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Una multitud participó de la beatificación de la monja María Crescencia en Pergamino

Un representante del Papa Banedicto XVI encabezó la ceremonia que se realizó hoy en esa ciudad del norte bonaerense. El gobernador Daniel Scioli estuvo presente

Sábado 17 de Noviembre de 2012

Un  representante del Papa Benedicto XVI beatificó esta mañana en la  ciudad bonaerense de Pergamino a María Crescencia Pérez, una  religiosa argentina que vivió a principios del siglo XX, en una  ceremonia con presencia multitudinaria de fieles y religiosos  llegados de todo el mundo.

La beatificación de la religiosa fue proclamada poco después  de las 11:30 por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la  Congregación de los Santos, quien viajó especialmente desde el Vaticano, hecho que conmovió a los pergaminenses de fe católica, los cuales aplaudieron su presencia.

El inmenso altar fue levantado en el predio en las  inmediaciones de la ciudad y allí subieron unos cincuenta  obispos mientras que abajo estaban sentados unos 160 sacerdotes  y otros tantos seminaristas llegados de distintas partes.
Una inmensa imagen de María Crescencia rodeada de flores fue  descubierta en el transcurso del emotivo acto y en la que  familiares de la familia de la nueva beata, familias Pérez y  Rodríguez portaron el pan y el vino para ser consagrado en la  misa.

El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, requerido por  los organizadores, alcanzó a cruzar palabras con el periodismo y  destacó la “paz” del acontecimiento. Por su parte, el diputado provincial bonaerense y local Jorge  Solmi resumió: “Hoy vemos con alegría de tener la fe presente en  Pergamino en forma material, creo que es la única vez que uno en  la vida va a poder asistir a una ceremonia de beatificación y  mucho más como pergaminense y  que una coterránea llegue a  esto”.

En el momento de la homilía, el cardenal italiano brindó una  semblanza de María Crescencia, dijo que la llamaban “sor  Dulzura” y que el Papa Benedicto XVI ha visto“ en ella ”a una  consagrada que ha vivido heroicamente“. “Los testigos afirman que llevaba una existencia angelical. Estaba dispuesta a la ayuda al prójimo” y además profundizaba  su “espíritu de oración para salvar almas”.

Destacó que su jaculatoria era “hágase la voluntad de Dios” y  que “los testigos decían que tenía el corazón en el cielo”,  con “un amor intenso al prójimo: su caridad era total, mansa y  paciente con todos”.
“Tenemos mucha alegría porque esto es una gracia muy profunda  del Señor, esperemos que este acontecimiento nos sirva para ser  mejores, para la conversación”, explicó a Noticias Argentinas,  la hermana Hilda de la Congregación del Huerto, a la que  pertenecía la nueva beata.

Religiosos y fieles llegados de Brasi, Chile --donde vivió y  murió María Crescencia-- India, Uruguay, Paraguay, Congo entre  otros países, además de provincias argentinas, dieron un marco  de universalidad a la ceremonia. En el momento de la proclamación de su beatitud, muchos  pergaminenses, entre los que se incluían fotógrafos, no podían suprimir las lágrimas“.

El cardenal Amato, en el final de la lectura que realizó en perfecto castellano, afirmó: “Argentina puede estar orgullosa de haber dado a la Patria una gran benefactora de la humanidad”.

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