El médico rosarino Armando Perichón, ex director del Instituto Unico Central de Ablación e Implante (Incucai), reconoció ayer su error al revelar que el cantante Sandro está en lista de espera para un trasplante cardiopulmonar, en una declaración que le costó el cargo.
"Un medio de Buenos Aires me vino a hacer un reportaje un día desafortunado y en una de las preguntas, que no habían sido pautadas previamente, me consultaron sobre si yo sabía que Sandro estaba en lista de espera para un trasplante de órganos y cometí un error al revelar que era así. Creo que los errores los funcionarios los tienen que pagar e inmediatamente se tienen que ir y eso es lo que hice, presenté la renuncia", confió Perichón.
"Yo soy un perejil al lado de Sandro, que es un ídolo popular a quien respeto enormemente y a quien le pido disculpas si en algún momento lo puedo haber molestado con mi error, que sepa que no hubo ningún tipo de mala intención, fue una mala contestación a una pregunta que me sorprendió. No tengo que hablar con él porque, insisto, yo no soy nadie para hablar con Sandro", advirtió.
Sobre la preservación de la identidad de los pacientes en la lista de espera para recibir la donación de un órgano, el ex funcionario explicó que "precisamente (se hace) por este tipo de cosas, para evitar este tipo de trascendidos públicos que se pueden dar sobre las personas que están en lista de espera. También es cierto que de vez en cuando se revelan algunas cosas y el Incucai siempre intenta preservar celosamente la identidad de las personas que están en lista de espera".
"Fue un orgullo haber conducido el Incucai un año y medio porque tiene gente de enorme valor, el esfuerzo de los empleados para llevar adelante una institución tan prestigiosa es extraordinario. Nosotros hicimos una encuesta, que todavía no se dio a la luz, que reveló que el Incucai tiene el 82 por ciento de imagen positiva en la sociedad en todo el país, y yo quisiera saber cuántas instituciones del Estado tienen esa opinión pública a favor. Hay que separar a la persona que comete un error de la institución que debe ser resguardada y que tiene una trayectoria absolutamente intachable", advirtió.
Perichón descartó de plano la posibilidad de que el dinero o la fama pueda contribuir a cambiar una ubicación en la lista de espera: "No, en absoluto. Me parece que hay que explicar cómo funciona una lista de espera para disipar esos temores. La lista de espera, en realidad, es una base de datos, que no tiene orden prelatorio. Hay tres variables que son fundamentales: el grupo de sangre, el perfil genético y los datos antropométricos del individuo, esos tres datos, cuando aparece un donante, se miden y se comparan, a través de un sistema informático al que no puede acceder nadie, con las personas que esperan un trasplante. Esa es la forma de distribuir los órganos. No importa si una persona entra hoy o dentro de diez años, lo que importa es que se encuentre el donante ideal que cumple estos requisitos".
Consultado sobre la posibilidad de que haya dos casos iguales en la lista de espera, el ex director sostuvo que "prácticamente no hay empate porque estoy nombrando las tres variables más importantes, que son las que desempatan porque el perfil genético es único, y hay otras cuestiones médicas que dependen de evaluaciones muy finitas de los órganos. En este caso en particular el empate es muy difícil".
Cacerolazo
Un grupo de estudiantes de Medicina y Derecho convocaron hoy a las 20 a un cacerolazo en el Monumento para demostrar apoyo al ex director del Incucai, el médico rosarino Armando Perichón. "Es una convocatoria abierta para quienes estén indignados con la situación" explicó Betiana, estudiante de Derecho.