Alrededor de los casos de violencia familiar existen mitos, como que suceden
sólo en hogares con necesidades básicas insatisfechas o que derivan del abuso de drogas y alcohol,
los cuales son usados por varias personas para justificar actos que atentan contra la mujer.
Profesionales de la salud y trabajadores que participan del Programa Provincial
para la Prevención de la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de Salud bonaerense catalogaron
los mitos más arraigados en la población ante diversas formas de maltrato.
Una de las falsas creencias a la que alude el trabajo y que además es una de las
más comunes es que la violencia contra las mujeres es un problema de las clases sociales más
pobres.
El informe del Programa de Prevención de Violencia Familiar destaca que lo que
ocurre es que las mujeres de hogares con mayores recursos económicos suelen estar sometidas a una
serie de presiones de tipo social que, a veces, les impide comunicar su problemática o demandar una
ayuda de los servicios sociales.
El no te metás. Otro mito es que la violencia contra las mujeres, cuando sucede
al interior de la familia, es un problema del ámbito privado y nadie debe meterse.
La especialista Claudia Memo opinó que "el creer que la familia es un ámbito
privado e intocable ha justificado la violencia en el espacio doméstico". Memo consideró que "hay
que hacer público el problema privado y la mujer no puede someterse a la violencia, por temor a
perder el patrimonio o los hijos".
También es común entre la población el creer que los hombres adictos a las
drogas o el alcohol son violentos por efecto de esa situación. Los psicólogos sostienen que con esa
afirmación se intenta justificar al hombre violento y aseguran que todo eso queda desmentido, al
demostrar que la persona agresiva también agrede cuando no está sometida a ninguna adicción o
conflicto.
La especialista Analía Bertolotto, integrante del programa bonaerense, destacó
"la importancia de presentar entre los profesionales protocolos de detección y asistencia a mujeres
víctimas de maltrato".
Precisó que "el tener presente los mitos que se crean alrededor de los casos de
violencia es un elemento más que concientiza para detectar, entre todos, situaciones de abuso y
maltrato en mujeres y en la población infantil".
Otra de las creencias falsas es que la violencia la sufren las mujeres con poco
carácter, sin trabajo remunerado y que viven con un alcohólico o un desocupado. La realidad
expresada por los profesionales es que la violencia no afecta a un tipo o grupo determinado de
mujeres, y con esa idea sólo se consigue reducir el problema pensando que la violencia es una
situación que afecta sólo a un grupo y se estigmatiza a quienes sufren, condenándolos al
silencio.
Los datos del Ministerio de Seguridad bonaerense indican que en el primer
semestre del año se denunciaron en las comisarías de la Mujer 1.173 casos de abusos sexuales, ocho
por día, de los cuales un 59 por ciento tuvo como víctimas a mujeres menores de edad.
Los psicólogos alertaron que también es frecuente escuchar en el entorno de las
víctimas falsedades como que a la mujer golpeada le gusta que le peguen, por eso no abandona el
hogar, que si hay hijos presentes es mejor soportar el dolor o que cuánto más se quiere a una mujer
más se la debe controlar y celar. Los mitos que rodean a los casos de violencia fueron reunidos a
través de consultas hechas a médicos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, técnicos y
administrativos del sistema de salud que participaron de las distintas jornadas de capacitación
realizadas en el Programa de Prevención de la Violencia en varias ciudades bonaerenses.
(Télam)