho más común que proliferen insectos potencialmente peligrosos. Mucho más desde que suceden las quemas en las islas que modificaron el ecosistema en la zona.
Los insectos que pueden generar anafilaxia pertenecen a la familia de los himenópteros, y son las abejas, las avispas y las hormigas coloradas.
Si bien pueden eventualmente generar una reacción desmedida y grave en cualquier niño, aquellos que tienen condiciones alérgicas son los más vulnerables.
Quienes ya han tenido episodios de anafilaxia deben estar especialmente preparados para actuar a tiempo. Los adolescentes pueden aprender a manejar la colocación de la adrenalina. En los niños pequeños, corresponde a los padres o personas adultas solucionar el problema de forma rápida y efectiva.
En cualquier caso es imprescindible que los chicos concurran luego a un servicio médico para que les hagan un seguimiento en las horas posteriores a la picadura.
Mauricio Colella, Fabio Orellano, María Paula Sarraquigne y Karina López, pediatras especializados en alergia e inmunología, integrantes del Comité de Alergia e Inmunología de la Sociedad de Pediatría de Rosario, son los encargados de desarrollar la charla que se desarrollará el miércoles en el Club Bancario (Colombres 1610), con el título “Diagnóstico temprano y tratamiento de la anafilaxia”.
Colella se refirió en detalle al problema: “Es una reacción de hipersensibilidad grave que pone en riesgo la vida; es una emergencia médica. Lamentablemente es muy poca la gente que conoce cómo actuar frente a esta situación”.
Los médicos hablaron de los síntomas que se presentan en un paciente pediátrico o adolescente que presenta anafilaxia por picadura de avispa, abeja u hormiga colorada. Destacaron que el riesgo puede ser mayor si las picaduras son múltiples, como puede suceder al pisar un hormiguero o acercarse a un panal.
Los síntomas y signos suelen ser: urticaria, edema de labios, de ojos, picazón generalizada y dificultad para tragar o respirar y dolor abdominal.
“En los casos mucho más severos ocurre un shock anafiláctico que puede presentarse con un desvanecimiento o síncope”, detalló Colella.
Frente a un cuadro así, “el único tratamiento probado es la adrenalina que se aplica en forma intramuscular en el muslo y con una dosis determinada de acuerdo al peso del niño o niña”, dijo.
Existen autoinyectores, similares a una lapicera, con la dosis justa de adrenalina en su interior, que resultan muy prácticos y seguros. Sin embargo, su alto costo dificulta su accesibilidad, por lo que se suelen utilizar ampollas de adrenalina y jeringas a la hora de colocar la medicación.
Encuentro informativo
“Lo que buscamos con esta charla fue mostrar cuáles son los tipos de reacciones graves y como armar un botiquín para responder ante estas situaciones de riesgo”, explicaron los pediatras.
Lo ideal _apuntaron_ sería que en todos los clubes, colonias de verano, escuelas haya botiquines con los elementos necesarios.
En esta época del año, la mayor actividad de los himenópteros genera un aumento de la frecuencia en los casos de anafilaxia por picaduras, y aunque la incidencia es baja, lo cierto es que cuando se producen se trata de situaciones muy traumáticas que pueden tener un final dramático, de allí que sea necesario “no asustarse pero sí tener conocimiento del tema y saber cómo actuar”, dijeron.
También hay gran actividad de mosquitos, tábanos, pulgas y jejenes. Sus picaduras o mordeduras pueden generar malestar, hinchazón local, ardor y picazón, no tienen la capacidad de producir una anafilaxia.
De todos modos, los problemáticos son los del grupo de los himenópteros, que son las abejas, avispas y hormigas coloradas.
“Esto no significa que a cualquier chico que lo pique uno de estos insectos va a tener una reacción severa pero sin dudas la prevención es lo mejor. Por eso sugerimos que en los clubes y parques se haga un rastrillaje a menudo para quitar hormigueros de hormigas coloradas y los panales, y que las familias estén atentas a la presencia de estos insectos en el lugar donde están con sus hijos”.
Sugerencias
Frente a una picadura de abeja, por ejemplo, lo primero es intentar quitar el aguijón que “nunca debe sacarse con una pinza o con el dedo porque lo que se logra en ese caso es inyectar mayor cantidad de veneno”.
Lo mejor es usar una tarjeta de cartón, crédito o similar que se tenga a mano y empujar en dirección contraria a donde está el aguijón. “Tampoco hay que poner el brazo o pierna del niño en barro, agua caliente o agua helada, nada de eso”, dijeron los médicos consultados.
“Si no hay una reacción severa, algo que se ve en pocos minutos, lo ideal es hacer compresas frías en la zona afectada y darle un antihistamínico para luego asistir a un centro asistencial”.
La anafilaxia por picadura es la segunda causa de anafilaxia, después de las producidas por alergias alimentarias.
Respecto a las picaduras de alacranes los especialistas comentaron que no producen una reacción alérgica sino tóxica. También es fundamental que se llame a la emergencia médica o se traslade al chico a una institución lo más rápido posible si se trata de una picadura e este arácnido.
La charla del miércoles, a las 15, es con entrada libre y gratuita y no se necesita inscripción previa.