Un chofer descontento provocó ayer una masacre en una distribuidora de vinos y cervezas de Manchester (Connecticut, noreste de EEUU), al asesinar a ocho personas antes de suicidarse, según la policía.

Un chofer descontento provocó ayer una masacre en una distribuidora de vinos y cervezas de Manchester (Connecticut, noreste de EEUU), al asesinar a ocho personas antes de suicidarse, según la policía.
Los funcionarios policiales acudieron a la sede de Hartford Distributors después de las 9.30 hora de Argentina, en el momento del cambio de turno, cuando había unas 40 personas en su interior.
"Nueve personas, incluyendo el sospechoso, murieron durante el ataque", indicó la policía de Manchester. "En este momento estamos notificando a las familias", agregó.
El atacante, que había sido convocado por la gerencia debido a una cuestión disciplinaria, fue encontrado sin vida unos 40 minutos más tarde, luego de haber matado a ocho personas antes de suicidarse.
Los trabajadores de la distribuidora fueron desalojados de la planta al resguardo de un grupo de policías.
Un miembro del sindicato Teamsters, John Hollis, dijo que el causante de la tragedia, Omar Thornton, de 34 años, había sido contratado hace relativamente poco tiempo en la empresa.
Según el gremialista, Thornton había sido convocado para una reunión por la dirección de Hartford Distributors a raíz de un problema de disciplina. "El sindicato lo iba a acompañar para tratar de resolver el problema", agregó.
Thornton se había quejado de ser discriminado en el trabajo por ser negro, según Hannah. Entre las víctimas identificadas figuran un miembro de la familia dueña de la empresa y algunos empleados.
El ataque ocurrió en momentos en que se producía un cambio de turno de trabajo, según el director de marketing de la empresa, Brett Hollander.
Tres víctimas del incidente fueron internadas en el hospital de Hartford y una de ellas falleció camino al quirófano.
Thornton, había llamado a su madre antes de suicidarse. "Maté a los cinco racistas que estaban molestándome", le dijo.
El chofer era el único afroamericano de su sección y había sido acusado de robo.
Numerosos vehículos de la brigada antibombas se hicieron presentes en el lugar para revisar el auto del homicida.
El concejal John Larson, de la localidad vecina de East Hartford y que dijo conocer personalmente a los dueños de la empresa familiar, visitó el lugar de los hechos a media mañana tras el tiroteo. "La familia Hollander es probablemente una de las más respetadas de la comunidad judía de Hartford", comentó Larson. "No había obra de caridad en la que no participaran", agregó. l (DPA y AP)




