El Papa Benedicto XVI dijo ayer que la investigación de células madre embrionarias, la inseminación artificial y la perspectiva de la clonación humana habían dañado la dignidad humana. En un discurso a miembros del departamento de asuntos doctrinales del Vaticano, aseveró que la Iglesia tiene la tarea de defender los “grandes valores en juego” en el campo de la bioética.
El discurso es el más reciente de una serie en la que el conservador Papa ha dicho que el progreso científico no debería ser aceptado sin sentido crítico.
Benedicto XVI, quien antes de su elección, en el 2005, encabezó el departamento durante años, afirmó que la Iglesia no está en contra del progreso científico, pero quiere que esté basado en “principios ético-morales”.
El Pontífice agregó que esto incluye un total respeto por el ser humano como persona “desde la concepción hasta su muerte natural”, y respeto por la transmisión natural de la vida a través de la relación sexual.
Prácticas como el congelamiento de embriones, la supresión de embriones en embarazos múltiples, la investigación en células madre embrionarias, las perspectivas de la clonación humana y la inseminación artificial fuera del cuerpo han “destruido las barreras que tienen la intención de proteger la dignidad humana”, dijo.
“Cuando los seres humanos, en su estado más débil e indefenso de la existencia, son seleccionados, abandonados, asesinados o utilizados puramente como «material biológico», ¿cómo puede uno negar que están siendo tratados no como «alguien» sino como «algo»?”, añadió.
Dichas prácticas “cuestionan el concepto mismo de la dignidad humana”, sostuvo en el discurso al departamento conocido como Congregación para la Doctrina de la Fe.
































