Carlos Carrascosa, el viudo de María Marta García Belsunce que pasó siete años preso condenado por el homicidio del que luego fue absuelto, reapareció este miércoles en los Tribunales de San Isidro donde ahora se lo juzga como imputado a su vecino de entonces en el año 2002, Nicolás Pachelo.
Lo hizo para acompañar a su cuñada Irene Hurtig, quien ayer prestó declaración. La mujer, medio hermana de María Marta y esposa del fallecido Guillermo Bártoli, llegó a los tribunales dos minutos antes de las 14, aunque Carrascosa, de 77 años, y Horacio García Belsunce ya la esperaban en el café ubicado frente al palacio de Justicia.
Carrascosa estuvo impedido de ingresar a la sala de audiencias a escuchar la declaración de su cuñada porque también es testigo del juicio y aún no fue citado por los fiscales. Sí lo hizo Horacio García Belsunce, ya que habló ante los jueces la semana pasada y por ello quedó habilitado a estar entre el público.
Hurtig, en su declaración, cargó contra el fiscal de entonces, Diego Molina Pico, quien entonces terminó imputando a Carrascosa. “Acá hay una clara deficiencia de Molina Pico; es un delincuente. No puedo entender cómo sigue en las filas del Ministerio Público, es una basura”, disparó Hurtig. El fiscal Patricio Ferrari le pidió respeto a lo que la testigo respondió: “¡Si usted hubiera vivido lo que viví! Que quede claro que Molina Pico a nosotros no nos respetó nunca”.
Pachelo
La audiencia culminó con otra intervención del imputado Pachelo, de 46 años, quien en el entendimiento de que no hay pruebas contundentes en su contra se permitió alguna humorada y cargar duro contra el fiscal que lleva adelante la instrucción.
“Lo damos por terminado”, expresó a las 17, despertando risas y estupor la sala. “Le pongo humor”, se jactó.
Previo a la inusual manera en que terminó la jornada, Pachelo aceptó responder una sola pregunta al abogado de Carrascosa, Gustavo Hechem, aunque lo desmereció con una advertencia. “Use bien su inteligencia, no me hable del perro. Piénsela, tiene una oportunidad", le planteó.
La pregunta se volvió en un instante una “bala de plata”, que Pachelo se la dio por perdida al letrado. “Ya la está usando mal; sí contesté esa pregunta”, lo retó luego de que Hechem le preguntara sobre el recorrido que hizo dentro del country Carmel antes del crimen aquel 27 de octubre de 2002.
“Si estuviese pendiente del juicio se acordaría que ya lo contesté. Perdió”, le espetó Pachelo al abogado de Carrascosa. El público se rio.
Pachelo actuó también con histrionismo frente al fiscal Ferrari, a quien le negó la posibilidad de una pregunta. “No le voy a contestar una pregunta porque no se lo merece, porque no busca la verdad. Me quiere hacer quedar como un mentiroso”, disparó contra el representante del Ministerio Público Fiscal.
En ese ida y vuelta, el abogado de Carrascosa aprovechó para consultarle sobre algo de lo que Pachelo venía hablando, el uso que hizo de sus vehículos aquella tarde en el country y sobre sus desplazamientos a pie corriendo.
Pachelo explicó: “El estacionamiento de cortesía en Carmel era un predio grande, cerca de la guardia, estaba sin señalizar. El Club House no era muy concurrido y mi camioneta andaba mal, por eso fui al partido de fútbol con la camioneta y no con el auto, porque si no arrancaba me tenía que clavar media hora”.
“Ferrari dice que miento. Al doctor le encanta gritar, levantar el tono. Yo no salí a correr después de jugar un partido de fútbol, fui corriendo a buscar un auto para ir a Buenos Aires y sí niego que hice running. Me quiere hacer quedar como si fuese Rocky en Rocky 3”, se mofó. “Además, los chicos (en referencia a tres testigos) me vieron en ese trayecto (cuando buscaba el auto)”.
“¿Por qué no presenta una prueba decente?”, lo interpeló al fiscal. “Ahora dejó de preguntar sobre la cajita (que le robaron a la víctima)”, a lo que Ferrari le explicó que el hurto de la caja “ya estaba probado”.
Mientras aumentaba el calor en la sala, el fiscal general de San Isidro, John Broyad, le hablaba a los abogados de Carrascosa y el presidente del tribunal le pedía a Pachelo que “no hable con el Ministerio Público Fiscal”, en relación a sus desafíos orales al fiscal.
Nueva acusación
La fiscalía planteó también ayer ante el tribunal que un preso que compartió calabozo con Pachelo, y que el año pasado murió, le contó a uno de los fiscales que el exvecino del country Carmel de Pilar le confesó que mató a la socióloga y le reveló dónde había descartado el arma homicida.
El dato fue aportado en la audiencia de este miércoles por el fiscal Ferrari, quien planteó la posibilidad de sea su colega de Pilar Andrés Quinata --uno de los que también participa del debate-- quien pueda declarar ante el Tribunal ya que el supuesto testigo de la confesión murió el 21 de agosto del año pasado en la Unidad 9 de La Plata, del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
El planteo fue formulado cando Ferrari tomó la palabra e hizo referencia a Marcelo Maradei, un hombre que compartió una celda con Pachelo en la División de Investigación Penal y Administrativa (DIPA) que posee la Prefectura Naval Argentina (PNA) en el barrio porteño de Retiro.
En ese momento Pachelo estaba preso por una serie de robos cometidos en Capital Federal en 2003, a raíz de los cuales fue condenado en 2005 en un juicio abreviado.
Según Ferrari, Maradei le contó en 2019 a Quintana, a cargo de la instrucción de la reinvestigación del caso García Belsunce tras la absolución de Carlos Carrascosa, que “Pachelo le dijo que había matado a María Marta y dónde había descartado el arma”, pero que el representante del Ministerio Público no pudo incluir el testimonio porque había cerrado el lapso probatorio.
Por tal motivo pidió incorporar ahora esa prueba mediante el testimonio del fiscal Quintana o buscar otros eventuales testigos de esa confesión entre los presos que hayan compartido el calabozo con Pachelo y Maradei en esa época.
Al escuchar al fiscal, una de las abogadas de Pachelo, la defensora Raquel Pérez Iglesias, se opuso al planteo de la fiscalía y la acusó de “ofrecer cosas a los testigos para que digan determinadas cosas”
En ese sentido, denunció que uno de los hijos de su cliente le contó que los fiscales le propusieron a su madre, Inés Dávalos -la exesposa del acusado-, declarar en el juicio que su exmarido fue el autor del crimen a cambio de protección.