El reconocido historiador Félix Luna murió ayer en Buenos Aires a los 84 años
víctima de una grave enfermedad. Fue uno de los artífices de un modo distinto de entender la
historia, ya que sin dejar el rigor académico acercó a la gente la vida y obra de los forjadores de
la patria y desmenuzó hechos trascendentales a través de ensayos, novelas y como letrista de
canciones.
"Desde hace mucho tiempo vengo ejerciendo una historia de tipo narrativo que no
se compadece con números, estadísticas y sociología, una historia volcada más a lo político y
mostrada a través de los personajes más representativos, como los caudillos, (Julio Argentino)
Roca, Hipólito Yrigoyen, Alvear y (Juan Domingo) Perón, por ejemplo", subrayó hace en una
entrevista.
Luna fue uno de los más prolíficos historiadores argentinos, escribió numerosas
obras de historia, ensayo y ficción.
Fue fundador y director de la revista "Todo es Historia", publicada sin
interrupciones desde 1967 y que ha influido decisivamente en la construcción de la historia
argentina.
También condujo varios programas radiales y televisivos relacionados con la
difusión de la historia, así como colaboró en diarios de la ciudad de Buenos Aires y el interior
del país.
La idea de una Argentina con un pasado glorioso y un auspicioso porvenir que ha
atravesado generaciones y está profundamente arraigada en el imaginario colectivo, era según Luna,
consecuencia "del formidable salto" experimentado en el país entre 1880 y 1910.
"La Argentina se convirtió en un espejo de la civilización europea en América:
gran clase media, educación de excelencia, transporte, comunicaciones. Fue uno de los cuatro o
cinco países más grandes del mundo. Muchos intelectuales así lo pensaron, así lo dijeron y fueron
creando la sensación de que así ocurriría", señaló en más de una oportunidad.
A su juicio entre los factores que impidieron "una evolución mayor de la
Argentina" siempre recalcó la caída de Hipólito pre recalcó la caída de Hipólito Yrigoyen: "El 6 de
septiembre de 1930, el quiebre de la constitucionalidad, el fraude y el descreimiento en la
democracia sembraron las bases para lo que vendría después".
"Además, hubo un equivocada idea difundida por las oligarquías de la década del
30 de que la solución del país era reforzar los vínculos con Gran Bretaña —potencia ya en
declinación— y que significaba el carbón y el ferrocarril frente a la nafta y al camión",
puntualizó en una entrevista.
De reconocida afiliación radical, fue la de Arturo Frondizi la figura política
que más lo cautivó a lo largo de su trayectoria: "Me parece que reunió de un modo casi milagroso al
estudioso y al intelectual con un hombre informado, que estaba al tanto de lo que pasaba
políticamente en el país y dentro de su propio partido", analizó.
Distinciones. Entre otros honores fue comendador de la Orden del Mérito de
Francia (1988); Orden del Sol de Perú (1990); Orden de Cruzeiro do Sul de la Embajada de Brasil
(1998); ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1996); Orden de Bernardo O`Higgins, Chile
(2000), y doctor honoris causa (Universidad de Belgrano, 2003).
Entre los numerosos reconocimientos que recibió a lo largo de su trayectoria
figuran el premio Konex de Historia y Folklore (1985); el Consagración Nacional correspondiente a
1990 otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación (1992); el de la Asociación de
Distribuidores de Diarios y revistas, rubro Letras (1994) y el Konex por el rubro biografías
históricas (1994).
Como académico fue miembro de número de la Academia Nacional de la Historia
(1992); y de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas (1998), y miembro de número de la
Academia Nacional de Periodismo (2000). l (Télam y DyN)