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Mendoza: un empresario atacó a dos periodistas

“En un momento pensé que realmente nos querían matar y el cuerpo empezó a tambalearme”. De esta manera, Julián Chabert, el periodista de Canal 7, resumió la odisea que vivió ayer...

Viernes 30 de Diciembre de 2011

“En un momento pensé que realmente nos querían matar y el cuerpo empezó a tambalearme”. De esta manera, Julián Chabert, el periodista de Canal 7, resumió la odisea que vivió ayer junto al camarógrafo Raúl Zalazar al ser amenazados de muerte por Horacio Isgró, dueño de dos fincas ubicadas en Corralitos, Guaymallén.
  La reacción del hombre surgió al enterarse de que ese equipo periodístico había llegado a su propiedad para investigar las paupérrimas condiciones de habitabilidad en las que vivían varias familias trabajadoras dentro de sus producciones olivícolas. Una está ubicada sobre la calle Severo del Castillo al 4100 y otra en callejón Carrasco y Ruta 20.
  El incidente comenzó alrededor de las 9.30 en el callejón Carrasco porque la Subsecretaría de Trabajo había anunciado que enviaría una inspección para constatar la denuncia que el propio Chabert había realizado anteanoche en Canal 7 junto a funcionarios de la municipalidad de Guaymallén. Allí se hacía referencia a la finca de Severo de Castillo y además se anticipaba que también se verificaría la situación de la otra propiedad.
  Sin embargo, el periodista se desencontró con las autoridades de Trabajo y llegó primero al callejón Carrasco. Al advertir que no estaban allí, se disponía a volver sobre la finca de Severo del Castillo, pero le salió a su encuentro una mujer, Isabel Llucra, quien habita desde hace tres meses en esa finca. Esta trabajadora había escuchado la denuncia en el noticiero nocturno y estaba muy preocupada por el destino de ella y su familia. Ya venía de sufrir una situación muy difícil en una finca de Lavalle, donde otro patrón los maltrató durante más de tres años.
  Chabert decidió escucharla. Mientras estaban haciendo esta nota en la pequeña casa en la que Isabel, su marido y sus tres hijos viven a cambio de trabajo, llegó Horacio Isgró mostrando un arma en la cintura e insultándolos a los gritos: “¡Hijos de puta, los voy a matar, ustedes no salen vivos de acá!”, repetía una y otra vez, mientras forcejeaba con el camarógrafo Raúl Zalazar para sacarle la cámara y el micrófono. Fue Chabert el que le indicó a su compañero que entregara la máquina, cosa que hizo. Sin embargo, el dueño del lugar, completamente enfurecido, los encerró en la casa junto a Isabel y su hija de 4 años.
  Isgró salió y llamó a su hijo, en tanto que un familiar o empleado de la firma estacionaba un tractor delante del móvil de Canal 7 para no dejarlos salir. Después se escucharon tres disparos que, según se supone, impactaron en la cámara.
  Desde el interior de la casa, Chabert se comunicó con el canal para dar aviso de su problema y Zalazar lo hizo al 911. Ese llamado fue a las 9.45 y el móvil policial de Corralitos tardó unos 7 minutos en ingresar a la finca. En ese escaso tiempo llegó el hijo mayor de Isgró, quien les ordenó a los periodistas de Canal 7 sacarse la ropa y les pidió los documentos de identidad, dándole la pauta de que estaba dispuesto a todo. Como Chabert y Zalazar no querían hacerlo, el hijo de Isgró les pegó fuertemente con un hierro hasta lograr lo que deseaba.
  “¡Hijos de puta, ustedes me cagaron la vida, vienen acá a escracharme; de acá no salen vivos! gritaban alternándose padre e hijo.
  La ropa quedó en el suelo, la cámara destruida, y el caset de video y los celulares desaparecieron, por lo que se presume que ellos intentaron evitar que trascendieran más detalles del ataque.
  Mientras vociferaban más y más insultos, llegó la camioneta policial y el hijo de Isgró salió al encuentro del suboficial Rodríguez. En ese momento, Zalazar decidió seguirlo desnudo y Chabert quedó solo con el dueño de la finca.

Demencial. “Ese fue el único momento en que le apuntó a Raúl y yo creí que realmente le iba a disparar, lo tenía de espalda, estaba muy nervioso”, describió Chabert.
  Con la policía ya en el callejón de tierra, los Isgró y los periodistas salieron a su encuentro. El policía comentó ante la prensa que no entendía lo que estaba pasando.
  “Venía corriendo desnudo un hombre, otro (el hijo) me decía «¡son ellos, son ellos!», y yo pensé que les habían robado. Pero los separé y ahí me di cuenta lo qué estaba pasando. Tuve que pedirles por favor que les devolvieran la ropa porque no se las querían dar”, relató el oficial.
  El delito de privación ilegítima de la libertad, las amenazas, el haber dañado la cámara y quitado los celulares quedó bajo la investigación de la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos. Ella, junto al juez Aníbal Crivelli, hicieron por más de tres horas varios allanamientos entre las viviendas de la finca, hicieron un amplio rastreo para buscar el arma de fuego y las pertenencias de los periodistas. También ordenaron las testimoniales de los implicados y los vecinos de los Isgró. La fiscal se negó a dar detalles de los resultados que arrojó la recorrida porque pretendía ser muy prudente con la investigación.
  A los pocos minutos del procedimiento, los Isgró fueron trasladados a Contraventores, donde varios abogados ya trabajaban en la defensa.
  En cambio, el equipo de periodistas agredidos y los vecinos de la finca fueron trasladados hasta la comisaría novena de Guaymallén, donde prestaron declaración sobre lo sucedido por más de dos horas. l

 

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