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Restricciones en visas demoran la ayuda internacional en Myanmar

Un amplio programa internacional de ayuda para Myanmar, devastada por un ciclón, seguía sin poder implementarse hoy, cinco días después de la catástrofe, debido a los problemas para conseguir visas que enfrentan los trabajadores de la ONU tras las restricciones impuestas por la junta militar birmana. En tanto, aparecieron sanos y salvos en Bangkok los dos jóvenes argentinos que habrían  estado en Myanmar cuando se produjo el paso del ciclón Nargis. 

Jueves 08 de Mayo de 2008

Bangkok/Rangún- Un amplio programa internacional de ayuda para Myanmar, devastada por un ciclón, seguía sin poder implementarse hoy, cinco días después de la catástrofe, debido a los problemas para conseguir visas que enfrentan los trabajadores de la ONU tras las restricciones impuestas por la junta militar birmana.

Por otra parte, la Embajada argentina en  Tailandia confirmó hoy que los dos jóvenes argentinos que habrían  estado en Myanmar cuando se produjo el paso del ciclón Nargis  aparecieron sanos y salvos en Bangkok.

El cónsul argentino en Bangkok, Javier Cebrelli, dijo a Télam  que “la familia de uno de los jóvenes, oriundos de Villa Elisa,  recibió esta mañana un correo electrónico donde decían que estaban  bien aquí en Tailandia”.

La representación diplomática había iniciado en las últimas  horas la búsqueda de los argentinos identificados como Alejandro  Fabián Niz y Esteban Pros, quienes recorrían la zona cercana a  Myanmar al momento del paso del ciclón.

Según indicó el cónsul, la familia de Niz había enviado un  correo electrónico para que se inicie la búsqueda del joven, quien  “les había informado el 26 de abril que el 29 se iban, junto a  Esteban, a Myanmar”.

Sin embargo, Cebrelli estimó como “poco probable” que los  jóvenes argentinos hayan sido alcanzados por el ciclón dado que  “el desastre se registró en el Delta, que no forma parte de la  zona turística”.

“Algunas visas están saliendo, pero en general un importante número de personal clave no tiene las visas aprobadas”, dijo Richard Horsey, portavoz de la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en Bangkok.

“Claramente, esto es preocupante, porque es muy importante que el personal más experimentado en respuestas ante desastres y coordinación pueda desplegarse lo más rápido posible”, dijo Horsey.

Otras misiones de emergencia organizadas por los gobiernos occidentales enfrentaban problemas similares. El gobierno estadounidense, que prometió 3,25 millones de dólares en ayuda, no recibió hoy el permiso para utilizar un avión militar de carga C-130 tailandés para entregar ayuda desde Bangkok y tampoco recibieron visas los miembros del Equipo de Respuesta para Asistencia en Casos de Desastre (DART).

La Unión Europea (UE) reiteró hoy su llamado a la Junta militar birmana para que permita la entrada de bienes de ayuda y cooperantes internacionales. Un portavoz de la Comisión criticó, sin embargo, la propuesta del ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, de analizar la posibilidad de obligar la entrada de ayuda humanitaria. “Nuestra mayor preocupación sigue siendo el acceso al país”.

Mientras, cuatro de los cinco miembros del Equipo de Naciones Unidas para Coordinación y Evaluación en Casos de Desastres (UNDAC) están listos para entrar en el país, mientras el quinto sigue esperando la autorización, dijo Elisabeth Byrs, de la oficina de coordinación de asuntos humanitarios Ocha. La ONU dispuso diez millones de dólares en fondos de emergencia para proporcionar asistencia urgente.

La comunidad internacional y la ONU están intentando presionar al régimen, por vía diplomática, para que permita la entrada de ayuda y el trabajo en el terreno de forma independiente.

El régimen militar de Myanmar pidió ayuda internacional para hacer frente a la destrucción masiva del ciclón Nargis que golpeó el país los pasados 2 y 3 de mayo. De acuerdo con el gobierno, unas 23.000 personas murieron y más de 42.000 están desaparecidas. Sin embargo, la encargada de negocios en la embajada estadounidense en Rangún, Shari Villarosa, y grupos disidentes en la frontera tailandesa creen que los muertos podrían ser 100.000.

Myanmar se encuentra bajo gobierno militar desde 1962. Los críticos del régimen creen que éste está entorpeciendo deliberadamente el otorgamiento de visas. “Están retrasando las visas para los trabajadores extranjeros, lo que es un signo claro de que quieren los materiales pero no quieren a los trabajadores extranjeros”, dijo Win Min, experto en Myanmar de la Universidad Chiang Mai en Tailandia.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) no pudo enviar camiones llenos de comida a Labutta, donde hubo más de 1.000 muertos, debido a las preocupaciones por la seguridad de los dueños de los vehículos.

El PMA distribuyó alguna ayuda en Rangún, pero las ciudades cercanas a la antigua capital no recibieron asistencia alguna. La junta militar les pidió que entregaran la ayuda por barco a los soldados, explicó una portavoz. “Les dijimos que no trabajamos de esa forma”, dijo Bettina Luescher.

“Acá se necesita una revolución”, dijo un diplomático en Rangún. “Sería necesaria una apertura del país de una magnitud que nunca hubo”. “La gran cantidad de cadáveres representa un gran peligro de pestes”, agregó el diplomático.

La Cruz Roja recibió hoy luz verde del gobierno para realizar su primer vuelo, que despegó desde Malasia, con entre seis y siete toneladas a bordo de ayuda a la reconstrucción, informó un portavoz.

Además, otras agencias de la ONU que normalmente no prestan ayuda en situaciones de desastres naturales se pusieron también en marcha en vista de la magnitud de la catástrofe. Es el caso del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Acnur, que espera poder repartir este fin de semana 22 toneladas de ayuda al país desde Tailandia.

La agencia de la ONU para la infancia, Unicef también pidió hoy desde Ginebra urgentemente seis millones de euros (9,2 millones de dólares) para asistir a los damnificados.

La organización pretende repartir medicamentos y bienes de primera necesidad, así como restaurar el suministro de agua y establecer zonas dedicadas a la atención de niños en campamentos de acogida.

Unicef pretende también que los niños acudan a escuelas de emergencia y desde allí encuentren a sus familiares. Se calcula que el 60 por ciento de los damnificados que se quedaron sin un techo son mujeres y niños, según la organización.

Alrededor de 1,5 millón de personas se encuentran sin comida, agua y medicamentos, según la ONU. Las personas de la devastada región costera en el sur del país esperan sentados en los escombros de sus casas sin agua potable ni alimentos, informó hoy un periodista de la emisora BBC, que logró ingresar al país con una cámara.

Por su parte, alrededor de 100 parlamentarios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) exigieron a los generales de la junta militar que pospongan el referéndum y que se concentren en la ayuda inmediata a los damnificados. “El gobierno de Myanmar debería recordar que la principal preocupación en estos tiempos de crisis debería ser el suministro de la población y que toda su atención y recursos deben concentrarse en la reconstrucción”. (DPA / Télam)

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