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Secuestró un colectivo con un arma de juguete y la policía lo abatió

Un joven que durante casi cuatro horas secuestró con un arma de juguete un colectivo con 37 pasajeros en Río de Janeiro fue abatido por un francotirador de la policía en un puente de esa ciudad brasileña y antes de morir dijo que cometía ese acto para "entrar a la historia".

Miércoles 21 de Agosto de 2019

Un joven que durante casi cuatro horas secuestró con un arma de juguete un colectivo con 37 pasajeros en Río de Janeiro fue abatido por un francotirador de la policía en un puente de esa ciudad brasileña y antes de morir dijo que cometía ese acto para "entrar a la historia".

William Augusto da Silva, de 20 años y con antecedentes criminales, secuestró a las 5:26 un micro cuando atravesaba el puente Río-Niteroi, mientras transportaba pasajeros entre el municipio de Sao Gonçalo, en la región metropolitana de Río de Janeiro, y el centro de la ciudad carioca. Durante tres horas y 36 minutos el joven retuvo a los 36 pasajeros y al conductor del vehículo, aunque en el transcurso de las negociaciones con la policía liberó de manera individual y con intervalos a cuatro mujeres, una de ellas embarazada y que se desmayó, y a dos hombres.

De acuerdo con la Policía de Carreteras Federal (PRF, en portugués), primera autoridad en acudir al emblemático puente Río-Niteroi, donde el ómnibus fue atravesado por orden del secuestrado para impedir el tráfico, Da Silva tiene cuatro registros en su ficha de antecedentes judiciales.

Según un comunicado de la PRF, en el prontuario del secuestrador existen casos de violación, portación ilegal de armas, intento de hurto y violencia contra mujeres, informó la agencia de noticias EFE.

Uno de los 31 rehenes que permanecieron hasta el final dentro del colectivo, el profesor Hans Moreno, relató a periodistas que el joven dijo cuando anunció el secuestro que no iría a robar las pertenencias de los pasajeros y que lo hacía para "entrar a la historia" y para que las personas "tuvieran mucho que contar al final del día".

Moreno contó que el secuestrador pidió a una pasajera amarrar las manos de los otros rehenes con abrazaderas de plástico y pasar una cuerda por encima de las ventanillas del ómnibus para colgar botellas plásticas que llenó con nafta que transportaba en un bidón. "El no amenazó dentro del micro a nadie, no fue violento e incluso hacía chistes, dejó orinar a varios pasajeros en la parte trasera del colectivo; sólo decía que quería 30 mil reales (unos 7.500 dólares) del Estado", añadió Moreno.

El secuestrador, además de un revólver de juguete, portaba un bidón de nafta, un encendedor, un cuchillo grande y una pistola Taser (de choque eléctrico).

Después de ser baleado por uno de los francotiradores del Batallón de Operaciones Especiales (Bope), la policía de élite de Río de Janeiro, Da Silva fue trasladado herido al Hospital Souza Aguiar, donde falleció poco después por un paro cardiorrespiratorio.

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