La compañía del avión accidentado ayer en Barajas ha reconocido que hubo una anomalía previa al despegue, un "calentamiento excesivo de un motor", pero ha asegurado que dicho incidente no era impedimento para el despegue.- Además, la aerolínea ha descartado tomar medidas especiales con los aparatos similares. En el siniestro murieron 153 personas.
El subdirector general de Operaciones de Spanair, Javier Mendoza, ha confirmado que el comandante del vuelo JK 5022 retornó la aeronave a la puerta de embarque antes de iniciar la carrera para efectuar el despeque tras detectar e informar del "calentamiento excesivo en una toma de aire", por lo que, una vez aislado el problema, se le autorizó a que volviera a la pista de despegue al no detectar más anomalías. Mendoza ha explicado que el personal de mantenimiento de la compañía trató el fallo de acuerdo con los procedimientos de los manuales del avión, lo "aisló dentro de las condiciones para volar y fue despachado para volar de nuevo".
































