La sociedad multicultural que sería considerada por muchos como una gran riqueza y por otros como una amenaza en Europa, es para Dubai desde hace tiempo algo normal y diario.

La sociedad multicultural que sería considerada por muchos como una gran riqueza y por otros como una amenaza en Europa, es para Dubai desde hace tiempo algo normal y diario.
"¿Cómo se sienten las personas en un país en el que los nativos son una minoría?", se preguntan muchos extranjeros cuando llegan a Dubai por primera vez. Las respuestas que reciben son tan variadas como la cantidad de nacionalidades de los habitantes del lugar. "Funciona porque los emiratos controlan el hecho de que no lleguen muchos árabes que puedan traer malestar", comenta un representante árabe de una empresa británica. "Los nativos impiden con sus leyes que alguien se quede aquí tan pronto su visado haya caducado", agrega un paquistaní.
En Dubai rigieron durante mucho tiempo tres grandes tabúes: la explotación de los niños-jockey, que participaban en carreras de camellos, la prostitución y la situación de los obreros, que viven en malas condiciones y que trabajan a pleno sol y que quizás a fines de mes sólo pueden mandar 100 dólares a sus familias.
En el caso de los niños-jockey, fueron enviados de nuevo a sus países, de la prostitución que sólo existe en pocas zonas ya no se habla, y la situación de los obreros también ha cambiado. "Los empresarios ahora entienden que todos deben vivir bien", corroboró un funcionario.

