La frustración crece entre los habitantes de los pueblos más afectados por el vertido de lodo rojo contaminante de una fábrica de aluminio en la provincia húngara de Aljka, que se convirtió en la mayor catástrofe ecológica del país.
Se trata de una contaminación masiva de un compuesto corrosivo que quema los objetos biológicos, desde la piel hasta las plantas o los animales, aseveraron especialistas.
A pesar de los esfuerzos por limpiar las calles, la escena en Kolontar, el pueblo más cercano a la fábrica de aluminio que virtió un millón de metros cúbicos de lodo rojo cáustico el lunes, sigue siendo devastadora.
“Lo que pasó aquí el lunes fue una catástrofe”, dijo ayer una jubilada. “Pero lo que nos espera es igual de malo, cuando este lodo se seque y comience a volar más polvo. ¿Cómo lo van a limpiar?”, se pregunta.
La compañía dueña de la planta de aluminio en Ajka, a 160 kilómetros de la capital Budapest, ha sido duramente criticada por los ciudadanos y los políticos.
El alcalde de Ajka, el pueblo cercano en el que se ubica la fábrica, cuestionó duramente a MAL Magyar Aluminiumcuyos directivos le dijeron a la gente del lugar que no había razón para temer y compararon el lodo rojo con “pintura” que podía “lavarse”.
“¿Entonces por qué hay siete muertos y más de 100 personas hospitalizadas, muchos de ellos con daños duraderos en su piel o sus ojos?”, dijo el alcalde de Aljka, Bela Schwartz.
El premier Viktor Orban dijo que Kolontar “está muerta”. Dijo que la gente tenía que ser reubicada en otro lugar. De todas formas no dijo cuándo o dónde. l (DPA)
































