El joven de 32 años que perdió dos dedos de la mano derecha al abrir una carta bomba en Haedo continuaba anoche internado en grave estado en el hospital Luis Güemes de esa localidad bonaerense, donde es considerado "un paciente de alto riesgo".

El joven de 32 años que perdió dos dedos de la mano derecha al abrir una carta bomba en Haedo continuaba anoche internado en grave estado en el hospital Luis Güemes de esa localidad bonaerense, donde es considerado "un paciente de alto riesgo".
El director ejecutivo del centro de salud, Alberto Maceira, dijo que Sebastián Lubinsky sigue "en coma inducido, bajo medicación sedante" y "con asistencia respiratoria mecánica".
Al brindar el último parte médico, refirió que "es un paciente de alto riesgo, ya que pueden presentarse complicaciones en las 72 horas posteriores al hecho". Sostuvo que "las esquirlas metálicas" alojadas en el cuerpo del joven "dan preocupaciones que tienen que ver con perforaciones en el intestino, porque puede haber infecciones".
Lubinsky fue intervenido quirúrgicamente por las lesiones en el abdomen y se le amputaron dos dedos de la mano derecha, tras sufrir graves lesiones anteayer, a las 11.30, en una vivienda de la calle Juan B. Justo 283, al oeste del conurbano.
Allí había sido dejada una encomienda del Correo Argentino proveniente de una firma de laboratorio con marca inglesa, que estaba dirigida a su hermano Martín, un ingeniero químico que vende instrumentales de laboratorio y microscopios.
Sospechas. Por eso se especuló en principio con que el caso podría estar relacionado con el triple crimen de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, del que ayer se cumplió un mes. El abogado de las viudas de las víctimas, Miguel Angel Pierri, no descartó que el caso pueda estar relacionado con el triple crimen, que estuvo motivado en los negocios oscuros con la efedrina y los laboratorios.
Sin embargo, los investigadores policiales aseguraron que no hay ningún elemento aún que permita vincular los casos, mientras que se está trabajando bajo secreto de sumario en todos los detalles para poder esclarecer el motivo del ataque.
El paquete, de tamaño carta y 10 centímetros de ancho, había llegado anteanoche en un envoltorio similar al del Correo Argentino, pero sin un mensaje. La familia separó el paquete, pero como Martín no volvió al día siguiente, le pidió a Sebastián, su hermano, que lo abriera, tras lo cual estalló.l (DyN)



Por Lucas Ameriso