Una nueva tempestad de arena, la segunda en tres días, azotó y cubrió ayer la ciudad de Beijing y gran parte de China oriental, informaron las autoridades.
Una nueva tempestad de arena, la segunda en tres días, azotó y cubrió ayer la ciudad de Beijing y gran parte de China oriental, informaron las autoridades.
“La tempestad llegó esta mañana (por ayer) desde Mongolia interna y debería debilitarse por la noche”, explicó ayer Zhang Minying, funcionario de la Oficina Meteorológica de Beijing.
El temporal de arena, además de afectar a la capital china, se abatió también sobre las provincias de Hebei y de Shanxi, vecinas a Beijing y a las provincias sureñas de Zhenjiang, Fujian y Jiangsu.
En tanto las autoridades ambientales de Beijing clasificaron a las condiciones del aire como “nivel cuatro”, es decir “moderadamente contaminado”.
En la plaza de Tiananmen, en Pekín, nubes de polvo oscurecieron varios monumentos y los visitantes tuvieron que llevar máscaras.
Las autoridades elevaron los niveles de alerta de polución y advirtieron a la gente que se quedara dentro de sus casas. La capital china tiene una larga y conocida historia de tormentas de arena. No obstante, la situación ha mejorado significativamente en los últimos años, a través de grandes proyectos de reforestación en las regiones septentrionales y noroccidentales del país.
La tormenta de ayer, ocurrida tras un invierno inusualmente húmedo que registró diez fuertes nevadas, tomó completamente desprevenidos a muchos pobladores.
“Ciertamente las nevadas han evitado un mayor desplazamiento del polvo local. Sin embargo, las tormentas de arena no desaparecerán mientras existan fuentes de arena”, afirmó Guo Hu, director del Buró Meteorológico de Beijing, en referencia al 1,67 millón de kilómetros cuadrados de desiertos en el norte del país.
“El más cercano de estos desiertos, en la región autónoma de Mongolia interior, está ubicado a sólo 800 kilómetros de Beijing, distancia que las tormentas de arena cubren en tan sólo siete horas”, explicó Guo.
La capital china sufrió la peor de estas tormentas durante abril de 2006, cuando al menos 300 mil toneladas de arena cubrieron la ciudad.
Además, Guo Hu pronosticó más de una tormenta de arena para este año en Beijing. “No obstante, no llegaremos al antiguo promedio de 9,7 días”, aseguro el especialista..
Deforestación. Los desiertos que cubren una tercera parte de China han venido expandiéndose, y ese fenómeno ha sido atribuido en parte a la deforestación y a la urbanización, según informa el corresponsal de la BBC, Weiliang Nie.
En tanto, el gobierno ha indicado que lleva gastados millones de dólares en estudios y aplicación de proyectos para frenar la extensión de los desiertos, plantando árboles e intentando proteger las zonas vegetales que quedan en áreas pequeñas.
Por su parte, desde la Academia de las Ciencias de China se ha estimado que el número de tormentas de arena registradas se ha multiplicado por seis en los últimos 50 años. (Télam)


