Una joven murió ayer en un hospital de la ciudad de San Miguel de Tucumán tras haber recibido un tiro en un ojo, y por el hecho fue detenida su ex pareja, quien dio diversas versiones sobre lo sucedido luego de trasladarla al centro asistencial, informaron fuentes de la investigación.
El hecho comenzó a investigarse cerca de las 20 de anteayer, cuando Tamara Salas, de 23 años, madre de una niña de cuatro años, fue llevada al Hospital Padilla de la capital tucumana con una grave herida de bala en su ojo izquierdo que, finalmente, le provocó la muerte. La mujer estaba acompañada por su ex pareja y padre de su hija, quien inicialmente contó a la policía que todo sucedió cuando ambos se desplazaban en su moto por calle Jujuy al 5000 y fueron interceptados por dos motociclistas que intentaron robarles.
Siempre de acuerdo a ese primer relato, cuando intentaron escapar uno de los asaltantes sacó una pistola y le disparó a la cabeza a su ex pareja, quien iba de acompañante y cayó inconsciente de la motocicleta.
El hombre dijo que los ladrones huyeron y que tras ello llevó a su ex novia en un taxi hasta el hospital.
No obstante, mientras la policía investigaba las circunstancias del hecho, el dueño de un hotel alojamiento ubicado sobre la autopista que conecta la capital tucumana con la ciudad de Famaillá, se presentó en una comisaría de la zona para denunciar que poco antes una pareja había salido en moto de su establecimiento y que llegó a ver que la mujer que iba como acompañante estaba desvanecida con una herida en el rostro.
Inmediatamente, el personal de la comisaría comenzó con las averiguaciones correspondientes y llegó así a la mujer que había sido internada. Al volver a ser interrogado, el ex novio de la joven herida dio otra versión de lo sucedido: dijo que ambos jugaban a la ruleta rusa en la habitación del hotel, momento en que la chica se disparó.
Ante la nueva versión del hecho, la Justicia dispuso el arresto del hombre para determinar lo sucedido y establecer si se trató o no de un intento de femicidio, agregaron las fuentes. En tanto, los policías realizaban ayer distintos peritajes en la habitación del hotel en procura de obtener más pruebas para avanzar en la causa. En la puerta de dicho establecimiento se encontraban ayer los padres y una hermana de Tamara, que explicaron que la víctima había denunciado a su ex pareja por violencia de género.
"Ella lo había denunciado a él en varias ocasiones porque la amenazaba. Ellos se habían separado hacía un tiempo porque él no la dejaba salir, si salía la perseguía. Iba al trabajo a amenazarla con un arma y le quitaba la bebé y se la llevaba", relató Yanina, la hermana. Según Raúl, el padre de Tamara, su hija "estaba trabajando y él la perseguía" hasta allí, "él iba a la casa de ella y la amenazaba".
"Yo le prohibí que se juntara con él y le dije que si tenía que darle algo para la alimentación de la nena que lo hiciera por intermedio mío", indicó el hombre y señaló que a partir de la separación, su hija y su nieta se fueron a vivir con él y que "hacía más de seis meses que él no le pasaba nada a ella".
Respecto a lo sucedido, Raúl contó que él y su esposa regresaron anteanoche de viaje y recién entonces se enteraron de que su hija ya estaba internada por una herida de bala, y que en un primer momento le dijeron que dos delincuentes le habían querido robar y posteriormente supieron la versión del hotel alojamiento. En ese sentido, Yanina remarcó que su hermana "no fue por su propia voluntad" a ese lugar y que hay testigos que le dijeron que "él se la llevó por la fuerza y que la tenía de los pelos en una plaza".
La joven recordó que a raíz del viaje de sus padres, ella estuvo con Tamara en la casa hasta anteanoche para que no estuviera sola "porque en otras ocasiones cuando ella estaba sola él la iba a buscar". Sobre dónde cree que ocurrió el disparo, Yanina explicó que "aparentemente fue adentro del hotel porque el ruido fue ahí y, al parecer, el dueño dijo que mi hermana salía ya desvanecida de ahí".