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Una expedición enteramente argentina logró plantar la bandera en el Polo Norte

Ocho expedicionarios alcanzaron el Polo Norte geográfico, la latitud de 90º00”00’N, luego de soportar jornadas de 25 grados bajo cero de promedio y marchas de ocho horas diarias.

Sábado 23 de Abril de 2016

Tras diez días de travesía sobre esquíes, arrastrando trineos para unir 111 kilómetros sobre el hielo del Artico, la primera expedición argentina al Polo Norte logró su hazaña ayer la hazaña, a las 20.15 hora local (15.15 de Argentina). Ocho expedicionarios alcanzaron el Polo Norte geográfico, la latitud de 90º00”00’N, luego de soportar jornadas de 25 grados bajo cero de promedio y marchas de ocho horas diarias. Se valieron de un GPS que les indicó el camino hasta “el punto donde todos los caminos conducen al Sur y donde todos los caminos conducen a casa”, frase que usó el jefe de la expedición, Víctor Hugo Figueroa, en la última arenga para llegar hasta su objetivo. El Papa Francisco les envió una carta de apoyo.

   En los 120 kilómetros que recorrieron sobre esquíes desde la base Borneo hasta el Polo debieron afrontar temperaturas de hasta 38 grados bajo cero en las diez jornadas de marcha que les llevó esta expedición y que consiguió plantar en el casquete polar ártico la misma bandera argentina que dos de los expedicionarios ya habían llevado hasta el Polo Sur.

   “Estamos acá, en el Polo Norte. Fueron diez días duros, los tres primeros más difíciles que los demás, porque tuvimos muchos desniveles que nos hacían avanzar muy lento, eso sumado a la adaptación de estar a 25 grados bajo cero de promedio”, relató Santiago Tito, uno de los expedicionarios desde el Polo Norte, donde la patrulla esperaba ayer al mediodía la llegada del helicóptero que los llevaría de vuelta a la base Borneo y de allí al pueblo noruego de Svalvard, para después emprender el regreso a la Argentina, prevista para el lunes.

Avance. “Los días del medio avanzamos un poco más rápido y los últimos días además la deriva nos avanzó un poco”, añadió Tito. En promedio, marcharon entre 11 y 15 kilómetros por día. Las jornadas se dividieron en 8 horas de marcha sobre esquíes y el correspondiente descanso. Y al final de cada uno de los días de marcha, después de armar el campamento en el que pasarían la “noche” (en el Polo Norte nunca se pone el sol en estos meses), dedicaban la energía que les quedaba para hacer el barreno (la toma de muestras del hielo ártico para su posterior estudio). Es que el objetivo de esta expedición era llevar al mundo un mensaje de alerta sobre el cambio climático.

   El día de llegada al Polo Norte coincidió con la celebración del Día de la Tierra, que busca generar conciencia sobre el calentamiento global.

   También el Papa Francisco les hizo llegar ayer una carta de apoyo a los expedicionarios, en la que saludaba que llevaran adelante una iniciativa que “ayuda a tomar conciencia sobre la degradación del ambiente, el agotamiento de las reservas naturales, la contaminación y también por la gravemente desigual distribución de las riquezas”.

   Tito contó que al momento de la llegada “nos dimos un gran abrazo y cantamos el himno con la bandera argentina. Sentimos un orgullo enorme, la mitad nos pusimos a llorar”. En ese momento el grupo se fotografió con la encíclica papal Laudato Si en el punto más boreal del globo: el gesto simbólico que eligieron para alertar sobre el derretimiento de los polos.

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