El príncipe de origen alemán Alfredo de Prusia-Sajonia Altemburgo, de 83 años de edad, se encuentra en virtual estado de indigencia en Costa Rica y estaría siendo víctima de violencia doméstica por parte de una familia que lo mantiene como "protegido", denunció ayer el periódico local "Diario Extra".
Amigos y su ex compañera sentimental elevaron una denuncia ante la Fiscalía del primer Circuito Judicial de San José, que investiga el caso.
La propia embajada de Alemania en Costa Rica envió una carta al fiscal general de la República, Francisco Dall’Anese, en la que solicita al funcionario que intervenga para agilizar las indagaciones.
El miembro de la realeza alemana nació en Guatemala el 17 de agosto de 1924 y es hijo el príncipe Segismundo y la princesa Carlota Inés de Prusia. Esta familia abandonó Alemania porque peligraba su vida a raíz de la Primera Guerra Mundial (1914- 1918).
Al llegar a Costa Rica, su familia adquirió diversas propiedades en esta nación centroamericana. También tenía bienes en otros países de Europa y en la misma Alemania.
La ex compañera sentimental del anciano, Isabel de la Goublaye de Mernorval, elevó una denuncia por presunta explotación de adulto mayor.
La mujer asegura que el príncipe ha sido despojado sistemáticamente de sus bienes por la familia que dice protegerlo y vive en un virtual estado de indigencia.
"En mi condición de ex compañera sentimental, tuve la oportunidad de saber la suma de propiedades y dinero que ha tenido y, después de analizar la situación en que se encuentra ahora (el príncipe), podrían decir que le han vendido todo, entre otras cosas un valioso departamento en Nueva York", dijo la denunciante.
El europeo también tenía bienes en España y Hungría, propiedades cuya suerte no está clara.
Según la denuncia, el príncipe es retenido por la familia que lo mantiene protegido en una humilde casa en Purral de Guadalupe, localidad de la provincia de San José.
Alfredo fue educado por una institutriz alemana al igual que su hermana la princesa Bárbara y terminó su educación en Suiza, regresando finalmente a Costa Rica, donde su familia echó raíces.
Sus padres y su hermana murieron hace ya algún tiempo. La riqueza de sus padres y la de él mismo abarcaban propiedades en diferentes partes de Alemania, Hungría,.
En Costa Rica poseía una hacienda en Barranca, Puntarenas; una quinta en San Pablo de Heredia, y residencias en Escazú, así como un penthouse en Nueva York. (DPA)