Un nuevo estallido sacudió la central nuclear de Fukushima I, la más afectada de Japón por las averías derivadas del terremoto y el tsunami que sacudieron el país el viernes. Si el sábado fue el reactor número uno el que sufrió una explosión de hidrógeno, esta madrugada (hora argentina) se ha registrado otra similar en el número tres. La información era confusa al cierre de esta edición y lo único que se sabía es que una gran columna de humo blanco emergía de las instalaciones. La Agencia de Seguridad Nuclear Japonesa ha dicho que no puede confirmar si esta explosión ha provocado una liberación descontrolada de radiactividad.
Fukushima I entra así en su tercer día de emergencia nuclear con graves problemas en dos de sus reactores por un fallo en el sistema de refrigeración y el temor a que haya empezado la fusión del núcleo. Poco antes de la explosión en el reactor tres, el primer ministro japonés, Naoto Kan, admitía que esta planta sigue en un estado "alarmante", tras detectarse una nueva subida en los niveles de radiación por encima de los límites de seguridad (751,2 microsievert por hora, cuando lo normal son 500).
Las autoridades japonesas lidiaban así frente a una crisis nuclear que tendía a agudizarse y que forzó el desalojo de 170 mil habitantes de la costa noreste, asolada por el terremoto y el meremoto del viernes.
Mientras se trabaja para atajar el sobrecalentamiento de los reactores, las autoridades luchan para que las cámaras de contención resistan la presión y evitar una fuga descontrolada de radiactividad como sucedió en Chernóbil en 1986.
Pero el frente atómico no se ha quedado en esta planta. En la tarde de ayer, la central de Tokai (a solo 120 kilómetros de Tokio) anunció que también tenía problemas de refrigeración en su reactor número dos. "Una bomba de agua alimentada por un generador diésel se paró por el tsunami, declaró un portavoz de la eléctrica dueña de la nuclear, Atomic Power Company. Aun así, siempre según la empresa, estaban consiguiendo reducir de forma constante la temperatura del reactor.
Un nuevo frente de preocupación se abrió para las autoridades japonesas cuando se detectaron aumentos en los niveles de radiactividad en otra central nuclear, la de Oganawa, 70 kilómetros al norte de Sendai. Pero las autoridades descartaron problemas en la planta y aseguraron que el aumento de las emisiones se debió a la llegada de partículas de Fukushima, que está a unos 100 kilómetros.
Ante esta cascada de alertas, Kan se dirigió ayer por televisión a la nación para hacer un dramático llamamiento a la unidad de sus 120 millones de ciudadanos. El primer ministro reconoció que la suma del terremoto, el tsunami y el peligro nuclear ha desatado "la peor crisis desde el final de la II Guerra Mundial".
Aparte de los problemas de refrigeración en las centrales de Fukshima y Tokai, el gobierno japonés admitió ayer que una fusión del núcleo en los dos reactores más afectados de Fukushima I era algo posible. La planta -a 240 kilómetros al norte de Tokio- tiene seis reactores, el más antiguo de los cuales abrió en 1971.
Cuando una nuclear tiene problemas de refrigeración y la temperatura se descontrola, el uranio que utilizan como combustible y los elementos metálicos que lo sustentan se pueden llegar a fundir para formar en un magma radiactivo. Eso ocurrió en Harrisburg (Estados Unidos) en 1979, el claro precedente de Fukushima.
Si la fusión del núcleo había llegado a darse o no fue objeto de discusión y de informaciones contradictorias. "Es muy difícil diagnosticar en estas circunstancias la situación del núcleo. Parece que ha empezado a haber deformaciones", explicó María Teresa Domínguez, presidenta del Foro Nuclear, el lobby que agrupa a las nucleares españolas.
A partir de 2.000 grados de temperatura, las vainas metálicas de cuatro metros de alto y en cuyo interior están las pastillas de uranio comienzan a combarse y ese es el inicio de la fusión. La agencia de noticias Kyodo sí afirmó que se habían fundido al menos parcialmente los núcleos de los dos reactores afectados. El reactor 1 estaría en ese estado desde el sábado y el 3 habría comenzado la fusión ayer, según fuentes citadas por Kyodo.
El terremoto del viernes, uno de los más poderosos del que se tenga registro, provocó un devastador tsunami que agravó las secuelas. La policía de la prefectura (provincia) de Miyagi dijo ayer que podría haber más de 10 mil muertos en esa región.
Hasta ahora, las autoridades han reconocido alrededor de 3.200 muertos en total, incluyendo los 200 cadáveres encontrados ayer en una costa, así como 678 desaparecidos.
Según la Agencia Meteorológica, la magnitud del sismo en 9,0, con lo que supera la fuerza de 8,9 mencionada inicialmente por el Servicio Geológico de Estados Unidos. l (Reuters y AP)