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Trimarco: "No les tengo miedo a las mafias. Si quieren, que me maten"

Declaró en el juicio la madre de Marita Verón, la joven tucumana desaparecida en 2002. Acusó al ex gobernador Miranda, a un fiscal, a "La Chancha" Ale, a la policía y a las mafias.

Jueves 16 de Febrero de 2012

Susana Trimarco, madre de Marita Verón, aseguró ayer que el único objetivo que persigue es "encontrar" a su hija, agregó que no les tiene "miedo a las mafias" que se dedican a la trata de personas y desafió: "Si me quieren matar que me maten, no me voy a callar y voy a defender a mi hija".

Trimarco declaró ayer durante más de tres horas en el juicio oral y público que se realiza por la desaparición de su hija, ocurrida el 3 de abril de 2002, y continuará con su testimonio esta mañana ya que el debate pasó a un cuarto intermedio.

Trimarco formuló duras acusaciones contra el gobierno del justicialista Julio Miranda, a cargo del Ejecutivo provincial en el momento del secuestro de su hija. "Como estúpida iba a la Casa de Gobierno sin saber que ahí estaba la mafia. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", expresó. Trimarco se sentó frente al tribunal y comenzó a relatar lo sucedido desde la desaparición de Marita, al tiempo que dio nombres y vínculos de jueces y policías.

"Mi calvario". "Lo único que quiero es que aparezca", aseguró y resumió: "Cuando Marita se fue empezó mi calvario". Según su relato, ese día (el 3 de abril de 2002) su hija salió rumbo a una maternidad para hacerse unos estudios. No iba a tardar mucho, por eso le dijo a su mamá que a la vuelta ella iba a preparar la comida. Pero no volvió.

Trimarco aseguró que intentaron matarla dos veces desde que comenzó a investigar la desaparición de su hija pero afirmó que "acá no estamos para ver quién gana sino para saber en dónde esta mi hija".

La mujer en su relato involucró a policías y ex funcionarios judiciales que quisieron desviar el rumbo de la investigación y causó la reacción de dos de los imputados, los mellizos Gómez, al mirarlos fijamente cuando denunció la existencia de mafias de trata de personas.

"El ex secretario de la fiscalía Baclini quiso involucrar desde un primer momento a David, ex marido de Marita y padre de su hija Micaela, diciendo que la había matado y la había enterrado en el patio de casa. Hasta hizo excavaciones allí", destacó Trimarco.

La mujer aseguró además que "La Chancha" Ale, ex esposo de una de las acusadas, María Jesús Rivero, y denunciado por la imputada Daniela Milheim como quien la inició en la prostitución, es el que maneja la droga y la prostitución en Tucumán. No tengo miedo, voy a defender a mi hija, Dios me puso en esto".

"Dos veces intentaron matarme en la calle: me tiraron el auto encima y una vez tuve que correr hasta mi casa para sacar un ladrillo y romper la luneta para que se vayan", precisó Trimarco.

La madre de Marita nombró a varias personas involucradas en la causa y recordó especialmente a Patricia Soria, la enfermera que ofreció a Marita colocarse un DIU en la maternidad por 20 pesos..

"Esa mujer averiguaba mucho sobre la vida de ella y no me gustaba porque le preguntaba cuando iría a colocarse el dispositivo y controlaba sus indisposiciones", indicó.

Al recordar el momento de la desaparición, señaló que el día anterior, el 2 de abril, Marita me dijo que se iba a la maternidad y al regresar admitió que "Patricia Soria anda en algo raro".

"La enfermera nos había dicho que Miguel Ardiles era jefe, pero al preguntar Marita por él respondieron que limpiaba el piso y pertenecía al gremio", resaltó. "Ella me contó que Ardiles la llevó con el doctor Tomás Rojas diciéndole que era su ahijada. El la revisó y ordenó un papanicolau y una ecografía. Luego la mandó a hablar con una tal Nely para que le diera los turnos y ella le dijo que volviera al otro día con el documento, lo que nos pareció extraño", agregó.

Recordó que "esa mañana del 3 de abril ella me pidió 5 pesos y se fue a la maternidad, mientras que yo salí por unos trámites. David, padre de Micaela, se quedó con la bebé. Volví a casa y ella no estaba; sentí una cosa fea en mi corazón".

"Pasaba el tiempo y yo ya estaba loca. Mica (la hija de Marita) lloraba llamando a su madre", describió Susana. Preocupados, ella y su esposo fueron a la comisaría para hacer la denuncia, pero allí -aseguró- sólo les pusieron trabas. "No nos querían tomar la denuncia hasta que pasaran 72 horas de la desaparición", dice. Después, tuvieron que luchar contra la falta de recursos de la policía: "Nos decían que no había papel y mi marido iba compraba una resma (...), que no tenían nafta (para los patrulleros) y les dábamos plata".

Trimarco contó que "a partir de la desaparición de Marita me enteré cómo se manejaba la trata de personas y entonces decidí que no podía quedarme callada ni abandonar esta lucha".

"Una prostituta que trabajaba en la zona del parque 9 de Julio me dijo que a Marita la habían secuestrado y vendido a La Rioja por 2.500 pesos y drogas, para su explotación sexual", refirió la madre.

Aclaró que "la prostitución es una cosa y la trata de personas es otra, estos atorrantes no pueden hacer lo que hacen".

De prostituta. "Hay varias mafias en La Rioja que se dedican a la trata de personas y de ellos aprendí cómo moverme y encontrar información, incluso cómo infiltrarme en su entorno", indicó Trimarco, quien llegó a hacerse pasar por prostituta durante la búsqueda.

En esa búsqueda ayudó a muchas chicas a recuperar la libertad y mencionó de manera especial a Anahí, una víctima de la red de trata, que pudo volver con su familia y fue quien le contó que conoció a Marita.

En la parte final del relato dijo que "ningún mafioso me va a decir lo que tengo que hacer porque sólo yo se cómo tengo rotos mi alma y mi corazón". l (Télam y DyN)

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